martes, 1 diciembre 2020

El nuevo Camino japonés

Tras constatar que la inmensa mayoría de sus socios "se hacen mayores", los miembros de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Navarra han decidido reforzar su labor divulgativa para atraer el interés de los más pequeños. Y lo han hecho añadiendo un toque foral a una tradición milenaria japonesa: el Kamishibai. Gracias a esta iniciativa, niños de cinco a doce años conocerán los atractivos más relevantes de Roncesvalles, Zubiri, Pamplona, Puente la Reina, Estella, Los Arcos y Viana, las principales localidades que integran el tramo navarro del Camino francés.

Cristina Mogna
Pamplona - 21 noviembre, 2020

Entrada patrocinada por BMW - LURAUTO

El kamishibai, una tradición popular japonesa, es una manera de contar cuentos didácticos a partir de láminas. (Fotos: cedidas)

Rosa Sanz tropezó con un problema “de difícil solución”. Consciente de que los miembros de la Asociación Amigos del Camino de Santiago en Navarra “se hacen mayores”, y de que resulta complicado encontrar relevo generacional, la vicepresidenta de esta agrupación percibió la necesidad de reforzar las labores de divulgación emprendidas por el grupo.

Con el objetivo de concienciar a los navarros más jóvenes sobre la riqueza cultural y natural de su patrimonio histórico, Sanz planteó la posibilidad de agregarle un toque foral a una singular tradición japonesa. La bombilla se le encendió tras encontrarse con Carmen Aldama, quien le propuso participar en un proyecto que había ideado junto a Adela Fernández y Carmen Varea. Se trataba de la elaboración de un kamishibai (teatro de papel, en japonés) sobre el Camino de Santiago.

El confinamiento, que impidió la celebración de todos los eventos previstos por el colectivo (como las Jornadas Jacobeas, por ejemplo), fue simultáneamente una oportunidad para meditar sobre el proyecto y para superar “el principal escollo”: la financiación. En junio volvió a retomar las conversaciones con Aldama, Fernández y Varea -miembros de la Asociación Amigos del Kamishibai-, a quienes les encargó el diseño y la elaboración de la historia.

Crearon así catorce láminas que cuentan las aventuras de una familia, desde el momento en el que preparan sus mochilas para atravesar seis etapas del Camino francés. De esta manera, los niños de cinco a doce años irán conociendo Roncesvalles, Zubiri, Pamplona, Puente la Reina, Estella, Los Arcos y Viana. En la era de la ubicuidad de las pantallas, este proyecto apuesta por atrapar la atención de los espectadores, que “se debaten entre la anticipación de lo que va a venir y la estabilidad de lo presente, favoreciendo la concentración en la historia”.

El kamishibai, una tradición popular del país nipón, es una manera de contar cuentos didácticos a partir de láminas que contienen ilustraciones en una cara y texto, escrito tanto en castellano como en euskera, en la otra. Su lectura e interpretación, como explica Sanz, se realiza “colocando las láminas en orden sobre un teatrillo de tres puertas llamado ‘butai’, de cara al auditorio y deslizando las láminas una tras otra mientras se lee en voz alta el texto”.

La historia irá acompañada de una propuesta de actividades posteriores, que despierten la curiosidad de los niños por recorrer el Camino y que “puedan tener eco en sus amigos y en sus familias”. Desde la Asociación Amigos del Camino de Santiago no son ajenos al boom que ha sufrido esta peregrinación en los últimos años, ni tampoco a la aparición de los llamados bicigrinos. No obstante, miran con preocupación que transitar este recorrido “se haya convertido en un acontecimiento deportivo.

Sanz concibe como “una aberración” el hecho de que muchos aficionados al deporte escuchen “la última música del momento” mientras recorren el Camino: “Es importante estar muy atentos al entorno. Tienes que oír cómo cantan los pájaros, cómo fluye el agua de los ríos o de los arroyos, estar atento a los pocos pastores y animales que puedas ver”.

El esfuerzo por defender la riqueza que encierra el tramo navarro del Camino, a su juicio, pasa por instar “a que la Administración y el Arzobispado mantengan abiertas las iglesias y museos que se encuentran dentro del recorrido”. Por otra parte, la vicepresidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Navarra hace hincapié en la necesidad de profundizar, “no solo en el patrimonio material, sino también en el inmaterial, parándose en los pueblos, hablando con la gente mayor. Eso forma parte de la experiencia”.

Rosa Sanz: “Es importante estar muy atentos al entorno. Tienes que oír cómo cantan los pájaros, cómo fluye el agua”.

Sanz, bibliotecaria y licenciada en Historia del Arte, estima que la peregrinación “forma parte de un aprendizaje global”, que permite ahondar en los aspectos culturales, naturales y de organización social de la Comunidad foral: “Los pequeños pueblos navarros te hablan de una forma de vida, te indican a qué se dedicaba la gente y cuál era la importancia de la agricultura y de la ganadería.

Enamorada de su tierra, considera que es imprescindible visitar la “magnífica” Colegiata de Santa María de Roncesvalles, mirar los paisajes que ofrece el Pirineo, entrar a Pamplona por el paseo del Arga, ir hasta Puente la Reina y luego “desviarse un poquito” para ver Eunate. De Estella, una ciudad “a la que llamaron la Toledo de Navarra”, resalta su “bonito” casco antiguo. La Iglesia de Santa María de los Arcos es, en su opinión, “una de las más bonitas de toda Navarra”. También recomienda hacer una parada en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Torres del Río.

El kamishibai sobre el Camino se presentará en 2021, coincidiendo con la celebración del Santo Año Jacobeo.

Todo ese entusiasmo es el que desea contagiar a los niños navarros, que tendrán que esperar hasta el año que viene para escuchar y ver esta historia. Coincidiendo con la celebración del Santo Año Jacobeo -una festividad que se celebra todos los 25 de julio que caen en domingo-, el objetivo de la asociación es presentar esta iniciativa a la sociedad “si es posible” en la Biblioteca de Navarra. A partir de esta inauguración, confían en extender este proyecto a colegios, ikastolas y otros centros: “Vamos a hablar con algunas entidades financieras y con la Administración, para que les parezca interesante y puedan ayudarnos económicamente para poder imprimir más ejemplares y adquirir más soportes”, explica Sanz.

Mientras tanto, la vicepresidenta de este colectivo anima a “no dejarse llevar por las prisas” y a echarse a andar “aunque sea una parte del Camino, dependiendo del tiempo que se disponga”. Por el momento no es posible visitar la sede de la Asociación Amigos del Camino de Santiago en Navarra, pero Sanz insiste en que los miembros de este colectivo están disponibles para solventar dudas y ofrecer sugerencias a quienes se encaminen a esta aventura jacobea: “Pueden llamarnos al teléfono de la asociación. Seguro que podemos ayudarles”.

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