domingo, 16 diciembre 2018

El Planetario en construcción. Era el año 1993.

El Planetario en construcción. Era el año 1993.

Pamplona cambió el 26 de noviembre de 1993. La inauguración de una infraestructura capaz de aunar ciencia y cultura, mundos que demasiadas veces viven de espaldas pese a su evidente sustrato común, permitió a la capital navarra situarse en el mapa de la divulgación en nuestro país.

Son estos días felices para el equipo que hace posible el Planetario de Pamplona, hoy integrado en la empresa pública Navarra de Infraestructuras de Cultura, Deporte y Ocio (Nicdo): acaban de instalar un nuevo sistema digital que multiplica las posibilidades de proyección en la sala Tornamira (con la cúpula que alberga la pantalla de 660 metros cuadrados), vivieron la gala del 25 aniversario arropados por autoridades y la ciudadanía -con la observación en directo además del exitoso amartizaje de la Mars Insight en el planeta rojo-, el cosmonauta Mikhail Kornienko contó su experiencia en la Estación Espacial Internacional y sus sensaciones durante las 6 horas y 42 minutos que duró su paseo espacial… y nos cuentan que todavía tienen un invitado sorpresa para celebrar estas primeras 25 órbitas alrededor del Sol que anunciarán en breve.UNADJUSTEDNONRAW_thumb_598

Desde luego, este primer cuarto de siglo de vida ha servido para hacer muchas cosas. Para que más de 3,5 millones de personas hayan participado en alguna actividad y en las más de 12.000 sesiones abiertas al público; para que 725.781 escolares hayan aprendido sobre el cosmos en la Escuela de Estrellas-Izar Eskola-School of Stars, el programa didáctico del Planetario que cuenta con el apoyo de la Obra Social La Caixa y la Fundación CAN; para coproducir 60 programas audiovisuales, que en el caso de La niña que sabía caminar al revés y Deep Sky son utilizados en planetarios de 17 países; para organizar más de 200 exposiciones sobre ciencia, sí, pero también sobre pintura, poesía, arqueología, historia…

Más de 3,5 millones de personas han participado en alguna actividad y en las más de 12.000 sesiones abiertas al público.

Naturalmente, no todo ha sido tan positivo en este cuarto de siglo de historia. En el recuerdo queda también el hachazo presupuestario que rebajó de 400.000 a 50.000 euros el dinero en 2012, y que el genial César Oroz supo reflejar en aquella tira en la que Darth Vader en persona acudía al rescate del Pamplonetario. Hoy, integrado en el proyecto Pirineos La Nuit, la financiación europea del programa Poctefa 2014-2020 permite que mirar el futuro con más esperanza, y disfrutar en el presente del sistema digital Sky-Dark Matter, una potente herramienta que proporciona imágenes en tiempo real del cielo y de muchos fenómenos no solamente astronómicos con una resolución 4K y sonido 13.1. Si hace un tiempo que no visita el planetario la experiencia desde luego merece la pena.El Jardín de la Galaxia, proyecto de divulgación científica y ambiental del Planetario de Pamplona.

El proyecto Pirineos La Nuit no solo aporta una fuente de financiación europea al margen de los vaivenes presupuestarios en divulgación científica tan propios de estos lares, sino que permite divulgar la protección de la naturaleza y el impulso económico de zonas deprimidas a través del respeto a la oscuridad del firmamento nocturno. La certificación Starlight de cielos oscuros, impulsada por el Instituto de Astrofísica de Canarias y respaldada por la Unesco, la Organización Mundial del Turismo y la Unión Astronómica Internacional, tiene implicaciones turísticas también para el valle de Roncal, a cuyos residentes el Planetario está asesorando y formando para ofrecer el turismo de estrellas.

Para el recuerdo quedan imágenes como la de las visitas de Pedro Duque -cuando todavía no había viajado al espacio ni era ministro-, las de las multitudinarias quedadas en el parque de Yamaguchi para observar eclipses de Sol y tránsitos planetarios, la del programa La Estirpe de Isis, que fue pionero en 2005 a la hora de hablar del papel de las mujeres científicas, la producción de Evolución con la ayuda de todos los planetarios españoles en el año de Darwin… y un sinfín de actividades.

En el recuerdo queda también el ‘hachazo’ presupuestario que rebajó de 400.000 a 50.000 euros la financiación pública del Planetario en 2012.

Uno de los proyectos más recientes, el Jardín de la Galaxia, es ejemplo de cómo un espacio de divulgación multidisciplinar fomenta la creatividad. Fue un 19 de marzo cuando el artista espacial Jon Lomberg pronunciaba una conferencia sobre el Jardín de la Galaxia que había creado en Hawái. Quiso la casualidad que entre la audiencia se encontrara Mikel Baztan, responsable de los jardines de Pamplona. La coincidencia hizo que se originara una feliz cadena de consecuencias que ya puede visitarse junto al Planetario.

Junto a exposiciones de todo tipo, también ha habido sitio para proyectos como #yoEstrellaCervantes, que permitió en 2016 bautizar con tan insigne nombre a una estrella, y con los personajes Dulcinea, Rocinante, Quijote y Sancho a sus planetas. Como en el libro editado en 2002, el Planetario está destinado a ser como Galileo Galilei, mensajero de las estrellas. Encargo que combina a la perfección con su lema no oficial de con la excusa de la astronomía, hablar de todo. Por muchas órbitas al Sol más, Pamplonetario.

Una información de Miguel M. Aríztegui para NavarraCapital.es

Para saber más sobre el Planetario de Pamplona… LEER AQUÍ


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