domingo, 3 marzo 2024

El peligro de la sobreexposición digital de los niños

El uso de las pantallas de forma excesiva sube de forma especial durante las vacaciones y, además, la edad a la que se comienza a tener acceso a dispositivos móviles e internet es cada vez más temprana. Según un estudio realizado por Cigna Healthcare en España, esto puede dar lugar a diversas patologías como: obesidad, problemas cardiovasculares, trastornos oculares, problemas posturales y trastornos del sueño.


Pamplona - 15 julio, 2023 - 00:09

El 69 % de los niños españoles superan el tiempo máximo de exposición a las pantallas recomendado por los expertos. (Foto: cedida)

Además de impactar en la salud mental, el mal uso de la tecnología también tiene un efecto negativo en la salud física. De hecho, según los datos aportados por Cigna Healthcare, puede llegar a provocar trastornos metabólicos, trastornos del sueño y afectaciones de la postura.

Cada vez son más los niños que utilizan las pantallas de manera excesiva y, esta situación, se incrementa durante el periodo vacacional. Tanto es así que, más del 16 % de los niños de 10 años, ya utilizan dispositivos electrónicos diariamente, tal y como como señala el INE (Instituto Nacional de Estadística).

Con la llegada de las vacaciones, los niños tienen más tiempo libre y suelen pasar más tiempo delante de una pantalla. Y, aunque la utilización de los dispositivos electrónicos, como teléfonos móviles, tablets y televisión, no es malo de por sí, «cuando su uso es excesivo y descontrolado puede derivar en que los niños desarrollen diversas patologías, no solo psicológicas, sino también físicas, como obesidad, riesgo cardiovascular, problemas oculares y posturales o trastornos del sueño», explican fuentes de la investigación.

«Cuando su uso es excesivo puede derivar en que los niños desarrollen obesidad, riesgo cardiovascular, problemas oculares y posturales o trastornos del sueño…».

Hay que tener en cuenta que la edad con la que los niños comienzan a tener móvil y acceso a Internet es cada vez menor.

A esto se suma que el 69 % de los niños españoles superan el tiempo máximo de exposición a las pantallas recomendado por los expertos, según un estudio del Instituto Tecnológico de Producto Infantil y Ocio (AIJU).

Una situación se puede ver empeorada en verano, ya que la falta de rutina y de horarios y la cantidad de horas libres convierten esta época en un momento de mayor riesgo para el uso de las pantallas sin ningún tipo de límite.

«Cada vez es más habitual ver que los niños dedican más tiempo a estar frente a una pantalla que a jugar, hacer deporte o realizar alguna actividad extraescolar. Es esencial buscar un equilibrio en la utilización de las pantallas para evitar un impacto en la salud y el desarrollo de los niños. También es fundamental educarlos sobre el empleo responsable de la tecnología y establecer pautas claras sobre el tiempo de pantalla y el contenido adecuado para su edad con el objetivo de reducir al máximo una afección en su estado de salud», señala Elena Luengo, directora de Innovación de Cigna Healthcare en España.

En este sentido, los expertos en salud de la firma identificaron las patologías derivadas de un uso prolongado de las pantallas en niños y qué hacer para evitar su impacto. Por un lado, la utilización abusiva de medios digitales y pantallas se ha visto relacionada con unos mayores niveles de obesidad y riesgo cardiovascular. «Puede llevar a un estilo de vida sedentario, lo que aumenta el riesgo de subir de peso y, a su vez, de desarrollar obesidad y problemas de salud relacionados, como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2», explican.

«Es fundamental educar a los niños sobre el empleo responsable de la tecnología y establecer pautas claras sobre el tiempo de pantalla y el contenido adecuado».

Entre los riesgos más comunes también destacaron los daños en la vista. «Exponer a los ojos a muchas horas frente a una pantalla puede contribuir al desarrollo de problemas oculares en los niños, como fatiga visual, sequedad ocular, visión borrosa y aumento de la miopía, así como incrementar los dolores de cabeza».

Para reducir estos daños los precursores del estudio indican que es bueno marcar horarios específicos de uso de los dispositivos y que hagan descansos de exposición a la luz azul varias veces al día».

La mala postura con la que se observan los dispositivos también puede derivar en dolores de espalda, cuello y hombros, además de problemas posturales en los niños. Es importante fomentar una postura adecuada y realizar pausas activas para estirar y fortalecer los músculos, alternando el tiempo de utilización de pantallas con paseos u otra actividad deportiva, aprovechando el buen tiempo del verano.

En esta línea, conseguir un sueño conciliador se convierte en un verdadero reto. Se debe a la exposición ante la luz azul emitida por las pantallas antes de acostarse. «Puede interferir con los ciclo de sueño de los niños, dificultando el proceso de conciliación del sueño o provocando un sueño de mala calidad e, incluso, trastornos del sueño». Los expertos señalan que establecer una rutina de desconexión digital antes de dormir, evitando los dispositivos electrónicos hasta dos horas antes, ayudará a mantener una buena higiene del sueño.

A todo ello hay que añadir la disminución de la capacidad de concentración, una mayor ansiedad y cuadros de depresión. «Puede contribuir al desarrollo de problemas de salud mental en los niños, como déficit de atención, ansiedad y depresión haciendo que se vuelvan más irritables, agitados o incluso tristes cuando se les restringe el acceso a los dispositivos. Para evitarlo, participar en actividades creativas como dibujar, pintar, leer libros, construir cosas o jugar juegos de mesa estimularán su imaginación y desarrollo cognitivo», aseveran.

Por último, han observado que el tiempo invertido en el uso de pantallas se relaciona con los rasgos temperamentales y el comportamiento de los niños y con el desarrollo y control de las emociones. «Puede llevar a una gran dependencia tecnológica, donde los niños se vuelven adictos y sienten una compulsión irresistible de utilizar los dispositivos electrónicos de manera constante además, esta sobreexposición puede afectar su desarrollo cognitivo, lenguaje, motricidad y habilidades socioemocionales. A esto se suma que, este hábito puede incrementar las dificultades para reconocer y comprender las emociones de los demás, así como para establecer relaciones personales significativas», concluyen.

Ante esta situación, señalan como una buena alternativa, participar en campamentos u otras actividades diurnas con las que los niños puedan aprenden a trabajar el autocontrol, el trabajo en equipo, la resignación y el compartir.

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