El bar-restaurante Artwohl, ubicado en la céntrica calle Teobaldos de Pamplona, reabrirá el próximo miércoles 10 de diciembre tras más de cinco meses realizando obras de ampliación. Y es que, a finales del año pasado, los propietarios de este establecimiento de hostelería, Vasyl Zhuravel y Stella Dyakonyuk, adquirieron el local contiguo: una de las antiguas cafeterías Zucitola, situada en el chaflán con la calle Amaya. En julio de 2023, días antes de San Fermín, dicho negocio familiar, fundado en 1937, anunció por sorpresa que cerraba las cuatro tiendas y el obrador que ostentaba en la capital navarra. «Decidimos dar este paso porque queríamos recompensar la fidelidad de los clientes. Se merecen que su estancia sea perfecta, que se sientan lo más cómodos posible y que perciban este lugar como un hogar acogedor. Estamos ilusionados con este nuevo reto», confiesa Vasyl en Navarra Capital.
En alemán, ‘Art’ significa ‘manera’ y ‘wohl’ se traduce como ‘estar bien’. Desde finales de junio, Vasyl y Stella han trasladado esta filosofía al interior del establecimiento: se han reorganizado y optimizado los distintos espacios del bar-restaurante, se han renovado los baños, se han pintado las paredes con colores claros o se han añadido ventanas para que entre más luz natural. «Durante los últimos trece años hemos tenido un local muy oscuro», bromea el propietario del Artwohl. Tras la compra del local de Zucitola, el negocio ha pasado de 165 a más de 200 metros cuadrados y, a pesar del aumento de superficie, el aforo sigue siendo prácticamente el mismo: alrededor de 70 comensales. «No queríamos incrementarlo, sino que el cliente se sintiera más a gusto, como en casa», insiste Vasyl.
La propuesta gastronómica se mantiene intacta y la carta está compuesta por propuestas culinarias nacionales e internacionales «con un toque de autor». Vasyl y Stella, que hace 25 años emigraron a Pamplona desde su Ucrania natal, ofrecen platos típicos de su país y de la cultura germánica. Por ejemplo, preparan una tabla de salchichas alemanas con salsas tradicionales, chucrut y patatas fritas; codillo de cerdo asado con patatas panaderas y chucrut; o kartoffelpuffer: unas tortitas de patata y verduras rellenas de setas silvestres. «Los clientes siempre quieren descubrir cosas nuevas», destaca. Estas elaboraciones contundentes, señala, maridan a la «perfección» con cervezas europeas como la Bernard, La Trappe o Maes Pils.
Además, elabora recetas características de la gastronomía navarra (pimientos asados de la Magdalena con papada ibérica, alcachofas a la plancha con jamón de pato o migas de pastor caseras) y cuenta con opciones específicas para vegetarianos, veganos o sin gluten. En el caso de los postres, también combina los dulces típicos de Centroeuropa (Apfelstrudel o tarta sacher) y los de la tierra: helado casero de cuajada con sabor a quemado y queso Idiazabal curado con membrillo y nueces. La plantilla está compuesta por doce personas: seis cocineros y seis camareros.
EXPOSICIONES DE ARTE
En Artwohl, el cliente disfruta del arte en los platos, en las copas y en las paredes. Una de las señas de identidad de este local es que está decorado con obras de arte realizadas por pintores locales. «Consideramos esencial que los ciudadanos que se dedican a la pintura tengan espacios para poder exhibir sus cuadros. ArtWohl es un lugar de exposición, conversación y reflexión», define Vasyl.
Para la inauguración, Artwohl ha apostado por una veintena de cuadros del artista Dan Isturiz, en cuyos lienzos predominan los paisajes de Navarra y País Vasco: la catedral o la plaza de toros de Pamplona, el puente de las Oblatas, los hayedos de Quinto Real, la foz de Lumbier, los flysch de Zumaia… Las exposiciones del Artwohl rotan y, en concreto, la obra de Isturiz se exhibirá hasta marzo. «Hacemos cuatro por año, cuatro cambios de cara del negocio, como las estaciones», bromea.













