domingo, 22 septiembre 2019

El universo según Carlos Ciriza

De Navarra al mundo entero. Las obras de hierro y acero de este artista son una fantasía de formas, volúmenes y tamaños que han conseguido un reconocimiento internacional. Su trabajo de más de 30 años no solo ha afianzado su carrera, sino que le ha dado un nombre en el arte y ha conseguido que sus obras tengan un estilo propio muy característico.

Teresa Antón
Pamplona - 24 noviembre, 2018

El escultor y pintor navarro Carloz Ciriza en su taller. (Foto: Víctor Rodrigo).

Afamado pintor y escultor. Orgulloso navarro y padre. Él es Carlos Ciriza y sus obras son reconocidas por el mundo. Su carrera ha evolucionado en paralelo a su persona, “como la de un artista polifacético y difícil de encasillar, pero con una coherencia profunda, una persona normal que hace cosas distintas”.

Ciriza lleva más de 30 años creando pinturas y esculturas. Estas han tenido una relación directa desde el inicio. “Han sido dos caminos de expresión prácticamente paralelos donde la búsqueda matérica y de color se fusiona con las composiciones y combinaciones de las formas y sus volúmenes, y esto genera infinidad de posibilidades plásticas y cromáticas tanto en la escultura como en la pintura”, explica el artista.

20140331083256_mon_006Los elementos que caracterizan su obra escultórica son el hierro y el acero. Materiales duros, sobrios y permanentes que permiten realizar diferentes volúmenes de grandes dimensiones. Por esta razón, y dado el estilo de su obra, Ciriza eligió estos materiales, además de que por su composición no se estropean ante la corrosión atmosférica.

El arte es para sentirlo, anímicamente y, en el caso de la escultura, también físicamente. Para el escultor de Estella es “muy importante apreciar las obras en toda su magnitud” y esto incluye también el sentido del acto. Al tocarlas notas volúmenes, vacíos, texturas, temperaturas… Elementos que forman parte de la obra y que permite al público entenderlas y conocerlas mejor.

A la hora de buscar la inspiración, Carlos Ciriza no tiene problema. Las personas, la naturaleza, la filosofía, la ciencia, las cosas cotidianas de cada día… pueden ser su musa. Incluso cosas más íntimas e intangibles como un pensamiento, un sentimiento, una emoción o algo que le preocupa y tiene que ordenar y materializar en un soporte rígido y duradero.

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(Foto: Víctor Rodrigo).

Ciriza no solo admira a otros artistas por su trabajo, sino también a ellos como personas. Su afán de aportar algo nuevo, “de dejar constancia desde la humildad y honestidad de su labor diaria”. Lo que más aprecia en un artista es que cree su propio espacio con distintas formas de ver que aportan enriquecimiento en el mundo de la estética, del arte y de la propia vida.

Una larga carrera te lleva a aprender de los errores, pero también a apreciar lo que tienes y a disfrutar los logros. El exceso de confianza ha llevado al artista a fiarse de personas que no han terminando siendo como creía que eran. “Muchas veces no tenía en cuenta ni me planteaba el hacer un contrato, o a veces ni en hasta enviar la factura”, explica, por lo que “si la otra persona desaparece o se ha olvidado del acuerdo que hizo contigo, pues te comes tú el problema. Y en esculturas monumentales, también los problemas son monumentales, como me paso aquí con la Autovía del Camino”.

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No obstante, también hay cosas por las que alegrarse, como crear una gran familia, “con una esposa y siete hijos maravillosos”. Sobre sus obras y su carrera explica que “cada obra, cada exposición o cada acontecimientos forma parte de ti de una manera muy especial” por lo que todas ellas son especiales y significativas para él. Carlos Ciriza reconoce que hay veces en la soledad de su estudio en que piensa e incluso se emociona cuando recuerda cómo ha llegado “hasta aquí”, o cómo sus obras están ya repartidas por veinticinco países.

Actualmente, el artista esta trabajando en México, en cuatro esculturas monumentales para un importante desarrollo urbanístico, que tuvo que aplazar hace un año tras el terremoto. En ese mismo país le ofrecieron crear un museo donde poder mostrar sus obras “en toda su magnitud”, un reto al que puede que se enfrente en un futuro. Además, está preparando exposiciones para 2019 y 2020 en Nueva York, México, Nantes y posiblemente Madrid.

Del futuro cuenta que le “encantaría” hacer una serie de instrumentos escultóricos y esculturas sonoras, “unir la  plástica escultórica con la música tan ligada a mi familia”. Una mezcla de artes que hará que su obra se pueda disfrutar por un tercer sentido: el oído. También le gustaría ver las cinco esculturas que faltan y que se proyectaron para el proyecto de la autovía del Camino de Santiago. Pero como él mismo dice, “el tiempo irá poniendo cada cosa en su sitio”.

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(Foto: Víctor Rodrigo).


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