El viaje de las mil sorpresas | Navarra Capital

domingo, 19 agosto 2018

El viaje de las mil sorpresas

Los viajes programados hasta el último detalle son cosa del pasado. Existe una conciencia cada vez más extendida de que vivimos en un mundo maravilloso que está lleno de belleza y encanto. No hay un límite para las aventuras que podemos tener, siempre y cuando las busquemos con los ojos bien abiertos. Nuevos retos, experiencias, aventuras, historias que contar... Esa adrenalina "espontánea y natural" resulta tan atractiva y tentadora que se ha convertido en tendencia entre turistas y viajeros. Aquí analizamos las claves de su éxito.

Jesús Jiménez
Pamplona - 21 julio, 2018

Un estudio confirma que 9 de cada 10 viajeros considera que el factor sorpresa mejora la experiencia de viaje.

Un estudio confirma que 9 de cada 10 viajeros considera que el factor sorpresa mejora la experiencia de viaje.

Si lo pensamos fríamente, la mayoría de los seres humanos que habitan esta parte del planeta Tierra afrontamos, en el mejor de los casos, una vida bastante monótona. Día sí y día también nuestras jornadas se repiten en una espiral sin fin. Trabajo, familia, deporte (tal vez), alguna comida o cena con amigos (de vez en cuando). Las responsabilidades canibalizan de tal forma nuestro tiempo que queda poco espacio para la improvisación, no ya digamos la sorpresa o la magia.

Además, Internet y las redes sociales han facilitado tanto las cosas que han quitado, en cierta forma, brillo a esas vacaciones a las que no quitamos ojo durante todo el año y a las que esperamos “como agua de mayo” para escapar de la rutina.

Efectivamente, ahora mismo, gracias a nuestro inseparable móvil, se nos ha dado la capacidad de saberlo TODO. Las distancias, por lo tanto, se achican y el reto que suponía “viajar”, es decir, vivir esa experiencia de crecimiento interior que supone encontrarte en un entorno que no es el tuyo, con gente y culturas distintas a la que tú conoces, se diluye o desaparece cuando una vocecita metálica y sin pasión te recuerda que “a 400 metros gire a la derecha”.

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Es cierto que habrá un montón de gente que no lo vea nada mal e, incluso, esté muy agradecida a todas las posibilidades que les ofrece este mundo tan globalizado y conectado. Ahí está, sin ir más lejos y por poner un ejemplo al uso, el fenómeno crucero que año a año se mantiene como una de las principales alternativas de nuestra sociedad en cuanto a ocio y descanso estival.

Sin embargo, junto a esa realidad, empieza a coexistir otra cada vez más atractiva y tentadora. Una tendencia que, según se recoge en el I Informe Wowderlast del viajero en España, está en claro auge en la medida en que son muchos, cada vez más, los que buscan otras alternativas más propias de esos míticos viajes románticos del siglo XIX y principios del XX de los que hemos oído hablar y que, en el fondo, fueron el origen el actual fenómeno turístico.

La imprevisión y la espontaneidad, por lo tanto, están de moda porque, como reconoce el citado estudio basado en 650 entrevistas a personas comprendidas entre 18 y 65 años, 9 de cada 10 viajeros entrevistados creen que “el factor sorpresa mejora de forma considerable la experiencia del viaje”. Es más, un 80% de los encuestados confiesa subirse a un avión “solo por el placer de viajar” más de tres veces al año e, incluso, un 76% afirma sentir alegría solo con conocer el nombre del aeropuerto de destino.

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¿La consecuencia de todo esto? Dos datos muy significativos. Atención. El 52% de los participantes en el sondeo reconoce que es “su propio agente de viajes”. De ellos, solo un 13% se apoya en una agencia online y, es mucho menor el porcentaje, apenas un 6% que ya acude a un operador con sede física y de confianza.

El segundo hecho relevante tiene que ver con la planificación. Solo un 31% de los encuestados afirma haber cerrado sus vacaciones con más de dos meses de antelación a lo que hay que sumar que un 45% afronta esa ceremonia engorrosa de “preparar la maleta” el mismo día de su salida o, a lo sumo, un día antes. Aquí, apenas un 14% confiesa realizar este trámite y dejarlo todo preparado una semana antes de su viaje.

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En todo caso, no es lo mismo tener en mente una escapada de dos o, a lo sumo, tres días o, por el contrario, hablar de un tiempo de vacaciones más extenso, algo que también han tenido en cuenta los redactores de este trabajo. Así, en el primer caso, un 76% afirma que le encanta contratar ese tipo de viaje corto a un destino que todavía no conoce. Roma, Londres o París se citan, al respecto, como los lugares preferidos para pasar esos dos o tres días de desconexión.

Si, por el contrario, hablamos de una mayor disponibilidad, un 59% elige pasar las vacaciones en un lugar que combine ocio y diversión con la posibilidad de realizar visitas de diversa índole (museos, musicales, paseos, mercadillos) frente a un 41% que pone en valor más las propuestas que se ofrezcan de descanso, relax, atractivos culturales y buena gastronomía.

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Sea como fuere, por concluir, un 59% de los viajeros exige personalización y que lo que pueda encontrarse se adapte a sus gustos y forma de moverse frente a un 21% que pone como primer requisito la seguridad. Del primer grupo, finalmente, un 24% confiesa sentir curiosidad por ese viaje personalizado que ha elegido y que suele compartir, de forma habitual, en un 50% con la pareja quedando por detrás la familia o los amigos con un 30 y un 20% respectivamente.

Por todo ello, y a la vista de todos estos números, la pregunta queda en el aire: ¿por qué no incluir el factor sorpresa como un elemento más para hacer tu próximo viaje algo inolvidable? Todavía estás a tiempo…

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