Elkargi celebró este miércoles su 45 aniversario poniendo en valor su trayectoria como «entidad clave» en el impulso financiero y estratégico de las empresas. Desde su creación en 1980 tras la unión de 350 socios, empresas y emprendedores, ha movilizado más de 10.000 millones de euros en financiación y actualmente acompaña a cerca de 23.200 empresas socias. A lo largo de este tiempo, la firma aseguró que se ha consolidado como «un agente fundamental» para el crecimiento y la competitividad de las empresas, principalmente pymes.
El acto conmemorativo, al que asistieron más de 200 invitados entre empresas y entidades, también sirvió para destacar el impacto reciente de la entidad. En los últimos cinco años, Elkargi ha asesorado más de mil proyectos financieros, y solo en 2025 ha formado a más de mil directivos y CFO.
La jornada se abrió con un primer panel protagonizado por Pedro Luis y Jesús Alberdi, quienes pusieron de manifiesto la visión de un grupo de empresarios que hace 45 años en un momento crítico para el tejido empresarial crearon en San Sebastián esta entidad. Además, analizaron el papel de Elkargi a lo largo de estas cuatro décadas y media y «su contribución al desarrollo económico, destacando la importancia de la colaboración público-privada y del acompañamiento cercano a la empresa».
Elkargi nació en un contexto en el que el desempleo rondaba el 20 % y la inflación el 15 %, los tipos de interés estaban «por las nubes» y el acceso al crédito para las pymes era «casi imposible». La convulsión sociopolítica, junto con la existencia de ETA, «hacía que la realidad de aquellos empresarios fuera casi imposible». «Elkargi es de lo mejor que se ha hecho en este país. Si no existiera, habría que crearla», afirmaron ambos directivos.
ÉTICA Y FINANZAS: UNA MIRADA IMPRESCINDIBLE
Durante el encuentro, Elkargi quiso subrayar la dimensión ética de su actividad económica y financiera compartiendo la visión de Adela Cortina, catedrática de Ética Financiera, quien reflexionó sobre la necesidad de integrar valores, responsabilidad y propósito en la toma de decisiones empresariales y financieras, especialmente en un contexto de transformación e incertidumbre global. «No hay buenas sociedades sin buenas empresas. Y no hay buenas empresas si no ayudan a construir buenas sociedades», señaló.













