En Navarra, cada hectárea de bosque es un tesoro que enfrenta amenazas constantes: los incendios, las especies invasoras y la despoblación. Para hacerles frente, Laboral Kutxa y Navarra Capital lanzaron hace dos años la iniciativa Hay otra forma de conservar nuestros bosques. Hoy, este programa no solo ha logrado despertar la conciencia ciudadana, sino que también ha generado proyectos concretos que requieren un último impulso: la implicación de las empresas.
El primero de ellos se ubica en el paraje El Boyeral, en San Martín de Unx. Allí, la construcción de una corraliza permitirá que el ganado vacuno local pastoree en régimen extensivo, manteniendo la vegetación a raya y reduciendo el riesgo de incendios que tanto preocupan desde los devastadores fuegos de 2022. El Ayuntamiento, con el respaldo del Gobierno de Navarra, ya ha dado el primer paso. Pero hace falta la colaboración del sector privado para garantizar que esta defensa natural frente al fuego se convierta en realidad.
«La ganadería extensiva es una herramienta valiosísima contra los incendios. Con las vacas, logramos controlar la vegetación de una forma sostenible y beneficiosa para todos», recuerda Javier Leoz, alcalde de San Martín de Unx.
La segunda iniciativa se centra en el valle de Arce, un rincón castigado por la despoblación y la matorralización de sus tierras. Allí, el proyecto piloto liderado por el agroturismo Mari Cruz introduce una innovación pionera: collares con GPS que permiten dirigir el pastoreo en zonas de difícil acceso. Con esta tecnología, los animales se convierten en aliados para recuperar tierras abandonadas y frenar la degradación del paisaje.
«En los últimos cuarenta años hemos visto cómo el bosque se cerraba por falta de ganado. Ahora, gracias a esta herramienta, podemos devolverle vida y abrir nuevas oportunidades para el valle», señala Luismi Montoya, uno de los impulsores.
Ambos proyectos están pensados como actuaciones de continuidad. No son soluciones puntuales, sino apuestas de futuro que combinan tradición y tecnología, sostenibilidad y desarrollo local. Y todos comparten un denominador común: sin el respaldo del tejido empresarial, será imposible garantizar su consolidación.
Pero la iniciativa Hay otra forma de conservar nuestros bosques no se queda ahí. Su dimensión educativa, bajo el nombre El jardín de Urtxi, sigue creciendo. Más de 500 escolares navarros ya han participado en sesiones didácticas, con cuadernos de actividades y la guía de expertos y bomberos forestales. En el último trimestre de 2025, nuevos centros se sumarán: Jesuitas Pamplona, Teresianas Pamplona, el colegio público de Artajona y la Ikastola San Fermín.
«Los niños no solo aprenden qué significa cuidar un bosque, también lo viven y lo sienten como propio. Ellos son los mejores embajadores de este mensaje», subraya Itxaso Mitxitorena, responsable del programa.
Con la implicación de empresas y colegios, la iniciativa demuestra que la conservación de los bosques navarros no es una utopía, sino un reto posible si se asume de forma colectiva. La llamada es clara: las instituciones ya han puesto su parte, ahora toca al sector privado convertirse en madrinas de estos proyectos. Porque conservar los bosques de Navarra no es solo proteger árboles. Es asegurar el futuro de los pueblos, de la ganadería, de la biodiversidad… y de quienes algún día heredarán estas tierras.













