miércoles, 1 diciembre 2021

Francisco Fernández Nistal hace “públicos” sus retos

Gestionaba la Asociación de Daño Cerebral de Navarra (Adacen), una organización de marcado carácter social con sesenta personas empleadas. Ahora, Francisco Fernández Nistal dirige un conglomerado de empresas que manejan presupuestos millonarios y suman miles de trabajadores: la Corporación Pública Empresarial de Navarra (CPEN). Sin duda, es un gran salto en su carrera y un radical cambio de tercio. Y, si además se produce en medio del vendaval ocasionado por la crisis actual, el reto es aún mayor.

Miguel Bidegain
Pamplona - 6 febrero, 2021

Entrada patrocinada por BANCO SABADELL

Francisco Fernández Nistal, director general de la Corporación Pública Empresarial de Navarra. (Fotos: Maite H. Mateo)

Apunta en tono bromista que, últimamente, “más de uno” le ha hecho la gracia de preguntarle si es consciente del lío en el que se ha metido. Francisco Fernández Nistal se ríe y, acto seguido, ya más serio, hace hincapié en que afronta su nuevo desafío profesional como director general de CPEN “con muchas ganas”. Una frase a la que rápidamente añade otras consideraciones: “Hombre, la verdad es que estaba en una entidad que tenía proyecto, que controlaba bien y, evidentemente, me costó tomar la decisión. Pero lo que me empujó para que me decidiera fue el factor reto. ¿Que el momento es complicado? Bueno, quizás es el momento de hacer un esfuerzo mayor y, también, de compromiso… Porque yo tenía más confort del que tengo ahora, mi vida estaba montada y organizada”. 

Charlamos en su despacho, que aún parece a medio adornar, quizá porque lleva poco tiempo en el cargo. Un cuadro, que atribuimos a Pedro Salaberri; sobre la pantalla del ordenador, una mini bici de alambre da una pista de su afición al pedaleo; y, frente a la ventana, el edificio del Parlamento, lo que le permite bromear con la posibilidad de dirigirse a los políticos abriéndola y dando unas voces.

“¿Que el momento es complicado? Bueno, quizás es el momento de hacer un esfuerzo mayor y también de compromiso…”.

El repaso de su biografía nos lleva hasta la ciudad alsaciana de Colmar, a la que emigraron sus padres desde Zamora, como tantos otros entonces, buscando en Francia un futuro que aquí no prometía gran cosa. Allí nació en 1973 y, cuando tenía cuatro años, la familia llegó a Pamplona. Un tío suyo que trabajaba en Mepamsa avisó a su padre de que había oportunidades laborales en la compañía. Y, así, encontró un empleo en la planta que la fábrica de electrodomésticos tenía en Campanas. “Yo también trabajé allí en la campaña de la estufa, cuando estudiaba. Se producían en verano para que estuvieran en el mercado en invierno”.

Cobrar en francos, o en marcos, permitía ahorrar “y pagar el piso, como es el caso, en la Milagrosa”. Fernández Nistal pasó por el colegio público Víctor Pradera, el instituto Príncipe de Viana y la Universidad Pública de Navarra –“soy muy trazable”-, donde estudió Sociología: “Tenía claro qué quería ser. En mi casa querían que hiciera Económicas, después lo hice en la UNED, pero no terminé la carrera. Es que siempre me ha atraído el ámbito de las ciencias sociales. Hombre, la economía también, pero la sociología más desde la perspectiva del análisis, tendencias… Soy bastante observador”.

Buena parte de su carrera profesional está ligada a Adacen.

Uno de sus profesores de COU, que después lo fue también en la UPNA, Jesús Mari Osés, le animó a seguir su vocación. Incluso se reunió con la familia para convencerles de que Francisco estudiara Sociología. Tengo un gran recuerdo de la vida universitaria porque me impliqué en colectivos, sindicatos estudiantiles, con otros compañeros montamos el grupo de montaña de la UPNA… Fueron cuatro años que me supieron a poco”, apunta riéndose. Años después, en 2017, recibiría el Premio Alumni Distinguido de la UPNA. Su licenciatura coincidió con una convocatoria a nivel nacional de ocho plazas de técnicos de investigación en el Centro de Investigaciones Sociológicas. “Terminé la carrera en el 95 y, a principios del 96, ya estaba en Madrid en el CIS. ¡Ni me lo creía!”.

Después, volvió a Navarra para trabajar en el departamento de RRHH de Viscofan“Allí hice el primer balance social al cumplir la empresa veinte años”. Y, más tarde, estuvo en la que entonces aún se denominaba Asesoría Industrial Zabala, “que resultó una experiencia muy interesante, entre otras cosas trabajé en la elaboración del primer Plan Tecnológico de Navarra”. Mientras tanto, completó su formación con cursos y másteres que le llevaron a Georgetown y Londres.

“Tengo un gran recuerdo de la vida universitaria. Fueron cuatro años que me supieron a poco”.

Pasó a coordinar el Centro Integral de Empleo del sindicato UGT. Y, en 2006, llegó a Adacen, de la que fue gerente hasta que, en otoño de 2020, lo nombraron director general de CPEN. ¿Trabajar en una entidad dedicada a atender a personas con discapacidad cambia la forma de ver la vida? “Cuando se trata de una discapacidad sobrevenida, como es el daño cerebral causado por ictus, no voy a negar que, aunque siga con mi estrés, mis problemas y mis dolores de cabeza, hace que relativices un poco más lo que es la vida. Porque ves que mañana te puede tocar a ti y puede derrumbársete todo como un castillo de naipes”.

UN PROYECTO MUY INTERESANTE

Durante su etapa en Adacen, también fue presidente de una startup, Rehub Health“Era una ‘spin off’ de la propia asociación, que ya no existe. Un proyecto muy interesante. Desarrollábamos soluciones robóticas para la rehabilitación, pero tropezamos con lo que creo que fue un problema de madurez del mercado”. Ha fundado, además, la Asociación Davintsi para el fomento de la tecnología con impacto social. Y, ante nuestra ignorancia, nos habla de una tendencia creciente que existe, cuyo fin es diseñar la tecnología con un impacto social. “Todos conocemos un gran abanico de tecnologías que no llegaron a fructificar porque no eran útiles a nivel social. Pues Davintsi es un lugar de encuentro de profesionales donde se busca añadir esa visión, además desde el punto de vista de los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Fernández Nistal tenía muy claro que quería ser sociólogo.

Fernández Nistal tenía muy claro que quería ser sociólogo.

Volvemos al giro que el nuevo cargo supone en su vida profesional. Y admite que puede causar cierta extrañeza. “Lo que se ve como natural es hacer el camino inverso al que yo he hecho. Pero en otras sociedades, sobre todo en el ámbito anglosajón, es mucho más habitual cambiar de sector. La falta de movilidad es un hándicap, porque cuando se tiene una experiencia en gestión puede ser enriquecedora”.

“Trabajar con personas con una discapacidad sobrevenida hace que relativices un poco la vida”.

La Dirección General de CPEN permanecía vacante desde 2015. Una circunstancia que Fernández Nistal interpreta como “una oportunidad para darle una orientación más ambiciosa”. Afirma que ha encontrado bien a la corporación, “con buenos equipos de trabajo, muy bien organizada, con buenos sistemas de monitorización y seguimiento”. “Son empresas que juegan un papel importante en sectores estratégicos para la economía, y también lo tendrán en la reactivación tras esta crisis que esperemos pasar”. CPEN cerró 2019 con un resultado positivo, pero el balance del año pasado reflejará el impacto de la pandemia, fundamentalmente a causa de los números que presentará Audenasa. Una sociedad que se vio castigada por la caída de los desplazamientos, debido a confinamientos y cierres perimetrales. “El resto de las sociedades mantienen una línea más o menos estable”.

No tiene previsto por ahora hacer entrar a CPEN en nuevos campos de actividad, aunque tampoco lo descarta: “Estaremos ahí donde haga falta”. En ese sentido, pone como ejemplo la hasta ahora escasa presencia en el sector de la salud, en el que va ganando relevancia a petición del Gobierno y ante la existencia de proyectos como el de la medicina personalizada, plasmado en el Centro de Secuenciación Masiva, ubicado en la sede de Nasertic. Una muestra de que a CPEN, “bueno, y a todos, nos va a hacer falta más agilidad y flexibilidad para adaptarnos a una realidad cambiante”.

“Terminé la carrera en el 95 y, a principios del 96, ya estaba en Madrid en el CIS. ¡Ni me lo creía!”.

Vamos llegando al final y le recordamos un asunto que nos ha llamado la atención al repasar su currículum: diseñó una campaña de prevención de accidentes de tráfico, que recibió premios. No nos parecía que tuviese mucho que ver con sus actividades, pero Francisco Fernández Nistal nos demuestra lo contrario: “En Adacen, quizás por su dimensión social, siempre fuimos muy conscientes de la importancia de la sensibilización. Las dos principales causas del daño cerebral son los ictus y, después, los traumatismos craneoencefálicos, que en buena parte se deben a los accidentes de tráfico. Por eso, creímos importante poner ahí el foco. Todos somos conscientes de los muertos, pero no de quienes quedan con una discapacidad permanente cuando la estadística dice que hay tres por cada fallecido”.

Al salir nos detenemos ante el cuadro que hemos adjudicado a Pedro Salaberri. Pues no. Resulta que es una lograda copia de uno de sus paisajes bardeneros, pintada por el propio Francisco Fernández Nistal hace muchos años. “Dejé de pintar cuando entré en Adacen y me empecé a liar. Lo hacía desde pequeño y me relajaba mucho. Pero es que, primero, necesitas espacio para tener el caballete, tienes la casa un poco patas arriba, ensucias… Y, sobre todo, necesitas tiempo. Creo que ese es el bien más preciado que tenemos”. Ahora no dispone de mucho porque tiene un hijo de seis años y una niña de tres meses, que requieren su atención. “Pero en cuanto puedo, me escapo al monte o me voy un rato con la bici… Es mi nivel aspiracional ahora mismo”, confiesa con una carcajada.

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