Muchas de las principales empresas de Navarra y Aragón, reunidas junto al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, reclamaron este martes una agenda compartida de competitividad «para consolidar el crecimiento económico, atraer inversiones y generar empleo en dos territorios de fuerte peso industrial».
La jornada, impulsada por la Confederación Empresarial Navarra (CEN) con el apoyo de CaixaBank, reunió al empresariado navarro y aragonés «para abordar retos estratégicos de competitividad». Previamente se había realizado el mismo encuentro en Zaragoza.
El encuentro comenzó con una visita a la Clínica Universidad de Navarra capitaneada por su director general, Joseba Campos. Por parte de Navarra, participaron representantes de compañías y organizaciones profesionales como IBConnect, Lodisna, CaixaBank, AIN, AER, Gonvauto Navarra, Arcelormittal, Geodis RT Spain, Grupo Enhol, Florette, Exkal, Rockwool, Grupo AN, 3P Biovian, MTorres, Viscofan, Isringhausen, Grupo Obras especiales, Gestamp, Clínica Universidad de Navarra, Eroski, Aceites Sandúa, Ultracongelados Virto, Monbake, Mutua Navarra, Ingeteam, Volkswagen Navarra, Gurpea Industrial y Redeia.
Por parte de Aragón, acudieron miembros de CEOE Aragón, Saica, El Corte Inglés, Cepyme Huesca, Cefa, Grupo Ágreda, Mercadona, Vitalia Home, Alcampo, Henneo, Ibercaja, Grupo Lacasa, Becton Dickinson, CEOE Teruel, RM Grupo, Conzerta Gestión y Grupo Ágora.
«El encuentro evidenció que Navarra y Aragón comparten desafíos que afectan directamente a la capacidad de sus empresas para competir en un entorno internacional exigente. Fiscalidad, energía, absentismo laboral, incertidumbre geopolítica e infraestructuras centraron el debate sobre la competitividad del eje económico del valle del Ebro», detalló la CEN en un comunicado.
Fiscalidad: competir para atraer inversión
En este sentido, los empresarios defendieron una fiscalidad «que favorezca la inversión, la innovación y el crecimiento empresarial». «La competencia por atraer proyectos industriales es global y las decisiones de inversión comparan presión fiscal, seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y capacidad administrativa», defendió la CEN.
Desde su punto de vista, Navarra ha introducido cambios «para mejorar la tributación empresarial, incluida la posible reducción del tipo nominal del Impuesto de Sociedades del 28 % al 25 % para determinadas empresas vinculadas al empleo y la sostenibilidad». Sin embargo, «persiste la preocupación por su competitividad fiscal»: «Diversos índices sitúan a Navarra en posiciones intermedias-bajas de competitividad fiscal, llegando algunas clasificaciones al puesto 14 de 19 territorios analizados. Las empresas consideran la fiscalidad una herramienta para impulsar actividad económica, empleo e inversiones industriales».
Energía: una oportunidad que no puede perderse
Por otro lado, la disponibilidad de potencia eléctrica «es ya un factor decisivo para nuevas inversiones industriales». Aragón, por ejemplo, concentra aproximadamente el 20 % de las solicitudes de nueva demanda energética en España, impulsadas por centros de datos, industria avanzada, hidrógeno renovable y nuevas tecnologías. Navarra, por su parte, «observa con preocupación la saturación de determinados nudos eléctricos y la dificultad para garantizar potencia a proyectos industriales estratégicos». De ahí que las empresas pidan que la planificación de redes «avance al ritmo de la economía productiva».
Absentismo laboral: un desafío para la productividad
Al mismo tiempo, el absentismo laboral «es una de las principales preocupaciones empresariales por su impacto en la productividad, la organización interna y la capacidad de asumir nuevos proyectos». Por eso, los asistentes pidieron abordarlo «desde el diálogo social y la corresponsabilidad institucional, reforzando la coordinación entre administraciones, mutuas, sistema sanitario y empresas para gestionar mejor las incapacidades temporales».
Infraestructuras: el tramo Zaragoza-Castejón
Finalmente, la situación del tramo de Alta Velocidad Zaragoza-Castejón fue «uno de los principales focos de preocupación». «Mientras entre Castejón y Pamplona hay obras ejecutadas, actuaciones en marcha y proyectos encargados, el tramo Zaragoza-Castejón sigue pendiente de la aprobación definitiva de su estudio informativo y no cuenta con ningún proyecto constructivo licitado», incidió la patronal navarra.
A este respecto, la presentación del estudio informativo complementario para integrar la Alta Velocidad en Tudela «supone un nuevo paso administrativo, pero reabre el debate sobre los plazos reales de ejecución»: «Las empresas reclaman explorar fórmulas que permitan avanzar en los tramos no afectados por las modificaciones planteadas en Tudela y evitar nuevos retrasos. Navarra y Aragón comparten esta preocupación, ya que la conexión ferroviaria completa es esencial para la movilidad, la competitividad empresarial y la consolidación logística del valle del Ebro».
Valoraciones
En el encuentro, Manuel Piquer, presidente de CEN, afirmó que Navarra y Aragón tienen «condiciones extraordinarias para liderar el crecimiento industrial de España». Pero, para lograrlo, necesitan «que las infraestructuras, la fiscalidad y la energía acompañen ese potencial». A su juicio, «la competitividad no puede darse por garantizada; hay que trabajarla todos los días».
«Nos preocupa especialmente que entre Zaragoza y Castejón no exista todavía ningún proyecto constructivo en marcha. No podemos permitir que la Alta Velocidad llegue a Castejón para detenerse allí. Navarra necesita una conexión completa y plenamente operativa con Zaragoza y con los grandes corredores ferroviarios nacionales y europeos», agregó el presidente de la CEN.
Por su parte, Benito Tesier, presidente de CEOE Aragón, señaló que ambas regiones tienen economías y tejidos empresariales «fuertes, con grandes sinergias y algunos retos comunes». «Estamos convencidos de que colaborando, con alianzas empresariales y estratégicas podemos reforzarnos para seguir creciendo y atrayendo inversiones y talento», remarcó.
Finalmente, Antonio Garamendi, presidente de CEOE, resaltó que «la competitividad empresarial no es una demanda de las empresas», sino «una necesidad para garantizar empleo, bienestar y crecimiento económico». «Europa, España y las comunidades autónomas compiten hoy por atraer inversión y talento. Los territorios que ofrezcan energía, infraestructuras modernas, estabilidad regulatoria y un marco fiscal atractivo liderarán el desarrollo durante la próxima década», remató.













