Los navarros Julen y Amaia Rodríguez fundaron Gravity Wave en 2019, cuando detectaron la oportunidad de reaprovechar plásticos recogidos por pescadores en el mar para fabricar nuevos productos con valor añadido. Así, iniciaron su actividad en la localidad alicantina de Calp, que aunaba la cercanía a los puertos con una gran industria que podía asumir los materiales. Tras detectar una creciente demanda corporativa, los dos hermanos inauguraron hace dos años una sede en Madrid que, en la actualidad, emplea a nueve de los diecinueve trabajadores de su plantilla. Una cifra que ya duplica a la de 2021.
La startup cerró 2023 con una facturación de un millón de euros, el doble que el año anterior y la mitad de lo que esperan ingresar en 2024. Un crecimiento en el que sus orígenes van a cobrar un importante protagonismo. De hecho, Julen ya se ha mudado a Tajonar, desde donde trabaja para expandir la presencia de la firma en la Comunidad foral.
Con el fin de que más empresas se sumen a nuestro movimiento, queremos explorar nuevas oportunidades en la industria navarra, que conocemos tan bien
"En el día a día, parece que los mares están lejos. Pero la mitad del oxígeno que respiramos en el interior viene de ahí, y por eso es un problema global que nos afecta a todos. Así que, con el fin de que más empresas se sumen a nuestro movimiento, queremos explorar nuevas oportunidades en la industria navarra, que conocemos tan bien. Además, a nivel personal, tenía muchas ganas de volver a casa", explica a ValoresTOP.
De momento, la empresa está iniciando colaboraciones con compañías locales como Grupo Enhol y El Carmen Packaging Solutions. Al mismo tiempo, mantiene conversaciones con firmas agroalimentarias, tecnológicas y de fabricación de bicicletas. ¿Su objetivo? Introducir el plástico revalorizado en las actividades del tejido industrial navarro. Para ello, se encuentran explorando distintas alternativas como la fabricación de muebles o de apliques para coches.

El plástico recogido por Gravity Wave en los puertos es utilizado para fabricar productos con valor añadido.
"No vamos a por un sector en concreto. Hemos trabajado con compañías de criptomonedas, bancos, alimentación, textil, supermercados… Todas se unen con el único objetivo de limpiar el mar y reutilizar el plástico", incide Julen. Al mismo tiempo, la startup está estudiando junto al Gobierno de Navarra y otros agentes empresariales la posibilidad de implantarse en la región con una nueva sede: "Es muy pronto para decidirlo, pero estamos muy ilusionados".
LOS OBJETIVOS DE 2024
Desde 2019 hasta ahora, el equipo de Gravity Wave ha recogido 513.003 kilos de plástico. "Nuestros proyectos son fáciles de implementar, una agilidad que valoran las grandes empresas. Queremos que encuentren su propósito corporativo y obtengan resultados tangibles. En esta línea, todo el plástico que recogemos lo trazamos con tecnología blockchain y también nos encargamos de medir el impacto medioambiental, así como de comunicarlo", remarca Julen.
Entre los proyectos con mayor impacto materializados hasta ahora, el emprendedor navarro destaca el que Gravity Wave está desarrollando con imagin, la banca para jóvenes de CaixaBank, y el ideado con la marca de cosmética Isdin. "Con el primero logramos recoger 100.000 kilos el año pasado y, con el segundo, 65.000", detalla. Con dicho material se han fabricado bancos para parques, butacas del estadio Benito Villamarín (Sevilla) y hasta apliques decorativos para hoteles.
En 2024, la startup proyecta duplicar la cantidad recuperada del mar y alcanzar el millón de kilos. "Aún no los hemos anunciado, pero haremos iniciativas más grandes y ambiciosas", celebra Julen.
