sábado, 15 diciembre 2018

INNOVACTORAS, innovación en femenino

Demostrar que las mujeres pueden innovar y, de hecho, innovan; hacer ver que no es solo tarea de hombres; y animar a las jóvenes a tomar las riendas de un futuro profesional en el que la I+D puede y debe teñir cualquier ámbito, son los objetivos que están detrás de un proyecto de origen navarro que aspira a llegar a todos los rincones del mundo.

Belén Armendáriz
Pamplona - 11 octubre, 2018

Innovactoras es una iniciativa destinada a fomentar la presencia de la mujer en el ámbito de la I+D+i

Innovactoras es una iniciativa destinada a fomentar la presencia de la mujer en el ámbito de la I+D+i

No hace falta ser millonario ni trabajar en Silicon Valley para innovar. Hay ejemplos mucho más cercanos y accesibles, personas normales que innovan en todos los ámbitos. Y hay que hacerlas visibles”.

Ésa es la premisa que está detrás de un proyecto que se presentó en el mes de febrero pero que sigue vivo y creciendo día a día, mes a mes. Una iniciativa que busca dar la relevancia que durante décadas se les ha hurtado a mujeres fuertes, capaces, emprendedoras e innovadoras. En pleno siglo XXI urgía tomar cartas en el asunto y visibilizar una realidad oculta. Era prioritario resaltar esas figuras y convertirlas en ejemplos a los que seguir, para que las nuevas generaciones tengan un espejo en el que mirarse.

Innovactoras busca, precisamente, convertirse en ese altavoz. Su impulsora, María Beunza, profesora de la Universidad de Navarra y socia de la consultora Happeninn, lo tiene claro. “Están sucediendo muchas cosas a mucha velocidad y vamos a tener que ser muy ágiles y flexibles para reinventarnos. Si no, vamos a tener dificultades. De ahí que sea importantísimo fomentar todo ello con personas de carne y hueso”, argumenta.

maria-beunza

El origen de este novedoso proyecto habría que buscarlo, apunta Beunza, en tres premisas que han calado, y no siempre de forma correcta, en la sociedad. “En estos momentos, los referentes de innovación que tenemos suelen ser lejanos en el tiempo y en la distancia. Por eso, queríamos ofrecer ejemplos cercanos y tangibles. Además, hay que asumir que la innovación no es únicamente ciencia y tecnología. Lo es todo. Y eso aún no termina de cuajar. Y, por último, no suele haber muchas mujeres como responsables de innovación, o al menos no salen mucho en la prensa. Ese pequeño cóctel nos hizo replantearnos la situación”.

“Ahora mismo, los referentes en I+D son lejanos en el tiempo y la distancia. Queríamos ofrecer ejemplos cercanos y tangibles”, María Beunza

A todo ello se suman otros datos tangibles y nada halagüeños como la ausencia de mujeres en las carreras universitarias denominadas de ciencias y, más aún, en los grados de Formación Profesional; un hecho que parece vetar a las mujeres de las carreras denominadas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en sus siglas en inglés).

Los últimos datos, aportados por el consejero Miguel Laparra a principios de año hablaban de que, aunque más de la mitad de los alumnos universitarios navarros eran mujeres, sólo un 9% elige una ingeniería eléctrica o electrónica en la UPNA. Y, si bien en otras ramas de ciencias aumenta un poco, sólo representan el 25% en profesiones técnicas. En FP de Electrónica y Fabricación, por ejemplo, las alumnas apenas alcanzan el 5%.  Ya entrando en el mundo laboral, la realidad, según el Diagnóstico sobre la situación de mujeres y hombres en la Comunidad foral de Navarra, elaborado en 2017, es que apenas el 38% de las personas que trabajan en I+D en Navarra son mujeres, y que este porcentaje sólo ha aumentado un exiguo 0,4% desde el año 2000.

EJEMPLOS COTIDIANOS

Así que Beunza se puso manos a la obra. Empezó a tocar puertas. Una de ellas la del Gobierno de Navarra, en concreto la del Servicio Navarro de Empleo. Les propuso la posibilidad de lanzar un proyecto para involucrar a los más jóvenes, para acabar con los estereotipos de trabajos de hombres y de mujeres, para hacerles ver las capacidades de empresarias y directivas navarras. Y gustó.

Así que ahí comenzó una carrera de fondo en la que se multiplicó la red de contactos de mujeres innovadoras, primero de Navarra, y luego del resto de España. “Son mujeres muy potentes, con unas grandes historias, y quisimos darles protagonismo contando sus testimonios en primera persona”. Así nació la web Innovactoras.eu, con videos de cada una de ellas, con sus consejos y sus experiencias, y el libro Innovactoras, Referentes del Siglo XXI, con las historias de 24 grandes mujeres.

Ascen Cruchaga, en la sede de Orbital Critical Systems.

Ascen Cruchaga, fundadora de Orbital CS, empresa dedicada al desarrollo de softwares críticos para los sectores aeronáuticos y ferroviarios; Marga Gutiérrez, docu-grafista; Nora Alonso, CEO de Iden Biotechonology, empresa especializada en mejorar la calidad y la producción agrícola, y Gloria González, investigadora en terapia génica en el CIMA (Centro de Investigación Médica Aplicada), son sólo un pequeño ejemplo de esa veintena larga de perfiles jóvenes y femeninos que puedan dar mucho que hablar por su aportación innovadora a la sociedad.

El objetivo, incide Beunza, es resaltar perfiles distintos, no sólo de las áreas científica y tecnológica, también de las artes, la educación, los sectores más sociales. Y, con todo ello, elaborar un material fácilmente consultable por centros educativos, entidades y empresas para visibilizar esta realidad.

SALTO A LATINOAMÉRICA Y ÁFRICA

El resultado no ha podido ser más positivo. “Todo han sido beneficios colaterales, unos esperados y otros inesperados… Ha sido un éxito. Hemos conseguido demostrar que se puede innovar en todos los ámbitos, que la innovación tiene todas las facetas que le quieras buscar”.

Nora Alonso

El proyecto, que cuenta también con el apoyo divulgativo de la Comisión Europea, no deja de crecer, y ya ha dado el salto a Latinoamérica y África, de la mano de la Fundación Fabre. “Nos ha pedido replicar el proyecto con mujeres de distintos países, para que sirvan de ejemplo, porque hay auténticas tipazas”, asegura Beunza. De hecho, ya cuentan con más de veinte perfiles de mujeres innovadoras de Bolivia, Guatemala, Venezuela y varios países africanos. Investigadoras, innovadoras sociales… que luchan por conseguir mejorar el día a día de sus países y sus gentes.

Con todas ellas, el diciembre se publicará una segunda edición del libro de Innovactoras ampliado con veinte perfiles más. “Es interesante ofrecer buenos referentes, así que nosotras seguiremos haciéndolo. Hay gente fantástica en el mundo y siempre hablamos de los malos. Estoy cansada. Por eso, esto es una forma de contraprogramar ante lo que ocupa los medios de comunicación hoy en día. Hay muchos referentes malos y hay que poner en valor la gente que lo hace bien”, recalca la impulsora del proyecto.

Los libros pueden descargarse de forma gratuita en formato e-book en la misma web innovactoras.eu, pero también se puede adquirir en formato papel. De hecho, los ingresos obtenidos por la venta se destinarán a financiar programas de ayudas y becas para chicas con potencial innovador.

TESTIMONIOS EN PRIMERA PERSONA:

Peces como guía en el tratamiento del cáncer

Desde los quince años, Iranzu Lamberto Pérez tenía claro que su futuro estaba en la ciencia. Su inquietud por saber cómo se articulan los engranajes de la vida le llevaron a estudiar Biología y Bioquímica. Pero no cesó ahí. Después se doctoró en Biología Celular y Molecular. Se dedicó la investigación del cáncer en Alemania y, desde hace tres años, pone en práctica todas esas investigaciones en la empresa Ikan Biotech, que fundó junto con dos socios, Roberto Díez Martínez y Rubén Díez Punzano. Los tres juntos tratan de revolucionar el diseño de fármacos contra el cáncer ayudados de unos pequeños seres, los peces cebra, que les ayudan a evaluar la seguridad de los medicamentos identificando posibles efectos adversos. Su innovación les ha valido ya varios galardones, como el Premio Emprendedor XXI, el Premio Tecnología SXXI o el Premio a la Iniciativa Emprendedora.

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Queríamos poder aplicar todos los conocimientos y experiencias que hemos ido adquiriendo durante nuestra vida profesional, desarrollando nuevas soluciones innovadoras. Actualmente, nuestra especialización se da en al área de la microbiología, buscando nuevas alternativas a los antibióticos existentes, y en el área de oncología, donde estamos desarrollando una plataforma que permita personalizar y agilizar los tratamientos contra el cáncer pudiendo así ayudar a especialistas en la toma de decisiones”, explica Lamberto.

Aunque más de la mitad de los alumnos universitarios navarros eran mujeres, solo un 9% elige una ingeniería eléctrica o electrónica en la UPNA.

Ese empeño en su trabajo, lo traslada también a otros ámbitos. De ahí su participación en el proyecto Innovactoras. “Las mujeres profesionales que hoy en día están luchando por su presente y su futuro deben contar su historia con la finalidad de inspirar a otras muchas y decirles que no están solas; que, si se tienen una vocación, pueden conseguir lo que se propongan”, anima. “Aunque el camino es abrupto y largo, con miles de barreras que hay que superar por el mero hecho de ser mujer, con pequeños pasos se va avanzando y cambiando la historia”. Y, a su juicio, Innvoactoras es una herramienta más “para seguir construyendo el camino que nosotras realmente queremos andar”.

innovactoras2Lamberto sabe perfectamente de qué habla en un sector, como el bioquímico, donde no siempre es sencillo ser mujer. “En cualquier sector, hoy en día, las trabas que nos encontramos nos hacen luchar el doble por el simple hecho de ser mujer. Pero esto no nos tiene que tirar para atrás”, incide. La clave está en “esforzarse en la vida y luchar por lo que crees”.

Innovación como actitud

Ana Belén Albero se define a sí misma como la menos innovadora de las Innovactoras. Aunque habría que coger con pinzas semejante afirmación. Efectivamente, su carrera profesional no está ligada a la tecnología ni a las ciencias. Es abogada. Pero, ante todo, es inquieta. Y precisamente de esa inquietud surge su innovación. Relacionada con asociaciones de todo tipo, siempre ha dedicado su tiempo libre a apoyar proyectos culturales, creativos, literarios. Uno de ellos, la puesta en marcha de la Asociación Navarra para las Industrias Creativas y Culturales, impulsada por Miguel Pueyo. “Miguel, que es innovador, creativo y amante de la cultura, constata la necesidad de crear un espacio donde las empresas de estos sectores puedan encontrarse, apoyarse mutuamente y desarrollar todo su potencial”, incide. “La idea me fascinó desde un primer momento y embarqué”, recuerda.

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De ahí vino el salto a Innovactoras, “un proyecto fantástico tanto social como educativo”, por todo lo que supone de reeducar, de ejemplificar, de servir de guía, y porque, como reconoce Albero, “la educación es la base y el principio de todo”. Su presencia en el proyecto quiere constatar que la innovación no se circunscribe a profesiones tecnológicas o científicas. “Desde las ramas artísticas, culturales y creativas se innova constantemente porque todas ellas son innovación. Y de lo más variada, además. De hecho, actualmente, colaborando junto a Gobierno de Navarra en un proyecto europeo sobre buenas prácticas en este ámbito y estamos trabajando en una jornada en la que pretendemos proponer ejemplos diversos y reales de quienes conforman el vastísimo ecosistema de las industrias creativas y culturales”.

Las mujeres profesionales que hoy en día están luchando decirles que no están solas; que, si se tienen una vocación, pueden conseguir lo que se propongan

Esta inquieta Innovactora confía que el proyecto lanzado por María Beunza contribuya “a visibilizar el papel de la mujer en distintas disciplinas en el ámbito educativo con una metodología participativa: no se trata solo de mostrar ejemplos, sino de que los alumnos puedan ejercitar su sentido crítico”. Pero también aplaude que el proyecto considere la innovación como una “actitud”: “No hace falta alcanzar grandes logros, o descubrimientos de fama mundial, sino comenzar cada día con ganas, queriendo aportar lo mejor de ti misma”.

La ingeniería también es cosa de mujeres

Allá por 2002, Ana Monreal entró en la Universidad Pública de Navarra. Concretamente en las aulas del grado de Ingeniería Industrial. Entonces, y ahora, las alumnas son minoría en estas carreras. Pero a Ana no le importó. Sabía que su futuro iba a estar vinculado a las ciencias y a la tecnología. “Siempre han sido importantes para mí”, confiesa, al tiempo que reconoce que eligió la carrera que podría aportarle una formación más amplia, “en la que más iba a aprender”.

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Gracias a ella, desde 2014, es socia fundadora de su propia empresa, IAR (Industrial Augmented Reality). “iAR nació de la idea de tres socios, Jon Navarlaz, Miguel Ángel Llorente y yo misma. Cada uno veníamos de una especialidad diferente y cuando nos conocimos en un coworking nos dimos cuenta de las enormes posibilidades que había en la aplicación de la realidad aumentada en la industria. Los 3 aportábamos ideas y conocimientos complementarios, y eso fue nuestro punto clave”, explica.

La idea encantó a un mercado que carecía de este tipo de servicios. Y, cuatro años después, siguen creciendo. “Ahora mismo estamos en iAR 27 personas y desarrollamos software industrial con diferentes tecnologías innovadoras, no solamente la realidad aumentada, que fue lo que empezamos a usar en nuestros inicios”.

Estas propuestas novedosas y el buen recibimiento de la industria están detrás de algunos de los premios que han recibido y que les animan a seguir por esa senda de la innovación. “Es nuestro día a día. Prácticamente todos nuestros proyectos son diferentes y todos incluyen partes de investigación. Eso es lo que hace nuestro trabajo apasionante, que estamos continuamente aprendiendo y haciendo cosas nuevas”, asegura Monreal, quien no ha perdido un ápice de inquietud y energía. Quizás por ello, no dudó en subirse al tren de Innovactoras.

investigadoras

Me pareció una iniciativa genial. Creo que hay muchas mujeres por todo el mundo con grandes ideas y que no se atreven a llevarlas a cabo bien por falta de confianza o falta de apoyo, en muchos casos. El hecho de saber que otras mujeres se han encontrado en su mismo lugar en un momento de sus vidas, y que luego han tenido las fuerzas de lanzarse, puede ayudarles a sentir el impulso definitivo a hacer lo mismo”, confiesa.

En esencia, espera que el proyecto sirva de “motivación” para niñas y jóvenes no sólo en España sino por todo el mundo. Independientemente de cuáles sean sus ilusiones y sus proyectos y en qué sector se enmarquen. “El industrial ha sido típicamente un sector de hombres, pero poco a poco se va viendo más la presencia de las mujeres. Y, además, yo, personalmente, tengo que reconocer que me he sentido siempre bien considerada independientemente de ser una mujer. Mi percepción es que está cambiando bastante el papel de la mujer en la industria, afortunadamente”.

Para acceder a más información relacionada con la Innovación en Navarra … LEER AQUÍ. 


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