lunes, 23 noviembre 2020

Josep Ramoneda: “El sistema económico globalizado va hacia el autoritarismo posdemocrático”

Invitado por Fundación Caja Navarra, el periodista catalán opina que el futuro de la libertad de prensa no depende de los sistemas digitales, sino del uso que se haga de ellos

 

Miguel Bidegain
Pamplona - 28 abril, 2017

Josep Ramoneda en Fundación Caja Navarra

Josep Ramoneda (Cervera, 1949), es periodista, filósofo y escritor, colaborador del diario El País y de Cadena Ser. Fue director del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), presidente del Institut de la Recherche et de l’Innovation (IRI) de París, y profesor de Filosofía contemporánea en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Ramoneda señaló, durante su intervención en los ‘Encuentros Civican‘ organizados por Fundación Caja Navarra en fechas recientes, que los tiempos digitales “no son tan favorables ni tan desfavorables para la libertad de prensa como lo han sido otros, porque el medio no es determinante para la situación de  la libertad, todo depende de cómo y para qué se utilicen los medios.

“Con instrumentos muy poderosos, como puede ser un periódico, una radio, una televisión, o la potencia de las redes digitales, se puede favorecer la libertad de expresión y también liquidarla, el medio no es el responsable del destino de las libertades, sino el uso que de ellos hacen las personas”

En ese sentido, el periodista catalán continuó asegurando que en los inicios de la era digital y cuando comenzó a popularizarse el uso de Internet “se creó una especie de utopía, los profetas de lo digital nos prometían como el paraíso universal de la libertad, nos anunciaban un espacio abierto en el que cualquiera podría expresar lo que quisiera, nos decían que por fin cada uno de nosotros sería en sí mismo un sujeto capaz de hablar públicamente y ser escuchado por los demás, etcétera, etcétera”.

¿Se han cumplido esos vaticinios? Ramoneda afirmó que no ha sido así por lo que insistió: “Sabemos que los medios digitales tienen un potencial grande de libertad, pero que también pueden ser un instrumento extraordinario de opresión”, y pone como ejemplo el control al que nos vemos sometidos desde las redes sociales, “es que ya es imposible actualmente vivir en el espacio privado”. “No hace muchos años se definía el totalitarismo como aquél régimen que no deja espacio para la intimidad, pero es que ahora hago una búsqueda por internet para hacer un viaje a Moscú y poco después se me llenan todas las webs que visito de ofertas, imágenes o convocatorias de la Unión Soviética”, añadió

LOS FALLOS DEL SISTEMA

Sólo con la simple navegación por Internet dejamos un rastro de millones de bits de información sobre nuestra cotidianeidad, que aún es más explícito –y se facilita de forma voluntaria- en las redes sociales. De nuevo surge la ambivalencia, porque con la información que dejan los usuarios se construyen unos sistemas de control enormes, gestionados además por un número muy reducido de personas que, por así decirlo, lo saben todo de nuestra vida, y al mismo tiempo es verdad que cada cual puede poner en la red lo que quiera porque tiene una dimensión potencial de libertad indudable”.

“Veo muy difícil evitar, si se siguen las políticas actuales, que esta deriva no se acabe consolidando definitivamente y lo que hasta ahora llamábamos democracia se vaya diluyendo progresivamente”

Al ser preguntado por qué es posible esa doble realidad Josep Ramoneda respondió que los sistemas digitales “fallan en cosas básicas, como la jerarquización de la información, los criterios de fiabilidad de la información o la misma devaluación de la verdad, y esto es muy problemático para un régimen de libertad de expresión”. Por eso cree que la función del periodista “sigue siendo absolutamente fundamental, el periodista sigue siendo necesario como alguien que hace, a partir de ciertas garantías, la criba informativa en un espacio social”.

En una época en la que la difusión de la mentira a través de las redes sociales se ha convertido en una estrategia para imponerse al rival, ¿queda espacio para la ética en el periodismo? El conferenciante afirmó, tajante, que “debe quedar” porque “las exigencias para los periodistas son las mismas, deben contar lo que ven, no confundir los deseos con la realidad y mucho menos los deseos de los jefes con la realidad. Eso sigue vigente y no desaparecerá por más que evolucione negativamente el sistema de libertad de expresión”.

LA LIBERTAD DE PRENSA EN EL MUNDO

Josep Ramoneda Fundacion Caja NavarraEl caso es que la libertad de expresión y de prensa está cada vez más en peligro. Aunque Ramoneda precisó que “amenazas a los periodistas las ha habido siempre, no es algo que haya llegado con Trump y sus desprecios hacia la prensa que no le es afín”, sí consideró que la actitud del presidente de los Estados Unidos, “bueno, y la de Erdogán, más la de Putin, de los chinos, los indios o los polacos, es una señal significativa y a mí me parece seria de que el sistema económico globalizado va evolucionando hacia el autoritarismo posdemocrático, y yo veo muy difícil evitar si se siguen las políticas actuales que esta deriva no se acabe consolidando definitivamente y lo que hasta ahora llamábamos democracia se vaya diluyendo progresivamente”.

De su opinión se deduce que es un fenómeno global, y al preguntarle si considera que es así respondió afirmativamente, “pero evidentemente no tiene la misma forma en países de tradición autoritaria que en los de tradición liberal, entre otras cosas porque en los autoritarios, aunque cada vez es más difícil, siempre pueden recurrir a cerrar webs y directamente a cortar las redes”.

–continuó-, es un problema global con las decantaciones propias de cada lugar, y en una sociedad liberal siempre se mantendrán un poco más las posibilidades de sostener una posición crítica y una distancia objetiva, siempre habrá un New York Times capaz de construir la lista de los hechos alternativos de Trump, pero el problema de fondo de la viralización de la mentira y de la construcción de verdades alternativas no probadas es el mismo en todas partes, es cierto”.

También en nuestro país el Gobierno acota la libertad de expresión haciendo uso de leyes como la de Seguridad Ciudadana, la conocida como ‘ley mordaza’, que hace posible condenar con penas de cárcel a personas por haber hecho públicos chistes que se pueden considerar ofensivos por referirse, por ejemplo, a casos de terrorismo. Para Ramoneda es algo “increíble”, y señaló que “la libertad de expresión tiene estas cosas, hay que aguantar cosas que no nos gustaría tener que hacerlo, pero si se empieza a recortar se sabe dónde se empieza pero nunca dónde se termina”. De nuevo la doble realidad.


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