Las olas rompen con fuerza contra la costa de Getaria. Una pequeña barca se balancea y, en cubierta, una de las últimas familias pescadoras de pulpos de la zona muestra con orgullo las nasas que ellos mismos han tejido. Más tarde, el humo de la cocina se esparce por cada rincón de la casa entre risas y vasos de txakoli, mientras dos turistas norteamericanos aprenden a preparar el cefalópodo y otros pescados recién llegados del mar. En otro punto lejano de la geografía francesa, concretamente en la Provenza, un perfumista de manos curtidas, heredero de un oficio familiar, guía a los viajeros en la creación de una fragancia única que se llevarán consigo como recuerdo. Y en Italia, una mesa de madera cubierta de harina se convierte en el escenario donde una mujer enseña a amasar ñoquis a mano y comparte con sencillez la historia de su vida. Son momentos íntimos y auténticos, imposibles de encontrar en las agencias convencionales, que convierten cada viaje en un recuerdo inolvidable.
Ese es, precisamente, el sello de OBM Luxury Travel, la segunda agencia creada por Oliver Blázquez, un joven de 27 años con raíces navarras y canadienses. Estudió Dirección Comercial en la EAE Business School de Barcelona y, desde muy temprano, mostró un perfil claramente emprendedor. A los diecinueve años comenzó a trabajar como comercial para Grupo Naviser, donde llegó a ganar varios premios del sector. Y, en 2018, comenzó a explorar el sector turístico con la creación de Northern Spain Travel, una agencia de viajes especializada en la zona norte del país y que puso en marcha junto a su madre Stephanie Mutsaerts, nativa de Vancouver, pero cuyo crecimiento se vio frenado por el parón obligado de la pandemia.
Precisamente, la llegada del Covid-19 le llevó a reinventarse y se adentró en el sector inmobiliario de San Sebastián con Go Inversiones, firma que aún lidera. Sin embargo, tenía muy claro que no quería aparcar sus proyectos en el ámbito del turismo. Por eso nació OBM Luxury Travel. «No buscamos el lujo de las estrellas de un hotel ni del menú más caro de un restaurante, sino el lujo de lo real: la cultura, las personas y las historias que hacen único cada lugar», explica Blázquez a Navarra Capital.
Su herencia norteamericana le ayudó a crear un modelo de agencia que se adaptara a los gustos y necesidades de este tipo de público, que cada vez demanda más viajes personalizados e inmersivos. De hecho, alrededor del 80 % de la clientela sigue siendo estadounidense, aunque OBM ya está creciendo en el Viejo Continente, especialmente en España y Portugal, además de Holanda, Alemania o Suiza: «Queremos mantener a ese público americano, pero también atender a familias locales que buscan viajar de otra manera. Hasta ahora, sobre todo en Europa, la perspectiva que tenemos de viajar pasa por optar por unas vacaciones en un hotel frente a la playa con todo incluido en el recinto, sin conocer tanto el lugar. Esa inmersión cultural que falta es la esencia por la que nosotros apostamos».
De ahí la necesidad de crear una segunda marca, OBM, que permitiera a este emprendedor navarro seguir aumentando el negocio por toda Europa (Noruega, Francia, Italia, Bohemia, Grecia, Suiza, Croacia…). «Gracias a la herencia de Northern Spain Travel, ya tenemos mucha más facilidad para desarrollar viajes bonitos. Las dos marcas son paralelas, pero representan cosas un poco diferentes. Mientras que la primera está enfocada al estadounidense, con OBM queremos abarcar más clientela», añade. Para ello, la firma también cuenta con un colaborador comercial en Nueva York.
UNOS MIL EUROS POR DÍA
Así, la filosofía en ambos proyectos es clara. Hoteles de calidad, pero con historia y personalidad como castillos o casas señoriales, combinados con la figura de un anfitrión local que guía al viajero desde dentro. Por ejemplo, en La Rioja puede ser un chef o un bodeguero apasionado de su tierra; en Francia, el dueño de un castillo que abre sus puertas y comparte secretos… A estos protagonistas los llaman «héroes locales», personas influyentes que transmiten con pasión la esencia de cada región y que son figuras clave para estas firmas.
Los viajes se ofrecen en formato semiguiado o autoguiado, lo que permite ajustar la experiencia a diferentes presupuestos. Mientras que un paquete con Northern Spain Travel puede rondar entre los 7.000 y 10.000 euros (entre 600 y 1.200 por persona y día), con OBM se busca ajustar la propuesta reduciendo los precios. «Simplificando productos, sin un guía general y apostando por la flexibilidad, podemos llegar a más gente sin sacrificar la esencia del viaje», detalla el navarro.
La propuesta ha empezado a recibir reconocimientos internacionales. Por ejemplo, la revista de lujo inglesa Luxury Life Magazine distinguió a Northern Spain Travel como la mejor boutique de experiencias inmersivas de España en 2025. Además, entre sus clientes figuran incluso celebridades como los hermanos Russo, directores de numerosas películas de Marvel… Blázquez insiste en que la verdadera diferencia está en las relaciones personales que logran forjar: «Más que clientes, muchos se convierten en amigos. La mayoría de nuestros nuevos viajeros llegan por recomendación de otros».
SEIS MESES EN LANZADERA
Ahora, Northern Spain Travel se prepara para dar un salto estratégico tras ser seleccionada por Lanzadera, la aceleradora e incubadora de empresas impulsada por el empresario Juan Roig. Durante seis meses, el navarro se trasladará a Valencia, donde trabajará en la profesionalización de procesos y el escalado del modelo de negocio actual de las dos marcas. El objetivo es crecer, abaratar costes sin renunciar a la exclusividad y consolidarse como referencia en el segmento del lujo auténtico. «Cada vez más gente quiere viajar de una forma real, entendiendo el lugar en el que está, no solo disfrutando de comodidades. El futuro del turismo de lujo no está en el exceso, sino en la autenticidad», concluye.













