En sus once ediciones anteriores, más de once mil personas han participado y se han recaudado más de 132.000 euros, convirtiendo cada zancada en solidaridad real. Este año, además, la carrera cambia de escenario y tendrá salida y meta en El Bosquecillo, un espacio emblemático de Pamplona que servirá de punto de encuentro para corredores, familias y voluntarios en una gran fiesta de inclusión.
La Casolina ha demostrado con los años que es mucho más que una competición deportiva. Lo que importa no es el cronómetro, sino la participación y la celebración compartida. Familias enteras corren, caminan o animan desde la acera; vecinos, colegios, asociaciones y empresas se unen en un mismo espíritu comunitario; y decenas de voluntarios trabajan en cada detalle para que la jornada sea posible.
El alma de la carrera son las personas con discapacidad y sus familias. Son ellas quienes entregan dorsales con una sonrisa, quienes atienden la consigna o reparten agua, quienes animan en cada curva y quienes también participan corriendo, compartiendo kilómetros con amigos y seres queridos. Su implicación hace que la carrera trascienda lo deportivo y se convierta en un espejo de la inclusión que ANFAS defiende a lo largo del año.
Fundada en 1961, ANFAS atiende hoy a más de 2.250 personas en toda Navarra gracias a un equipo de 170 profesionales y casi 800 voluntarios. Declarada de Utilidad Pública en 1970, la asociación mantiene vivo un compromiso basado en la igualdad de derechos, la dignidad y la participación plena de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en la sociedad.

La presidenta de ANFAS, Usúe Zulet, corriendo La Casolina junto a sus hijos.
La presidenta de ANFAS, Usúe Zulet, resume la importancia de la cita: “Es un día de encuentro, de celebración, de visibilización. Me emociona ver las calles de Pamplona inundadas de camisetas moradas. Para muchas personas con discapacidad intelectual supone una oportunidad única de hacer comunidad, de sentirse parte y de mostrar todo lo que aportan a la sociedad”.
La Casolina es también un ejemplo de sostenibilidad. Reconocida con el sello “Cero Residuos, Zero Zabor” de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, demuestra que es posible organizar un gran evento deportivo minimizando su impacto ambiental y sumando así un valor añadido a la causa solidaria.
Las inscripciones ya están abiertas en la web oficial carrerasolidarianavarra.com. El precio es de 15 euros hasta el 30 de septiembre y de 18 euros a partir del 1 de octubre. Cada dorsal es mucho más que un número: es un gesto solidario que se transforma en apoyo directo a los programas de ANFAS.
La cita del 12 de octubre invita a todos los perfiles: corredores experimentados, familias que quieren caminar juntas, personas que prefieren animar desde la acera. Nadie queda fuera en esta carrera en la que todos los gestos suman. No es solo un evento deportivo: es la celebración de una comunidad que cree en la inclusión, en la igualdad y en la solidaridad. Por eso, cada edición es también un recordatorio de que en Pamplona, cada otoño, miles de personas corren con el corazón.













