Desde el aire, Pamplona es un mosaico de tejados, avenidas y edificios. Pero entre ellos destacan algunos puntos de luz y color que, aunque para muchos pamploneses siempre han estado ahí, tienen un origen a menudo común. Por ejemplo, el rótulo luminoso que corona las oficinas centrales de Caja Rural de Navarra desde 1996, las letras que se recortan sobre la azotea del Hotel Tres Reyes desde 1998 o las del Aeropuerto de Pamplona-Noáin, instaladas en 2010, son algunas de las piezas más reconocibles instaladas por la empresa navarra Rótulos Bia.
Fundada en 1994, la compañía se dedica al diseño y fabricación de rótulos, señalización e imagen corporativa para empresas e instituciones. Lo que empezó como un pequeño negocio de rotulación tradicional se ha transformado, con el paso de los años, en un proveedor integral que abarca desde el diseño hasta la instalación final. La base del proyecto fue familiar desde el primer momento. Alberto López impulsó la compañía junto a su hermano Óscar López, hoy responsable de Producción, y su mujer, Itziar Munárriz, encargada del área administrativa. Juntos levantaron un taller que con los años ha crecido hasta ocupar una nave de 2.000 metros cuadrados en el polígono Iturgaiz de Berrioplano y contar con una plantilla cercana a las quince personas.
Los comienzos estuvieron centrados en trabajos más básicos de señalización y rotulación. Pero el salto tecnológico llegó pronto. «En cuanto detectamos que la iluminación era el futuro, apostamos por ella. Para 1997 ya habíamos incorporado este servicio al catálogo. En aquellos años todavía predominaba el neón, pero la llegada del LED transformó la forma de iluminar las ciudades», explica Alberto López, gerente de la empresa, a Navarra Capital.
Tres décadas después, la empresa funciona como un proceso productivo completo bajo un mismo techo. En la parte administrativa se agrupan los departamentos comercial y administrativo, mientras que en el bloque productivo se reparten áreas especializadas como diseño, mecanizado, impresión digital, metalistería y soldadura, pintura, iluminación y montaje.
RÓTULOS ICÓNICOS
Gracias a esa estructura, Rótulos Bia ha participado en algunos de los proyectos de señalización más visibles de Navarra. Entre ellos destacan la señalización interior y exterior de la Universidad Pública de Navarra, la aplicación de la imagen corporativa en todas las oficinas de Caja Rural de Navarra o los rótulos y sistemas direccionales para supermercados como Eroski y Mercadona. También ha trabajado para grandes compañías industriales como Volkswagen o Liebherr, además de proyectos de iluminación y señalización comercial en cadenas como Primor o El Corte Inglés.

Óscar López, responsable de Producción, lleva tres décadas en la empresa junto a su hermano y su cuñada.
En el caso de Mercadona, por ejemplo, la relación con la empresa se ha consolidado durante años: «Acuden directamente a nosotros. Realizamos los rótulos exteriores, la señalización de parking, de entrada o de salida. Buscan una empresa que les dé garantía tanto a la hora de la instalación como para el mantenimiento posterior». Otro proyecto especialmente complejo fue la iluminación interior de la tienda de Primor en el centro comercial La Morea. «No era solo la firma principal, sino todas las marcas de belleza con sus nombres, sus módulos, sus tipos de iluminación… Requirió trabajar muchas noches, pero fue muy gratificante», recuerda López.
Aunque su radio de acción se extiende por Navarra, País Vasco, La Rioja e incluso el sur de Francia, la empresa mantiene una clara vocación local: «Hemos tenido propuestas para trabajar a nivel nacional, pero en la inmensidad de esos proyectos te tienes que dedicar prácticamente en exclusiva a un cliente. Nosotros preferimos mantener la cercanía. Conocemos bien el entorno y eso nos permite ofrecer mantenimiento y servicio cuando hace falta».
De hecho, esa filosofía también explica una de sus principales críticas al sistema de concursos públicos. «Muchas veces se eligen empresas muy lejanas porque aparentemente son más económicas. Pero luego los problemas terminan aterrizando aquí para que los resolvamos nosotros. Es frustrante cuando sabes que las empresas locales tenemos la capacidad para hacerlo», lamenta López.
UN CRECIMIENTO MANTENIDO
La trayectoria de la empresa tampoco ha estado exenta de dificultades. La crisis económica de 2008 supuso un punto de inflexión para un negocio que en aquel momento superaba la treintena de trabajadores: «Entre 2008 y 2012 fueron momentos complicados. Teníamos un equipo mucho más grande y el volumen de negocio era mayor. Te mantienes porque crees en el proyecto y porque has ido alimentando la empresa con prudencia». Tras aquellos años de ajustes, la compañía encontró un nuevo equilibrio. Hoy mantiene una evolución sostenida. «Ahora buscamos mantener y seguir escalando poco a poco», remarca.
La innovación también forma parte de ese proceso. Aunque en un sector muy ligado al trabajo manual, la empresa ha incorporado tecnologías como la impresión UV, maquinaria de gran formato o incluso impresoras 3D para resolver piezas complejas. En paralelo, la compañía ha abierto nuevas líneas de negocio como ‘Personaliza tu pared’, centrado en murales decorativos y soluciones gráficas para interiores. De hecho, la propia Caja Rural de Navarra incorporó esta técnica en muchas de sus sucursales para humanizar los espacios de atención al público con paisajes e imágenes naturales.

Erika López, de 27 años, estudió Diseño en la Universidad de Navarra y representa a la segunda generación de la familia.
La iniciativa también ha despertado el interés de la segunda generación de la familia. Erika López, hija de Alberto e Itziar de 27 años, se incorporó recientemente a la empresa tras estudiar Diseño en la Universidad de Navarra. Actualmente trabaja en el área de diseño, aunque le toca estar en contacto con todos los departamentos de la empresa: «Aquí aprendes algo todos los días. Pasas por pedidos, producción o administración para entender bien toda la cadena. Es una oportunidad para descubrir y valorar una industria que he vivido desde pequeña en casa».
Más tres décadas después de su fundación, el gerente de Rótulos Bia tiene claro que todavía queda mucho camino por recorrer: «Siempre digo que, por mucha tecnología que venga, el rótulo seguirá existiendo. Ves películas del futuro ambientadas en el año 2100 y los locales siguen teniendo rótulos. Porque sirven para lo que sirven: localizar, señalar y decir que ahí hay algo».













