Para Virginia Finol, hispanovenezolana de 45 años, la salud mental es «superimportante». Quedó entre las veinte mejores de la categoría Máster 40 en los Crossfit Games, fue subcampeona de España en Strongwoman, sexta del mundo en el campeonato máster de halterofilia… Tras cosechar numerosos éxitos, en 2022 abrió su propio centro deportivo en Pamplona, Wall Ball Street, que contaba con 160 socios en apenas cinco meses de andadura, tal y como informó Capital Sport.
Pero todos esos logros personales la han llevado a un nuevo punto de partida: dejar de competir y «estar bien» con ella misma. «Mi marido, Ricardo Gil, y yo decidimos vender nuestra parte del centro a nuestro socio. A pesar de haber cumplido el sueño de tener el local, comprendimos que lo primero es estar bien. Nos quedamos con que lo hicimos muy bien y funcionó», afirma a este medio.
NUEVA RUTA
Ahora, se dedica a planificar entrenamientos online dirigidos a mujeres de todas las edades, pero especialmente de 30 o más años, ya que a partir de entonces suelen comenzar a producirse cambios hormonales y a surgir los efectos de la perimenopausia. «A ciertas edades, tenemos que medir más lo que hacemos. Les programo la tarea de manera individualizada y de ahí van a su gimnasio o a boxes de CrossFit”. La clave de sus sesiones es que no hay que entrenar de más, sino que «tienen que aportar energía, no quitarla». «Mantener la masa muscular es muy importante, del mismo modo que cambiar los hábitos de alimentación. Por eso, también ofrezco el servicio de seguimiento nutricional para evitar alimentos inflamatorios», añade.
En estos momentos, ya suma alrededor de 40 clientas, una cifra con la que se siente satisfecha: «No es que pueda crecer mucho porque es un entrenamiento personalizado y programar me lleva tiempo. Obviamente, siempre puedes crecer más, pero ya me cargaría la calidad de vida que tengo. Trabajo las horas que tengo que trabajar y ya está. Luego desconecto», resalta.
LA MARCA DE ROPA DEPORTIVA
No obstante, sigue aspirando a conseguir nuevos «logros personales». Por eso, se ha aventurado a crear su propia marca de ropa deportiva. Vamos va va. Una firma dirigida a «mujeres que hacen peso muerto y se van al súper sin cambiarse». El nombre era el grito de guerra que su marido solía lanzarle en las competiciones: «¡Vamos, va, va, Vir!». «Mi marido me apoya en todo. Sin él, seguramente no me lanzaría a nuevos proyectos», sostiene con orgullo.
El proyecto ha ido cuajando de manera progresiva hasta dar forma a la ropa que le gustaría llevar «de verdad». «Son tejidos más cómodos para que no nos sintamos prietas. Es algo que siempre habíamos tenido en mente y ahora es el momento de hacerlo», subraya.
Virginia prevé que las prendas, elaboradas en China, estén disponibles a partir de septiembre. Habrá leggings, camisetas, shorts, tops… «No queremos arriesgar. Vamos a empezar poco a poco y luego, si vemos que va funcionando, sacaremos más prendas», concluye.












