jueves, 7 julio 2022

El ‘box’ de Virginia Finol gana músculo con 160 socios en cinco meses

En enero, tal y como adelantó Capital Sport, la deportista hispanovenezolana abrió Wall Ball Street junto a su marido y su cuñado en la avenida de Galicia. En poco tiempo, esta 'boutique' de crossfit se ha hecho un hueco en la capital navarra y ha incorporado los servicios de nutrición y fisioterapia a su oferta. "Ya estamos avisando de que, como sigamos así, de aquí a septiembre tendremos todo completo", apuntan Finol y su pareja, Ricardo Gil.

Iratxe Zubieta
Pamplona - 20 junio, 2022

Esta 'boutique' de crossfit se encuentra en la avenida de Galicia y ya cuenta con más de 160 socios. (Fotos: Ana Osés)

La idea de abrir Wall Ball Street se gestó mientras Virgina Finol trabajaba como entrenadora personal e iba cosechando éxitos de competición en competición. Al mismo tiempo, su marido, Ricardo Gil, viajaba de box en box por diferentes países con PicSil Sport, la empresa de Cintruénigo especializada en material de crossfit para la que trabajaba.

Precisamente, una visita a un box fue el punto de inflexión que despertó la curiosidad de la pareja por investigar nuevos modelos de gimnasios y que, más tarde, desembocaría en la creación de su propio negocio. Aquel centro se encontraba en Manchester y pertenecía a un atleta de elite: “Era increíble. Tenía una zona de rehabilitación, una cocina, climatización… Durante la conversación, el atleta me dijo que tenía un segundo centro. Le pregunté a ver si era como ese y me dijo que no. ‘El otro es de la vieja escuela’, me respondió. Durante aquellos viajes, me di cuenta de que algo estaba cambiando, pero esa frase me hizo un clic”, rememora.

Además, Gil pudo constatar cómo los centros de crossfit también habían evolucionado en otros países: “Hay personas que quieren hacer este tipo de entrenamientos, pero en los boxes grandes no se sienten cómodas”. Y así es como decidieron trasladar ese nuevo concepto de box al corazón de Pamplona.

“La imagen que se ha vendido siempre del crossfit es la competición. Y quizá por ello se tenga esa percepción de un deporte más bruto. Aquí que queremos cuidar a las personas y que se sientan cómodas”.

Gil y su hermano Fermín llevan la gerencia del centro, mientras que Finol, tal y como adelantó Capital Sport en noviembre de 2021, se encarga de dirigir los entrenamientos: “En realidad, es el único box en Pamplona, Pamplona…(bromean ambos entre risas). Al estar en la avenida de Galicia, a la gente que hace vida en el centro le viene muy bien”.

Ahora bien, se han visto sorprendidos por el elevado número de personas que acuden a las instalaciones desde otros puntos alejados del casco urbano de la ciudad como Beriáin, Noáin… De hecho, suponen una parte importante de las inscripciones, que se elevan a una velocidad mucho mayor de lo que pronosticaron al abrir sus puertas hace cinco meses: “En general, pensábamos que los usuarios iban a ser personas que viviesen o hiciesen vida por el centro. Pero hay una gran cantidad de personas que buscaban algo así y les da igual venir hasta aquí”.

En este momento, cuentan con alrededor de 160 usuarios. “Todavía nos quedan horarios en los que sacar clases. Pero ya estamos avisando de que, como sigamos así, de aquí a septiembre tendremos todo completo. La imagen que se ha vendido siempre del crossfit es la competición, y quizá por ello se tenga esa percepción de un deporte más bruto. Aquí queremos cuidar a las personas y que se sientan cómodas”, apostillan.

En este box, las clases son reducidas (máximo de diez personas) y cada usuario cuenta con un espacio propio, donde están sus materiales: “Todos tienen su juego de discos, barras… De hecho, aquí no hacemos ‘open box’, que son entrenamientos libres para competir. Buscamos que pueda venir gente todas las edades y estar pendientes de cómo entrenan”.

El centro cuenta con una sala para que los usuarios puedan socializar mientras toman un café.

El centro cuenta con una sala para que los usuarios puedan socializar mientras toman un café.

Entre sus diferentes espacios también han incluido una sala donde disponen de una mesa con café, tazas personalizadas… La intención de la deportista y de los hermanos Gil es que los usuarios, si lo desean, también puedan socializar y relacionarse más allá del deporte. “Queremos que se sientan como en casa e integren en su rutina el gimnasio para que entrenar no les cueste un gran esfuerzo. Al ser un sitio pequeño, podemos tener detalles que en otros centros más grandes es complicado hacer. Cada uno puede tener su taza personalizada, toallas… También intentamos organizar eventos semanales e, incluso, algún viernes traemos pizza y algo de beber para crear comunidad y que los socios se conozcan”, detallan.

Finol y los hermanos Gil también han ampliado los servicios que normalmente se encuentran en un box al uso, al incorporar la nutrición y la fisioterapia. Además, han reforzado su plantilla con profesionales que también han sido deportistas: “Además del ejercicio, es importante que los usuarios tengan a su disposición todas las atenciones para ejercitarse de forma segura y lograr su mejor versión”.

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