Hay lugares que se visitan y otros que se sienten. Muneta, un pequeño municipio navarro escondido entre colinas suaves y campos abiertos, pertenece a la segunda categoría. Aquí, el silencio no es ausencia de ruido, sino presencia de vida: el zumbido de los insectos, el canto de las aves, el aleteo inesperado de una mariposa que cruza el camino.
A apenas 15 minutos de Estella-Lizarra, el llamado sendero de mariposas no es solo un paseo bonito. Es una experiencia de turismo regenerativo impulsada por Casa Rural Basaula y el Apartamento Basaula Berri, que invita a los viajeros a participar en la creación de nuevos hábitats naturales.
Porque aquí no se trata únicamente de no dañar: se trata de mejorar…
Turismo regenerativo: dejar el lugar mejor de lo que lo encontraste
En los últimos años hemos oído hablar mucho de turismo sostenible. Pero el turismo regenerativo va un paso más allá: no solo reduce la huella de carbono, sino que genera un impacto positivo real en el territorio.
Ese es el espíritu del proyecto Huella Positiva. Bajo este nombre se agrupan 14 experiencias pensadas para que el visitante forme parte activa del entorno que le acoge. Plantar, construir, restaurar, proteger. Acciones pequeñas, pero con consecuencias duraderas.
En Muneta, la propuesta es tan poética como práctica: colaborar en la creación de un sendero pensado para favorecer la biodiversidad local.
Bardabia: un oasis de mariposas
La primera parada es Bardabia, donde los participantes ayudan a crear un auténtico oasis para mariposas. Se plantan flores y arbustos autóctonos que sirven de alimento y refugio para distintas especies. La escena, en primavera y verano, es pura magia: colores vibrantes, pétalos abiertos al sol y alas que revolotean en un baile constante.
El proyecto incluye también la instalación de una mesa de picnic, convirtiendo el espacio en un rincón donde sentarse a observar sin prisas. Aquí, el tiempo se mide en vuelos y sombras, no en notificaciones.
Eskoldabia: espantapájaros con propósito
En Eskoldabia, la experiencia adopta un tono más creativo. Se construyen espantapájaros muy especiales: incorporan cajas-nido para aves y refugios para murciélagos, aliados fundamentales en el control natural de insectos.
Lo que podría parecer una manualidad de fin de semana es, en realidad, una intervención ecológica con impacto real. Cada caja instalada amplía las posibilidades de supervivencia de especies clave para el equilibrio del ecosistema. Es una actividad disponible exclusivamente para personas alojadas en la casa rural, lo que garantiza grupos reducidos, cercanía y un contacto auténtico con el entorno.

La primera parada es Bardabia, donde los participantes ayudan a crear un auténtico oasis para mariposas.
Dormir en Basaula: hospitalidad con conciencia
La experiencia se completa en Casa Rural Basaula, una casa de alquiler por habitaciones —o íntegra— con capacidad para 6+2 personas (máximo 8). Dispone de tres habitaciones dobles con baño, cocina-comedor totalmente equipada, salón con chimenea y jardín con barbacoa. La mayoría de las estancias están en planta baja, lo que aporta comodidad y accesibilidad, salvo una habitación situada en la primera planta.
Aquí el ambiente es cercano, familiar, casi doméstico. Se habla castellano y euskera, y la sensación es la de estar en casa… pero con el privilegio de despertar rodeado de naturaleza.
El cercano Apartamento Basaula Berri amplía las opciones de alojamiento manteniendo la misma filosofía: hospitalidad con conciencia ecológica.
Un recuerdo que florece
Lo más bonito del sendero de mariposas de Muneta no es solo el paisaje. Es la certeza de que, cuando regresas a casa, algo queda allí gracias a ti: una planta que crecerá, una mariposa que encontrará alimento, un murciélago que tendrá refugio.
En tiempos de viajes fugaces y fotos rápidas, esta propuesta invita a algo más profundo: a formar parte de un lugar.
Tal vez ese sea el verdadero lujo contemporáneo. No consumir destinos, sino cuidarlos. No dejar huella de carbono, sino Huella Positiva.













