Marie Carrasquedo todavía recuerda la primera vez que olió una rosa de Bulgaria. Tenía ocho años y vivía en Belleville, el barrio multicultural del París de los sesenta donde la vida se abría paso entre los puestos del mercado, acentos extranjeros y especias que llenaban las calles de olores exóticos. Cada vez que su madre le enviaba a comprar, Marie tardaba más de la cuenta en volver a casa y se quedaba absorta frente a los alquimistas búlgaros que vendían aceites esenciales, resinas y bálsamos.
Nacida en San Sebastián, pero criada en la capital francesa, Marie, de 71 años, creció observando la naturaleza como quien aprende un idioma. A los nueve empezó a interesarse de forma casi obsesiva por el mundo vegetal, y a los catorce ya dedicaba un mes entero al estudio riguroso de cada planta. Autodidacta, intuitiva y visionaria, pasaba horas leyendo, experimentando y refugiándose en aquel conocimiento silencioso que más tarde ampliaría hacia el cuerpo humano. Su formación le llevó a estudiar Ciencias de la Salud.
A finales de los años setenta, Marie se instaló en Cataluña y abrió su propio laboratorio de cosmética. Un tiempo después llegó a Pamplona para impartir una charla y conoció a Ana García, recién licenciada en Biología. La conexión fue inmediata. Ana se trasladó a Barcelona para trabajar con ella y, poco a poco, el proyecto empezó a convertirse en una historia compartida. Más tarde se sumó Manuel, el padre de Ana, que asumió la ampliación de capital necesaria para dar un salto estructural, y luego se unió el resto de la familia: sus hermanos Maite, ahora responsable de Administración, y Mitxel, director comercial.
@valores_top🧪 #EMPRESA | La familia que elabora cosmética de alta gama en un antiguo laboratorio de Danone en #Ultzama. Aurum Cosmetic nació en 1990 y, en 2001, se trasladó al polígono industrial Elordi de Iraizotz. Basándose en las formulaciones de Marie Carrasquedo, los hermanos García elaboran cosmética orgánica con materias primas ecológicas para sus dos marcas, Dulkamara Bamboo y Yipsophilia, ya presentes en #Europa. 📈 Tras crecer a un ritmo de entre el 5 y el 10 % anual en los últimos ejercicios, los responsables de la firma están trabajando para aterrizar en spas y hoteles de #Centroamérica, especialmente de #Panamá y #RepúblicaDominicana, y de #CoreaDelSur. #NavCapital 💻 Lee la noticia completa, link en la BIO.♬ Funny Chill – Chillmore
AURUM COSMETIC
En 2001, Aurum Cosmetic encontró su ubicación definitiva. En una nave de 412 metros cuadrados del polígono industrial Elordi de Iraizotz, antes ocupada por el laboratorio de Calidad y las oficinas de Danone, se integró todo el proceso de elaboración: investigación, formulación, producción y control. Un espacio donde ciencia y naturaleza dejaron de ser conceptos opuestos para convivir bajo un mismo techo. Así, dos años después, la marca de cosmética biológica de alta gama Dulkamara Bamboo salió al mercado nacional. «La dulcamara es una planta, pero también recuerda en varios idiomas al concepto de ‘dulce madre’. Marie lo registró en honor a su propia madre y a la naturaleza», explica Mitxel a Navarra Capital.

Las cremas de Dulkamara Bamboo no incluyen químicos, solo materia prima ecológica, por lo que son incluso comestibles.
Dos décadas más tarde, la firma, con veinte empleados repartidos entre las delegaciones del valle de Ultzama, Pamplona y Barcelona, elabora y distribuye sus productos bajo esta marca y otra de gama media, también natural y certificada BIO por el Consejo de Producción Agraria Ecológica de Navarra (CPAEN), bautizada como Yipsophilia. Ambas contienen extractos de plantas elaborados íntegramente por Aurum, aceites vegetales, aceites esenciales (adquiridos ya destilados desde la Provenza) y arcillas medicinales.
De esta forma, algunos de sus procesos más reconocidos son las savias de oro, la leche virginal y la emulsión orgánica de sus cremas con principio activo. «Apostamos por una cosmética orgánica, saludable y biodisponible. Nuestras cremas incluso se pueden comer. Más que un laboratorio, es una cocina en frío, no hay transformaciones químicas, por lo que consumimos muy poca energía. Esperamos ciclos naturales, lo que requiere mucho más tiempo, dedicación y componente humano», añade.
Tal y como indica su propio nombre, el bambú es otro de los pilares de la marca. Su silicio, altamente asimilable por el cuerpo humano, promueve la síntesis natural de colágeno, elastina, ácido hialurónico, entre otros, ayudando a llevar a la piel a su mejor estado natural, de ahí el lema actual de la firma: ‘Al corazón de la piel’. Además, el laboratorio trabaja con ingredientes como la manteca de karité de África (proveniente de proyectos de cooperación con comunidades de mujeres en Ghana y Burkina Faso) y materias primas ecológicas. A su vez, su estrecha vinculación con la naturaleza ha obligado a la marca a gestionar los desafíos del mercado o crisis medioambientales y de materias primas, como la reciente escasez de cacao.
LLEGADA A CENTROAMÉRICA
El proyecto familiar ha crecido de manera constante, con una tendencia de entre el 5 y el 10 % anual en los últimos años: «Tenemos la suerte de estar viviendo un boom del cuidado de la salud. Lo bueno es que llevamos muchos años de ventaja respecto a otras empresas de cosmética natural». Asimismo, Dulkamara Bamboo, presente en todo España, ya ha iniciado procesos de registro sanitario en Centroamérica, con especial atención a Panamá y República Dominicana, orientados al mercado profesional de spas y hoteles.
Los responsables de la firma también están valorando la posible llegada a Corea del Sur, uno de los grandes mercados cosméticos del mundo. Y, en paralelo, el laboratorio también distribuye directamente en países como Alemania, Austria y Francia. Debido a este incremento de la presencia internacional, la compañía busca nuevos perfiles comerciales para reforzar su expansión.

La firma también elabora tres tipos de aceites esenciales: serenidad, relax y vitalidad para utilizar con difusores.
La innovación es una constante en el laboratorio navarro que, de cara a este verano, espera ampliar su gama de productos solares: «Utilizamos filtros físicos y también biológicos, haciendo que la piel se autodefienda mediante una sinergia de ingredientes naturales y sin recurrir a filtros químicos».
«No vendemos directamente al público, ni tenemos e-commerce en la página web. Funcionamos a través de canales profesionales: centros de estética, spas, farmacias especializadas en homeopatía y tratamientos oncológicos. Aunque es cierto que hoy en día, con las redes sociales, se ha abierto más el abanico», concluye Mitxel.













