sábado, 23 octubre 2021

La industria auxiliar del motor, a rueda de VW Navarra

La autorización para operar en algunas actividades no esenciales se traducirá, en el caso de la industria auxiliar del automóvil, en una vuelta progresiva a la actividad, que será más perceptible cuando reabra Volkswagen Navarra, previsiblemente a partir del día 27. Ahora bien, aunque en las últimas semanas la mayoría de las empresas del sector han estado paradas, varias han seguido parcialmente en funcionamiento.

Miguel Bidegain
Pamplona - 14 abril, 2020

Mapsa anunció que volverá a la actividad a partir del día 20. (Foto: Víctor Rodrigo)

El sector de la automoción es clave en la economía de Navarra. Con casi 5.000 millones de euros anuales, factura alrededor del 27 % del PIB foral y está formado por cerca de 120 empresas, que emplean a unas de 12.300 personas, casi uno de cada cinco trabajos del sector industrial. Y, además, exporta por un valor superior a los 3.700 millones de euros al año, más de una tercera parte de todas las exportaciones navarras, que en 2019 ascendieron a 10.147 millones.

La gran tractora del sector es la planta que Volkswagen Navarra tiene en Landaben, con una plantilla de 5.051 trabajadores y unas ventas totales que en 2019 ascendieron a 3.816 millones de euros. Su evolución es clave para varias decenas de empresas de la industria auxiliar de todos los tamaños, que son proveedoras de primer nivel de la planta, a la que aportan las piezas y elementos que, el año pasado, permitieron el ensamblaje de 320.523 vehículos. Eso sí, algunas también trabajan para otras grandes fábricas y marcas de automóviles.

Así como el cierre de Volkswagen arrastró a las proveedoras, con su reapertura se espera que vuelvan al trabajo.

La llegada del coronavirus y las medidas adoptadas para intentar frenar la pandemia han puesto de manifiesto con toda su crudeza el gran problema del sector: su excesiva dependencia de la factoría de Volkswagen Navarra.

Los sindicatos y la dirección de la planta rubricaron el 16 de marzo el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) por causa de fuerza mayor para asegurar la salud de los trabajadores. Y, en principio, está previsto que la planta retome la actividad de forma gradual a partir del día 27 de este mes.

La decisión de Volkswagen motivó que buena parte de sus compañías auxiliares tomaran la misma senda, como SAS (productos químicos), TI Automotive (fabricante de depósitos), Gestamp (especializada en soldadura), KWD (soldadura), Autovision (servicios generales), Schenellecke (logística), Neinsa (Navarra de Estampación e Inyección), Tecnoconfort (fabricante de asientos), Grupo Antolín (recubrimientos interiores de la carrocería) o Faurecia Orkoien (fabricante de tubos de escape), entre otras.

Fuentes del clúster automovilístico de Navarra, ACAN, confirman a este medio que prácticamente la totalidad de las empresas del sector cerraron. La mayor parte lo hizo tras el ERTE de Volkswagen, aunque algunas mantuvieron la actividad parcialmente al contar con clientes en el extranjero a los que seguían suministrando a pesar de las dificultades logísticas derivadas de las restricciones al tráfico aéreo y marítimo. Pero incluso ese residuo de trabajo fue a la baja conforme los países a los que exportaban paralizaban sus economías.

LOS FRENOS SÍ SE FABRICAN

Es el caso de Kybse, el fabricante de amortiguadores de Ororbia, con una plantilla de unas 800 personas. No tiene a Volkswagen Navarra entre sus clientes y exporta prácticamente toda su producción. Entre los días 16 y 18 de marzo intentó mantener la normalidad, “pero era complicado trabajar y cumplir las medidas de seguridad sanitarias, nos pilló con el pie cambiado”, indican fuentes del Comité de Empresa.

De modo que la empresa solicitó un ERTE por fuerza mayor, aunque siguió abierta con un tercio de los trabajadores para atender los pedidos. “Pero fueron cayendo las empresas a las que suministramos, fábricas de marcas como el Grupo PSA, Renault o Toyota en Argentina, Turquía, Marruecos…”. Así que desde el 27 de marzo ni siquiera se hacen labores de mantenimiento. Solo trabaja personal administrativo, que atiende a los clientes. “Nuestros amortiguadores van directamente a las fábricas, pero las fábricas no trabajan y tampoco ganaríamos nada haciendo estocaje”, explican las fuentes consultadas.

En Kybse se barajó la reapertura para este martes, “pero está descartada”. “¿El 20? Si arranca la zona euro tal vez, pero…”, comentan desde el Comité de Empresa.

Tras el anuncio del Gobierno central para retomar la actividad a partir de este martes, modo comenzaron a barajarse distintas fechas para la reapertura: “Se habló del 14 de abril, pero esa ya está descartada. ¿El 20? Si arranca la zona euro tal vez, pero…”.

Desde el domingo 29 de marzo, cuando el Gobierno ordenó la paralización total de las empresas que no prestan los servicios esenciales regulados en el Real Decreto 10/2020, casi todas tienen la persiana bajada o trabajan bajo mínimos, circunstancia que ya se había precipitado al cerrar Volkswagen Navarra.

No obstante, el Gobierno de Navarra flexibilizó algo los criterios sobre la aplicación de las restricciones contenidas en el RD con una nota aclaratoria sobre los servicios que sí podían continuar operando. Por ejemplo, se posibilitaba que siguieran llevando a cabo un mínimo de actividad indispensable aquellas empresas que no podían frenar en seco de un día para otro, por disponer de máquinas que precisan un tiempo para ser paradas o que ni siquiera pueden hacerlo porque resultarían dañadas. Algunas industrias se acogieron a esta posibilidad y contaron durante días con un reducido número de trabajadores, que se ocuparon de labores de mantenimiento.

Sygma Brakes, Nuadi y Frenos Iruña han podido mantener líneas de trabajo por fabricar pastillas para frenos.

El Ejecutivo también abrió la puerta a la posibilidad de que siguieran abiertas las empresas que hagan trabajos relacionados con la importación y la exportación. Y como una buena parte de la industria auxiliar de la automoción vende productos y compra materiales en otros países, se generó una situación confusa. Incluso a la hora de determinar el mantenimiento de la actividad por prestar servicios esenciales existen diferencias interpretaciones, como ha ocurrido en la empresa tudelana Sygma Brakes, dedicada a la fabricación de pastillas de freno.

La dirección argumentaba que su producción se podía considerar esencial, mientras sindicatos como ELA entendían que no era así. Finalmente, la Delegación del Gobierno dio la razón a la empresa al admitir que las pastillas de frenos no solo tienen como destinatarios los vehículos nuevos, sino que además se usan como recambios, un criterio que los sindicatos consideran laxo porque entienden que, con el stock existente, se podría atender una demanda que ha bajado “a niveles mínimos”.

En otra empresa de componentes de sistemas de frenado, Nuadi (hasta octubre de 2019 Nucap Europe), situada en el polígono industrial Arazuri-Orcoyen y que exporta alrededor del 80 % de su producción, una pequeña parte de la plantilla ha trabajado para atender un pedido concreto.

EL CASO DE FRENOS IRUÑA

Patxi Ceberio es el gerente de Frenos Iruña, empresa que tiene una pequeña sección de automoción, de la que son clientes las fuerzas armadas. “Abastecemos de pastillas de frenos a Santana, que produce en Sevilla algunas series de vehículos militares”, explica Ceberio.

Un operario trabaja en las instalaciones de Frenos Iruña (Foto: archivo).

Un operario trabaja en las instalaciones de Frenos Iruña (Foto: archivo).

Pero mayoritariamente, la compañía fabrica frenos para aerogeneradores“Aunque de acuerdo con el RD 10/2020 tanto los sectores de la energía como el militar tienen que mantener la actividad, nosotros paramos inicialmente para proteger a nuestros trabajadores. Y eso que teníamos unos estrictos protocolos de limpieza y sanitarios. Pero tras la nota aclaratoria del Gobierno de Navarra y como había contratos que atender, hemos activado una pequeña célula de trabajo, de mínimos, para sacar esos pedidos”.

Frenos Iruña optó por “aguantar un poco”, por no solicitar un ERTE “ni de producción ni de fuerza mayor” y reorganizarse con “medidas internas”. “Si la situación se prolonga, ya veremos. Pero, por ahora, ya hemos abonado las nóminas de marzo, esperamos poder hacerlo también en abril y vamos a seguir cumpliendo con todas nuestras obligaciones fiscales. Pagaremos el IRPF, IVA y a la Seguridad Social porque, claro, si no paga nadie, ¿cómo se van a abonar los sueldos del personal sanitario que nos está cuidando?”, cuestiona.

Patxi Ceberio explica que pueden hacerlo porque su empresa capitaliza bastante”. “Tenemos nuestros ahorros, pero hay otras más pequeñas para las que la situación es mucho más complicada y tienen necesidad de las ayudas, que están bien puestas”. La propia Frenos Iruña cuenta con otra fábrica en Lleida, “que ha cerrado del todo y habrá que ayudarles”, y una tercera en India: “Pensábamos que no pararía nunca porque está en Chennai y ahí hace mucho calor. ¡Pues pararon antes que nosotros!”.

Frenos Iruña no ha solicitado ERTE, cumple con sus obligaciones fiscales y abona las nóminas gracias a que capitaliza.

El fabricante de llantas Mapsa ha previsto reanudar la producción en su fábrica de Orkoien el 20 de abril, después de que diferentes compañías de automóviles hayan anunciado distintas fechas para su reapertura, según indica José Joaquín Ruiz, director de Compras y TIC de la cooperativa.

“Mapsa seguirá a sus clientes para proporcionarles el mejor servicio y, por ello, en este momento tenemos prevista la vuelta al trabajo a partir del día 20 de abril”, aclara. Eso sí, siempre supeditada “a las realidades cambiantes de la actual situación y a la normativa que al respecto puedan ir decretando las autoridades”. En principio, a partir del próximo lunes, la fábrica contactará con los fabricantes a los que suministra y proveedores “para poner orden en los pedidos y entregas que hayan quedado afectados” por el cierre derivado de las medidas adoptadas para frenar el avance del coronavirus.

El sector mira expectante a Volkswagen Navarra, cuya dirección y los representantes de la plantilla se reunieron el día 8 “para avanzar en la concreción del plan organizativo que vele por la seguridad y la salud de los trabajadores y que haga factible el reinicio de la producción lo antes posible, previsiblemente a partir del 27 de abril”. La fecha definitiva se cerrará en función de la reactivación de un mercado del automóvil parado en estos momentos, como consecuencia del cierre temporal de los concesionarios y la caída de las ventas.

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