miércoles, 21 abril 2021

La libertad viaja en autocaravana

Puede que se sienta apesadumbrado ante la imposibilidad de viajar a otra región o de cenar en una terraza a medianoche. Pero refugiarse en el combo de sofá, manta y películas no es la única alternativa. En un contexto que encierra tanta angustia e incertidumbre, convertirnos en turistas dentro de nuestra propia tierra, de la mano de una autocaravana, se convierte en un escape más necesario que nunca. Patxi Izkue, presidente de la Asociación Tximeleta, ahonda en la popularización de este fenómeno y explica las claves para potenciar esta manera de viajar, que tiene la libertad de elección como máximo estandarte.

Cristina Mogna
Pamplona - 6 marzo, 2021

La coyuntura actual se presenta idónea para alquilar una autocaravana y explorar lo que nos ofrece Navarra. (Foto: cedida)

No importa si usted era un ermitaño, un mojigato o uno de esos aguafiestas que denunciaba a los cuatro vientos lo consumista y cursi que resultaba celebrar cualquier festivo. Deje sus prejuicios en la puerta: las consecuencias provocadas por la irrupción del Covid-19 nos obligaron a mordernos la lengua y a apreciar lo que dábamos por sentado, cuando las mascarillas todavía no formaban parte de nuestro uniforme diario. Así, cualquier fin de semana se convierte en una excusa perfecta para disfrutar de un momento alegre en medio de tanta incertidumbre y angustia.

Las opciones son limitadas en la Comunidad foral: sin posibilidad de pillar un vuelo low cost hacia el extranjero o de cenar a las 23.00 horas en el interior de un restaurante, también hemos tenido que adaptar la manera en la que disfrutamos. No significa esto que debamos conformarnos con el combo sofá, película, manta y delivery. Siempre nos quedará la naturaleza y, en este sentido, la ocasión se presenta ideal para alquilar una autocaravana y explorar todo lo que nos brinda Navarra.

Puente La Reina, un punto imprescindible entre los peregrinos que realizan el itinerario jacobeo, (Foto: aherrero/ Flickr/ CC BY 2.0)

Por suerte, contamos en el territorio con más de cuarenta espacios disponibles para aparcar estos vehículos y convertirnos en turistas recorriendo Viana, Ujué, Ochagavía – “la postal del Pirineo navarro”- o el invaluable patrimonio de Roncesvalles. Una alternativa para quienes vivan en la capital y prefieran no complicarse demasiado la vida es ir hasta Puente La Reina, un enclave de encanto cargado de historia. Punto imprescindible entre los peregrinos que realizan el itinerario jacobeo, esta villa situada a 24 kilómetros de Pamplona permite visitar auténticas joyas medievales, como las iglesias del Crucifijo, Santiago y San Pedro; o el maravilloso puente románico sobre el río Arga que otorga el nombre a este municipio. Para pasar la noche, además, solo hay que alejarse unos seis kilómetros hasta Legarda, que cuenta con un área destinada para este tipo de transporte.

Los más aventureros -o aficionados a la Trilogía del Baztán– pueden pasar por la “embrujada” Urdax, haciendo una parada en el monasterio románico de San Salvador y en la Cueva de Ikaburu, considerada como uno de los yacimientos prehistóricos más importantes de Navarra. Desde este destino, basta con aproximadamente media hora para llegar a Elizondo y recorrer sus casas señoriales y palacios. El broche de oro lo protagonizaría el Parque Natural Señorío de Bertiz, un espacio paradisíaco que alberga 120 especies de árboles y arbustos diferentes. Para los fanáticos del senderismo, una opción “interesante” es dormir en la zona de autocaravanas situada entre Roncal e Isaba. Es probable, eso sí, que el clima juegue una mala pasada. Por eso, el presidente de la Asociación Navarra de Turismo Autocaravanista Tximeleta, Patxi Izkue, se decanta por un “planazo” distinto: “Si tuviera que dar una recomendación, aconsejaría bajar a las Bardenas Reales. Al tratarse de un parque natural, no se admite dormir dentro, pero sí es posible transitar durante el día, pernoctar en Arguedas y terminar el paseo en Olite o en Estella, por ejemplo”.

Patxi Izkue recomienda visitar el parque de las Bardenas Reales en autocaravana y pernoctar en Arguedas.

Sea cual sea la ruta elegida, Izkue defiende que la Comunidad foral supone “una maravilla, porque ofrece planes muy variados”. Pese a esto, sostiene que “todavía queda mucho trabajo por hacer” para potenciar esta manera de desplazarse dentro del territorio foral: “El problema es que estas áreas son conocidas por el mundo del autocaravanismo. Por eso, reclamamos que se cree una red que esté integrada por los activos turísticos más importantes de esta Comunidad, como la Selva de Irati. No solo se trata del volumen, sino de que estas zonas estén estratégicamente colocadas”.

No obstante, la ausencia de aparcamientos “al lado” de la oferta turística más atractiva no ha impedido que esta forma de viajar coseche adeptos de manera progresiva. A pesar de que el sector turístico ha sido uno de los más azotados por la crisis sanitaria, la plataforma Indie Camper señaló que el alquiler de autocaravanas creció “casi un 30 %” en España durante 2020. La Asociación Española de la Industria y Comercio del Caravaning (Aseicar), por otro lado, documentó que durante el año pasado se matricularon 8.690 autocaravanas y campers, lo que supone una caída de apenas un 3,6 % en términos interanuales. Esta misma entidad, eso sí, corroboró que enero de 2021 rompió la tendencia al alza, registrando un “preocupante descenso” en nuevas matriculaciones. Una bajada que atribuyen, principalmente, a las nuevas restricciones a la movilidad impuestas y a las consecuencias del temporal Filomena. Esperemos, pues, que esto solo sea una piedra en el camino recorrido por un fenómeno que “cada vez se hace más visible”, tal y como constata Izkue.

En 2020, el alquiler de autocaravanas en España creció “casi un 30 %”, según la plataforma Indie Camper.

La creciente popularidad de las autocaravanas no responde, según el presidente de Tximeleta, a un afán de cuidar el bolsillo, sino a una manera diferente de concebir el ocio: “Cuando voy en autocaravana, improviso y me adapto conforme a lo que me apetezca hacer. En cambio, si alquilo un apartamento en la costa por 15 días ya estaré atado allí, con buen o mal tiempo, con Covid-19 o sin él. Y si quiero cancelar la respuesta, pago una penalización”. Esa flexibilidad supone, adicionalmente, un valor añadido en tiempos de pandemia. Así lo corroboró el propio Izkue en verano, cuando estalló la segunda ola de contagios en Cataluña: “Estaba en Tarragona cuando vi las noticias. En menos de dos horas, me alejé a una zona más rural. Esa libertad no tiene precio y ahora se hace más evidente que nunca”.


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