En su habitación de Marcilla, una niña hojea con fascinación las páginas brillantes de Vogue, Elle o Harper’s Bazaar, mientras imagina cómo sería formar parte de ese universo de telas, colores y pasarelas. El sonido de la voz de su madre le devuelve a la realidad: "¡Iratxe, ha llegado la abuela!". Y entonces, la pequeña deja las revistas a un lado. Estar con su abuela es lo único capaz de compararse a soñar con la moda.
Iratxe Landivar tiene 28 años y ha convertido esa pasión en su proyecto vital. Su marca de bolsos, Balduz Bags, no solo rescata materiales para darles una segunda vida, sino que también honra el legado de tres generaciones de mujeres en su familia. "El nombre lo tuve claro desde el principio, es el apellido de mi abuela materna. Ella tuvo a mi madre muy joven y esta siguió sus pasos. Tenemos una relación muy estrecha y especial las tres, y quería honrarla", explica Landivar a Navarra Capital.
@valores_top 👜 #MODA | La marcillesa que ha lanzado una firma de bolsos sostenibles tras trabajar como artesana en Loewe. #IratxeLandivar cursó un Grado Superior de Patronaje y Moda en #SanSebastián, después estudió Periodismo y Comunicación, realizó un máster de Vogue y terminó fichando por Loewe. 📖🧵 👖 Tras esta experiencia volvió a #Pamplona, donde ha creado la firma Balduz Bags, que rescata telas vaqueras usadas para confeccionar bolsos. #NavCapital 💻 Lee el reportaje completo, link en la BIO. @Balduzbags ♬ Dramamine - Flawed Mangoes
DE MARCILLA A MADRID
Más tarde, Iratxe se mudó con su madre a Pamplona. Después se formó en San Sebastián con un Grado Superior de Patronaje y Moda y, de regreso a la capital navarra, cursó Periodismo y Comunicación a distancia mientras trabajaba en una tienda de ropa, en el Club de Marketing y hacía prácticas en la prensa local. "Las dos cosas pueden ir de la mano. La moda es una forma de expresarse y comunicar. Aunque esté considerada frívola, para mí es justo lo contrario: una herramienta para mostrarnos y empoderarnos".
Quizás por esa convicción tan firme, la moda nunca dejo de ser su objetivo: "Cuando acabé la carrera, surgió la oportunidad de marcharme a Madrid a realizar el Máster en Comunicación de Moda y Belleza de Vogue. No lo pensé dos veces y fue una de las mejores experiencias de mi vida. Conocí a grandes compañeras y a figuras de referencia como Palomo Spain".

La primera colección de Balduz Bags está inspirada en diferentes flores silvestres de Navarra.
Tras aquella experiencia, se quedó en la capital para probar suerte. Trabajó en Guanabana, una pequeña marca artesanal, y poco después recibió la llamada soñada: tenía una entrevista de trabajo en Loewe. Al principio, todo parecía encajar: formación intensiva, un ambiente exigente, la sensación de estar en el centro de la moda... Pero la realidad fue otra.
"Me admitieron y pasé a la línea de producción, que era como la de cualquier otra fábrica, pero con bolsos. La presión y las exigencias eran brutales, y conocí la precariedad laboral en primera persona. La verdad es que fue muy distinto a lo que imaginaba", reconoce.
EMPEZAR DE CERO
Así, Iratxe decidió regresar el año pasado a Pamplona para comenzar de nuevo: "Mi madre y yo compramos un piso, lo reformamos y adquirimos una bajera en el bajo de casa, que algún día espero poder convertir en taller".
Empezó a formarse en CEIN y en la Agencia Integral de Empleo Iturrondo, donde elaboró su plan de negocio y sus objetivos. Y, en enero, arrancó el proyecto de manera oficial para, seis meses después, darlo a conocer a través de las redes sociales (gracias a las cuales ha llegado a personas como la cómica Henar Álvarez).
Es más, no era la primera vez que emprendía. Antes de marcharse a Madrid, lanzó una pequeña firma de moda también sostenible, pero decidió aparcarla para centrarse en el máster, que le exigía dedicación total. Ahora, con Balduz Bags, quería empezar de cero.
UNA SEGUNDA VIDA
La primera colección de Balduz Bags se inspira en flores silvestres de Navarra: fuchsia, dalia, nomeolvides, tulipán, lavanda, mimosa, tierra, azucena, brunia o amapola. En concreto, los bolsos están a la venta en su página web en dos formatos: uno grande (33x32x11centímetros) y otro pequeño (21x22x5 centímetros), con cierre mediante imán, forro, bolsillos interiores y asas intercambiables (denim, algodón o macramé). Además, crea charms en forma de bolsos de 8,5x6 centímetros y llaveros con los mismos retales de piel, trabajados artesanalmente hasta el mínimo detalle.

Con los retales de piel que le sobran crea 'charms' en forma de bolsos y llaveros. El proceso es completamente manual.
Pero más allá del diseño, lo que distingue a la marca es el material. "Me di cuenta de la contaminación que genera el sector de la moda. En Loewe, donde trabajé en producción y en corte, vi que se utilizaba muy poco porcentaje de piel y mucho se convertía en residuos. Para una gran marca esos retales no sirven, pero una pequeña sí puede aprovecharlos", detalla la marcillesa.
A esos retales de piel, rescatada de almacenes ubicados en Elche y Ubrique, se suma el denim procedente de empresas de Economía Social como Coopera en el País Vasco y Traperos de Emaús en Navarra: "Los vaqueros requieren muchísima agua para su producción, y los tintes son supercontaminantes. No hay dos bolsos iguales. Balduz es una manera de hacer algo especial, diferencial y sostenible".
PRÓXIMOS PASOS
El siguiente paso es transformar su bajera de 40 metros cuadrados en un espacio multifuncional: taller personal, showroom y punto de encuentro para actividades de concienciación sobre sostenibilidad. Para ello, Iratxe busca un inversor que la acompañe en este camino.
Aunque ha participado ya en tres markets, tiene claro que su clientela está en otro lugar: "Balduz es para una mujer profesional, curiosa, preocupada por el medio ambiente, que busca algo original, no lo que lleva todo el mundo. Una mujer que valore el emprendimiento y que quiera apoyar a otras mujeres que están empezando”. Su horizonte también es internacional, ya que se ha dado cuenta de que "el made in Spain se valora más fuera que aquí". Por ello, aspira a llegar a ese público, aunque "sabe que todavía le queda mucho recorrido".
