Una moneda cruza el Atlántico a la velocidad de la luz. Cambia de manos, de idioma, de huso horario y hasta de valor. En un mundo donde el dinero viaja más rápido que las personas, un pamplonés afincado en Segovia ha decidido facilitar ese movimiento invisible. Se trata de Pedro Mari Trueba y su plataforma Kepay, que permite enviar divisas de un lado al otro del planeta con la misma naturalidad con la que él ha cambiado de ciudad o país a lo largo de su vida: de Pamplona a Madrid; de allí a Segovia, como responsable del negocio de Tesorería en la Territorial de Castilla y León del Banco Santander; a México, como director de Ventas de Tesorería para segmento Retail en la misma entidad; luego asumió el mismo cargo en Chile; y de vuelta a Segovia, donde reside junto a su familia desde hace unos años.
Tras décadas vinculado al sector financiero, Trueba identificó un problema en el sistema: el alto coste oculto que pagan muchas pymes por operar en monedas extranjeras. «En las comisiones visibles, los bancos parecen competitivos, pero el margen real está en el tipo de cambio, que suele ser más claro. Las empresas, sobre todo importadoras y exportadoras que facturan hasta 100 millones, desconocen esos márgenes. Muchas compañías piensan que no pagan nada, pero entre el 20 y el 25 % del beneficio del área de empresas en los bancos proviene precisamente de la divisa», sostiene el pamplonés a Navarra Capital.
Con la idea de ofrecer una solución a estas firmas, y tras salir del Banco Santander en 2018, decidió emprender su propio camino. Durante años, muchos inversores latinoamericanos con los que había trabajado le pedían ayuda para operar en España, y pronto detectó que todos ellos se topaban con el mismo obstáculo: el coste de mover divisas. «Me decían: ‘Nos ayudas con la estructura jurídica, con la financiación, pero seguimos pagando fortunas a los bancos por cambiar pesos a euros’. Encuéntranos una solución», rememora.
LA PLATAFORMA
Así, tras poner en marcha la compañía MTI Partners junto a Jaime Moreno, su socio afincado en Londres y antiguo compañero en Chile, la firma lanzó este año la plataforma Kepay (nombre que juega con el apodo familiar de Pedro, Kepa).
El sistema está pensado tanto para empresas importadoras y exportadoras como para clientes particulares. Las compañías pueden realizar pagos y cobros internacionales, mientras que los particulares (como expatriados, trabajadores extranjeros o estudiantes) pueden enviar dinero a sus países de origen con costes «muy inferiores a los bancarios». «Para empresas no cobramos comisiones por transacción, y para particulares solo un euro. Además, trabajamos con precios mayoristas, sin los márgenes de la banca», detalla. Así, el servicio puede gestionarse online o directamente con el equipo de Kepay, que asesora sobre el momento óptimo para operar según la evolución de cada moneda.
A pesar de llevar pocos meses de andadura, el proyecto dio «un salto clave» con la firma de un acuerdo con Currencycloud, la empresa británica del Grupo Visa que también proporciona soporte tecnológico a plataformas como Revolut. Gracias a esa alianza, Kepay opera bajo el paraguas regulatorio de una entidad reconocida y puede ofrecer servicios en 180 países y 35 divisas, con clientes en Europa, Reino Unido y Estados Unidos: «El acuerdo nos costó mucho tiempo y esfuerzo, pero nos da la solidez que necesitábamos. Currencycloud nos ofrece tanto la licencia y regulación como la infraestructura tecnológica». En la práctica, el cliente se registra a través de la web de Kepay, pero la transacción se ejecuta sobre la tecnología y servidores de Currencycloud.
Aunque «compite» con plataformas como Revolut o Wise, Kepay se define más como un servicio especializado que como una aplicación masiva. «Estas aplicaciones tienen interfaces amigables, pero no están pensadas para empresas, ni para quien necesita hablar con alguien si surge un problema», resalta. Por eso, apuesta por «un trato más personal», un factor que considera clave para fidelizar a largo plazo: «Quien viene solo por precio se va por precio. Nosotros queremos que se queden por el servicio».
En este sentido, la sede principal está en Segovia, donde trabaja un equipo intergeneracional. Trueba, de 54 años, aporta la experiencia acumulada en el sector, mientras que los perfiles más jóvenes se encargan del desarrollo digital y la comunicación. Desde Londres, su socio coordina el área internacional junto a Katherin, experta escocesa en tesorería de multinacionales. A ellos se suman colaboradores en Madrid, León, Santander y próximamente Barcelona, todos exbanqueros especializados en divisas con una «sólida red de contactos empresariales».
OBJETIVOS DE FUTURO
Con la estructura ya operativa, el objetivo inmediato de Kepay es acelerar el crecimiento comercial y potenciar el conocimiento de marca. Ahora la compañía busca crecer en número de empresas y particulares, priorizando clientes con volumen medio-alto de transacciones. «El negocio de la divisa es recurrente y estable. Una empresa que importa o exporta no lo hace una vez, lo hace cada mes o cada dos meses. Por eso queremos empezar a trabajar con empresas grandes, que nos generen un volumen importante y nos permitan estabilizar los ingresos. Después iremos ampliando la base», sostiene Trueba.
En este sentido, la firma proyecta alcanzar una facturación de «unos 100 millones de euros en tres años», cifra que le permitirá «ampliar su plantilla e invertir en mejor tecnología».













