El IV Congreso Internacional de la Industria para la Transición Energética, CITE25, organizado por Enercluster con la colaboración especial del Gobierno de Navarra, convirtió este jueves a Pamplona en la capital europea de las energías renovables. Actores vinculados a esta industria, hasta sumar más de 400 invitados, se dieron cita en el Palacio de Congresos Auditorio de Navarra Baluarte, donde pusieron en común las soluciones y propuestas que creen necesarias para incrementar su nivel de autonomía y competitividad.
CITE25 estuvo patrocinado, en esta ocasión, por Acciona Energía, Nordex Group e Ingeteam, en calidad de TERApartner; Grupo Enhol, Laulagun Bearings, Nabrawind, Repsol y Sakana Group, como patrocinadores GIGApartner; y Arena, ARPA Abogados Consultores, Array, Industrial Barranquesa, BeePlanet, EDP Renewables, Elektra, EnergyLoop, Eosol, IED, Grupo Inerzia, Leadernet, Renercycle, Ríos Renovables, Rose Holm, SIG, Statkraft y Urgon como MEGApartners.
Durante el congreso, en todo momento sobrevoló la larga sombra de China y se debatió qué palancas deberían activarse desde la industria renovable europea para contraponer la capacidad de influencia cada vez mayor del gigante asiático. Por eso, se demandó unidad política en torno a la cadena de valor europea integral, desde proveedores hasta desarrolladores. También la necesidad de invertir en redes e infraestructuras locales facilitando y agilizando en la medida de lo posible los trámites burocráticos.
En tercer lugar, se solicitó dar un impulso a la reindustralización a través de medidas que vayan más allá de las subvenciones y sin caer en el proteccionismo. Todo ello sin olvidar el desarrollo de un ejercicio de comunicación que ayude a la población a compartir los beneficios del proceso de transición energética y descarbonización.
PASAR A LA OFENSIVA
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, abrió su intervención en el CITE25 felicitando a los organizadores por reunir a los protagonistas de uno de los procesos más decisivos para el futuro económico y energético de Europa: la transición industrial hacia un modelo sostenible. Subrayó que tanto España como la Unión Europea deben reafirmar sin titubeos su compromiso con la reindustrialización y la lucha contra el cambio climático, dos estrategias que consideró «inseparables» y que, según manifestó, se defienden «aquí en Navarra, en España y en el seno del Consejo Europeo».
Para el ministro, Navarra representa el ejemplo de una región que ha sabido convertir la industria en su principal fuente de progreso, con más exportaciones, innovación y calidad social. En este sentido, elogió su papel pionero en el desarrollo de la energía eólica, «una de las grandes ventajas competitivas de la economía española», y aseguró que apostar por las renovables «no solo salva el planeta, sino que abre la puerta a nuevos sectores industriales y a un ciclo virtuoso de crecimiento».
Hereu reivindicó, además, la autonomía estratégica como principio esencial de la política industrial y energética europeas. Recordó que el sol, el suelo y el viento son recursos propios y, por tanto, la base de un modelo de desarrollo menos dependiente del exterior. «La defensa de nuestras libertades y de la democracia necesita un sustrato de poder económico», afirmó vinculando la fortaleza industrial con la capacidad de Europa para mantener su influencia y su bienestar. En ese sentido, insistió en que la cadena de valor renovable debe tener más peso europeo, pero sin caer en el proteccionismo, apostando por la cooperación internacional y por una política energética que garantice condiciones justas para todos. En su mensaje final, trasladó a las empresas del sector el respaldo del Gobierno de España y su voluntad de mantener un diálogo constructivo para afrontar juntos los desafíos de la transición ecológica y la competitividad industrial: «Nos jugamos el presente y el futuro. Es el momento de pasar a la ofensiva en la reindustrialización y en la transición verde».
Por su parte, la presidenta de Navarra, María Chivite, destacó el papel de la Comunidad foral como referente europeo en la generación de energía renovable y en la apuesta por un modelo económico sostenible. «Navarra es la tierra de la industria renovable», remarcó recordando el origen «casi autodidacta» de esta industria. De ahí que pusiera el foco en la necesidad de proteger la industria europea frente a la competencia desleal y las tensiones comerciales internacionales, reclamando «impulso a lo local» como garantía de futuro para la cadena de valor.

El ministro español de Industria y Turismo, Jordi Hereu, fue el encargado de abrir el congreso de este jueves.
Por ello, Chivite instó a la Unión Europea a actuar con decisión para no perder su capacidad productiva y defendió que la transición energética no solo es viable, sino un motor de competitividad, como demuestra el crecimiento de la economía española. «Europa no puede ser el museo del mundo», dijo llamando a las empresas presentes a convertir el congreso en un espacio de alianzas y soluciones que fortalezcan a la industria verde del continente.
Previamente y siguiendo esa misma línea, la vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera, incidió en que «la competitividad es verde». A través de un mensaje en vídeo, Ribera defendió que la transición energética no es solo una cuestión climática, sino también económica, de prosperidad y de seguridad para Europa. Puso como ejemplo a España, donde el crecimiento de la energía eólica y solar ha permitido reducir en un 75 % la influencia de los combustibles fósiles en los precios eléctricos desde 2019, situando el coste de la electricidad un 32 % por debajo de la media europea. «La energía limpia es sinónimo de precios competitivos y bienestar», sostuvo para agregar acto seguido el Clean Industrial Deal busca convertir las tecnologías limpias en el pilar de la fortaleza industrial europea.
Ribera advirtió, no obstante, de que Europa no puede quedarse atrás en un contexto global donde potencias como China han invertido más de 210.000 millones de euros en tecnologías limpias desde 2022. En ese sentido, apeló a acelerar la integración energética y a ofrecer seguridad a inversores e innovadores. Anunció también nuevas herramientas financieras de gran escala, como un Fondo de Competitividad de 409.000 millones de euros, un banco de descarbonización con capacidad para movilizar 100.000 millones y un paquete de interconexión eléctrica europea que verá la luz a finales de año. «El mundo cambia rápido, pero Europa tiene lo que hace falta: innovación, unidad y visión”, concluyó Ribera.
EL ‘MADE IN EU’
China, que en 2024 disponía de más de la mitad de la potencia eólica instalada en el mundo, monopolizó la primera mesa de la jornada y quedó de manifiesto que es el gran rival de las empresas eólicas europeas. «Ya nos está quitando cuota de mercado en regiones como Sudamérica, África e incluso España», alertó José Luis Blanco, CEO de Nordex Group.
Blanco confesó que el gigante asiático es una «amenaza inminente», hizo hincapié en el «riesgo potencial» de que la mayoría de la energía generada esté «controlada» por empresas chinas y explicó que la superioridad de este país se debe a cuatro motivos: el «apoyo total» de su Gobierno, que ha confeccionado una «estrategia nacional para dominar globalmente» las renovables; su tecnología; su demografía, que en zonas despobladas permite asentar instalaciones más grandes que las europeas; y su innovadora red de infraestructuras, que permite transportar eficazmente los aerogeneradores.
Para revertir esta situación, el CEO de Nordex Group abogó por acelerar las licencias de proyectos, invertir en redes e infraestructuras, apostar por proveedores europeos y ser autónomos en toda la cadena de valor: «No sirve de nada que los aerogeneradores estén en nuestro suelo si la tecnología no la desarrollamos nosotros».
Michael Larsen, CEO de SM Industries, resaltó que los componentes se deben fabricar en Europa y, en la misma línea, demandó a las compañías que compren en el Viejo Continente, aunque ahorren menos y ofrezcan la energía algo más cara. «Los ciudadanos debemos pagar unos euros más por la energía para, a cambio, conservar los empleos y la industria local. Solo así volveremos a crecer», ahondó.

De izquierda a derecha: José Luis Blanco, Torsten Tiefel, Michael Larsen, Adolfo Rebollo y Brian Gaylord.
Torsten Tiefel, CEO de SIlbitz Group GmbH, señaló que la estrategia de Europa no debe consistir en imitar los nuevos aerogeneradores chinos que, por sus enormes dimensiones, son capaces de producir hasta 20 gigavatios. «No contamos con la infraestructura adecuada y requeriría de una gran inversión. Además, creo que estos aerogeneradores no reducirán el precio de la energía considerablemente», argumentó Tiefel. Según el CEO de SIlbitz Group GmbH, las empresas europeas tienen que «mejorar la fiabilidad» de los aerogeneradores, reciclar mejor los materiales que conforman estos dispositivos, reducir la burocracia y trabajar con una normativa global para competir en igualdad de condiciones.
Adolfo Rebollo, CEO de Ingeteam, tampoco apostó por aumentar la potencia de los aerogeneradores europeos al nivel de los de los chinos porque su transporte y la adaptación de las infraestructuras (túneles, puentes, carreteras) encarecería el precio de la energía considerablemente y, como consecuencia, se perdería competitividad. Como sus compañeros de panel, sugirió fortalecer la industria, la tecnología y la cadena de suministros europea. «No podemos comprar fuera, nos tenemos que proteger. Si hay industria local, se crea valor, se genera riqueza y revierte en la sociedad», justificó. Al mismo tiempo, reclamó que solo las empresas locales se puedan beneficiar de las ayudas públicas que otorgan las instituciones europeas, nacionales y regionales.
CADENA DE VALOR REFORZADA Y COLABORATIVA
La mesa redonda posterior versó sobre diferentes experiencias internacionales en la construcción de una cadena de valor renovable. Estados Unidos, India o Brasil son algunos de los países que han desarrollado una normativa específica para apoyar la producción local y fortalecer esta cadena ante, por ejemplo, las exportaciones chinas.
El primero en tomar la palabra fue Mike Carr, director ejecutivo de los Fabricantes de Energía Solar de América (SEMA). Comenzó su intervención mencionando que esta entidad ya había detectado, incluso antes de que se aprobara la Ley de Reducción de la Inflación (IRA) en 2022, que sería imposible competir con China si las cadenas de suministro de materiales para construir paneles fotovoltaicos están «demasiado concentradas» en el gigante asiático. «En la actualidad, gracias a esa ley, hay una subida récord en la demanda energética de muchos estados. En Míchigan y Georgia se están construyendo gran cantidad de centros de datos y fábricas de componentes para plantas fotovoltaicas y parques eólicos», detalló.
En paralelo, valoró que los mensajes que el presidente Trump está lanzando sobre las energías renovables «son contradictorios». «Finalmente, parece que el Senado y el Congreso no van a eliminar los subsidios que planteaba la IRA y que Trump había anunciado. En cambio, muchas zonas deprimidas industrialmente van a experimentar un impulso a corto y medio plazo», avanzó Carr. En su último turno de palabra, profundizó en la necesidad de contar con mayor capacidad de fabricación de componentes para paneles fotovoltaicos. «No podemos obviar que la energía solar es la manera más barata y rápida de conseguir electricidad», remató.
La siguiente en tomar la palabra fue Silvia Gavorníková, jefa de la División de Créditos para la Exportación y Competencia en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), quien recogió el testigo de Carr para hacer referencia al informe que publicó hace unos meses este organismo sobre las subvenciones públicas en el entorno empresarial. «El mercado mundial del acero está distorsionado por fuerzas ajenas al mercado, en el que los productores que no se benefician de las subvenciones no pueden competir en igualdad de condiciones», indicó Gavorníková. En esta línea, señaló que el Gobierno chino ha empezado a exigir a las empresas extranjeras autorizaciones especiales para exportar materias primas críticas para la construcción de paneles fotovoltaicos o aerogeneradores, como silicio, aluminio, acero, semiconductores…

De izquierda a derecha, Mike Carr, Ruben Davis, Silvia Gavorníková e Iker Chasco.
«Los datos demuestran que no hay un campo de juego uniforme. Nuestro informe señala que la tasa de subvención del acero en China es cinco veces superior al promedio de otras economías», indicó. No obstante, matizó que cada gobierno debe aplicar subvenciones en función de sus necesidades, «pero se tienen que usar para crear un panorama igualitario». Para terminar, Gavorníková recomendó a los presentes que se pongan en contacto con agencias de exportación si quieren penetrar en el mercado internacional: «Si Europa va unida como una nación, tendremos más fuerza».
El tercer miembro de la mesa fue Ruben Davis, responsable de Políticas en Cleantech for Europe, que comenzó su intervención explicando de dónde surge la necesidad de los países europeos por construir cadenas de valor en materia de energías renovables. «A nivel industrial y político, Europa se ha centrado demasiado en la innovación y ha dejado atrás la manufactura, mientras que China ha sabido compaginar ambos aspectos. Los europeos tenemos universidades, centros de investigación e incubadoras de gran nivel, pero hemos dejado de lado todo lo demás», lamentó. A este respecto, describió la cadena de valor del gigante asiático. «China ha adoptado un enfoque más integral. Ha creado una cadena de suministro local alrededor de sus empresas para controlar el acceso al mercado a través de la atracción del talento, la formación y la explotación de materias primas», manifestó.
¿La solución? Davis recomendó un cambio de mentalidad a nivel europeo. «Las subvenciones no son la única solución. Tenemos que construir una situación comercial adecuada. Si no creamos mecanismos para defender el comercio y la industria local, los europeos siempre vamos a perder contra China», recalcó antes de defender la importancia de adoptar una posición similar a la de Estados Unidos, pero con algunos matices: «El péndulo norteamericano se ha inclinado demasiado hacia el proteccionismo y el aislacionismo. Europa debe mantenerse abierta y apostar por la reindustrialización».
TRANSFORMACIÓN INTEGRAL DEL SISTEMA
En ese contexto, el desarrollo de proyectos de renovables atraviesa un momento de profunda reflexión. Así lo pusieron de relieve Arantza Ezpeleta, CEO de Acciona Energía; João Costeira, executive managing director de Repsol Low Carbon Generation; y Rocío Sicre, directora general de EDP Renováveis España, durante la mesa CEO Developers CITE25. Los tres coincidieron en que la transición energética no puede limitarse a «una carrera por instalar megavatios», sino que debe abordarse como una transformación integral del sistema energético y productivo.

De izquierda a derecha, Arantza Ezpeleta, João Costeira, Rocío Sicre y Kiko Maza, durante la tercera mesa redonda.
Los tres directivos reconocieron que 2025 está siendo un año complejo, con más de 600 horas de precios eléctricos en cero o negativos y una demanda estancada. «Nos encontramos con una generación descompensada, sin redes que absorban la producción y con una demanda que no crece», lamentó Ezpeleta. Según la CEO de Acciona Energía, «España está siendo muy buena en la descarbonización de la oferta, pero está fallando en la descarbonización de la demanda». A su juicio, para cumplir los objetivos del PNIEC será necesario que el consumo eléctrico crezca un 6 % anual, lo que exige políticas activas de electrificación, redes más robustas y mayor capacidad de almacenamiento.
Por su parte, Sicre consideró que los actuales desequilibrios son «coyunturales, no estructurales», pero aseveró que es urgente poner en marcha mecanismos de capacidad que devuelvan valor al megavatio hora y permitan la viabilidad de nuevos proyectos. «La demanda está ahí y quiere instalarse, pero necesita precios competitivos y seguridad regulatoria», declaró. También pidió reducir los cuellos de botella administrativos que frenan nuevas inversiones y alertó sobre la necesidad de «sofisticar los mercados» y evitar una fiscalidad impredecible que erosiona los márgenes de las compañías.
Desde Repsol, Costeira se mostró más cauto: «Hace años que tenemos más oferta que demanda y las soluciones no son de corto plazo». Por eso, demandó la inversión en almacenamiento, redes y digitalización, e insistió en que «solo sobrevivirán los proyectos más eficientes y con capacidad de aportar valor al sistema». Y es que, ante el riesgo de llegar a «una sobrecapacidad», es clave adaptar los modelos de negocio a un mercado cada vez más exigente: «En los próximos años, solo se harán los proyectos realmente buenos», reiteró.
En materia regulatoria, los tres solicitaron una revisión del modelo de subastas para que se ejecuten los proyectos adjudicados y no se conviertan en ejercicios especulativos. Sicre defendió que las subastas deben tener en cuenta «la indexación de precios y los plazos reales de desarrollo», mientras que Ezpeleta recordó que «fueron una herramienta útil en el pasado, pero solo funcionan si están bien diseñadas y adaptadas a cada mercado». Costeira fue más tajante: «En España no hacen falta nuevas subastas onshore, el objetivo debe ser consolidar lo existente y fortalecer la cadena de suministro».
Otro de los ejes de la conversación fue la defensa de Europa en la cadena de valor renovable. «No podemos seguir descarbonizando a costa de desindustrializar Europa. Las reglas deben reflejar los costes reales. Fabricar una turbina aquí no puede ser más caro que importarla de China sin tener en cuenta los impuestos y el empleo que genera», criticó este último. En esa línea, Ezpeleta pidió un marco europeo de incentivos que apoye la compra de productos fabricados en Europa.
El debate concluyó con un llamamiento conjunto a mejorar la aceptación social de las energías renovables, una asignatura aún pendiente. «Hace veinticinco años había desconocimiento, hoy hay oposición», apostilló Ezpeleta, quien pidió más pedagogía y transparencia para explicar los beneficios locales de los proyectos. «Desarrollamos en zonas rurales que necesitan inversión, pero la oposición se ha politizado y se judicializa con miles de megavatios paralizados», acentuó Sicre.
EUROPA Y SU SOBERANÍA INDUSTRIAL
En la última mesa de la mañana, la de CEO PV & Storage, se abordó la energía solar fotovoltaica, que en 2024 batió un récord al producir el 6,9 % de la electricidad mundial, y el almacenamiento de energía. También durante este debate volvió a quedar de manifiesto el potencial chino y la dependencia del gigante asiático en componentes fundamentales de la cadena de valor como las baterías.
Christoph Podewils, general secretary de la European Solar Manufacturing Council (ESMC), analizó que Europa se ha quedado rezagada debido a su «complicada» legislación, que exige «demasiados requisitos y condiciones»; la nueva regulación IRA puesta en marcha por Estados Unidos, que ha atraído a muchas empresas al país norteamericano; y la potencia de las baterías chinas, que cuentan con una mayor «sobrecapacidad». Podewils planteó que la clave está en cambiar de mentalidad y hacer ver a los consumidores que merece la pena pagar más dinero por una calidad superior de las baterías. En la misma línea, aseguró que solo el 60 % de los módulos fabricados en China cumplen sus propias especificaciones y que, por ejemplo, no resisten a granizadas.
La receta de Marc Rechter, CEO de MCPV, consistió en que la Unión Europea cuente con una legislación propia para que fabricar en el Viejo Continente sea «sencillo, rápido y claro». En concreto, apostó por que la normativa europea obligue a que los componentes de los paneles solares estén fabricados en la región, por aumentar la capacidad manufacturera y crear un marco regulatorio favorable para la inversión: «Tenemos que evitar que el dinero se vaya a China o a Estados Unidos». Al mismo tiempo, puntualizó que Europa debe «ajustar las reglas a la velocidad de cambio del mundo moderno».

De izda. a dcha., Hervé Amossé, Christoph Podewils, Laurent Bodin, Marc Rechter y Edurne Zoco.
Laurent Bodin, chief commercial officer en Holosolis, defendió la importancia de comprar menos módulos asiáticos y, como el resto de ponentes, de que las leyes europeas obliguen a que la fabricación de estos y de las baterías se realice en el continente: «Los módulos no pueden venir de China. Tenemos que comprar en Europa y que todo esté hecho en Europa. Estamos hablando de nuestra propia libertad, soberanía y resiliencia». Según Bodin, es la «última oportunidad de Europa», que debe crear una base industrial capaz de absorber «la nueva innovación», reducir la regulación normativa y acelerar la licitación.
Finalmente, el EVP de Saft Energy Storage Solutions, Hervé Amossé, rememoró cómo hace más de una década la compañía fabricaba sus propios módulos y celdas de las baterías de litio. Pero, desde hace cinco años, acude al mercado chino. «En la pandemia nos tomaron la delantera porque sus baterías tienen mucha más capacidad», reconoció. De ahí que hiciera hincapié en que Europa debe «hacerse fuerte» en otros ámbitos como el desarrollo del software que regula la inyección o absorción de energía, la conexión a la red o el mantenimiento de las baterías.
PROGRAMACIÓN VESPERTINA
Ya por la tarde, el programa dio paso a sesiones paralelas en dos salas de Baluarte. En la Sala Cámara, se celebró el ‘Panel de O&M’, donde se debatió sobre cómo las nuevas tecnologías (como la Inteligencia Artificial, los drones o los robots) pueden revolucionar los servicios de operación y mantenimiento. Uno de los negocios con mayor crecimiento y rentabilidad. Participaron Eduardo Medina, CEO de RES; Juan Otazu, director de Producción de Acciona Energía; y Javier Amelivia, CEO de Spie Wind.
De forma simultánea, en la Sala Luneta, tuvo lugar el ‘Panel sobre Almacenamiento de Energía’. En él se plantearon cuestiones sobre la viabilidad del mercado español, las lecciones aprendidas de otros mercados más maduros y el futuro más allá de las baterías de litio. Intervinieron Rodrigo Harstein, head of Portfolio Management and Battery Energy Storage Systems de Siemens Energy; Peer Piske, managing partner de Alantra; Susana Gómez, head of Renewable Energy de Nexus; y Will Broad, global director of Policy and Market of Long Duration Storage de LDES Council.
Posteriormente, de nuevo en la Sala Cámara se abrió el ‘Panel sobre Hidrógeno Verde’, que abordó las expectativas realistas de esta tecnología y sus aplicaciones competitivas. Participaron Susana de Pablo, directora general de Ingeniería, Tecnología y Digitalización en Enagas; Alan Ripa, CEO de Acciona Plug; Juan Peña, chief of Corporate Business and Institutional Affairs Officer en Grupo Enhol; Carlos Ayuso, Technology Development and New Ventures Director en Moeve; y Luis Solla, CEO de Nordex Electrolyzers.

De izda. a dcha., Susana de Pablo, Juan Peña, Luis Solla, Carlos Ayuso y Alan Ripa.
Mientras, en la Sala Luneta, se desarrolló el ‘Panel sobre Grid’, centrado en el papel de la red eléctrica en la transición energética y en su capacidad para integrar el despliegue actual y futuro de renovables. Estuvieron presentes Alfredo García-Borreguero, managing director in Spain de Hitachi Energy; José Manuel Pérez, director de Regulación de EDP España; Eduardo Pedrosa, managing director Transmission and Distribution de Ingeteam; y Concha Sánchez, directora General de Operación de Red Eléctrica.
LA ENCRUCIJADA: LIDERAZGO O DEPENDENCIA
La jornada se completó con la ponencia de Yana Popkostova, fundadora de The European Centre for Energy and Geopolitical Analysis (ECEGA), quien analizó los retos y oportunidades de la industria renovable europea en el contexto geopolítico actual. La experta siguió la línea de los ponentes anteriores al poner de manifiesto que el Viejo Continente se encuentra ante una década decisiva, en la que debe elegir entre liderar la transición energética o depender de potencias externas. A este respecto, también denunció la fragmentación del mercado europeo, la burocracia excesiva y el deterioro del tejido manufacturero, con fábricas cerrando y márgenes reducidos. «Inventamos, pero son otros quienes fabrican», comentó tras recordar que China produce ocho de cada diez tecnologías críticas y que el continente está «compitiendo contra sí mismo» mientras pierde capacidad estratégica.
De alguna forma, su análisis pareció un compendio de muchas de las conclusiones esbozadas durante la jornada. De hecho, demandó reindustrializar Europa, invertir en redes eléctricas sólidas y resilientes, y simplificar el marco normativo para recuperar la competitividad. «No necesitamos más leyes, sino alinear las que ya tenemos», aseguró al tiempo que demandó rapidez y liderazgo político para cerrar la brecha entre la innovación y su aplicación industrial. Al mismo tiempo, se mostró convencida de que los europeos «están dispuestos a pagar más» por productos de su propio continente y pidió reflejarlo en licitaciones y certificaciones públicas. «El futuro renovable de Europa no se logrará con objetivos sobre el papel, sino con acción real y coordinación. O somos líderes o cedemos», concluyó.
El argumento expresado por Popkostova fue compartido por Aitor Erquicia, presidente de Enercluster, quien apeló a una visión estratégica y constructiva del momento que vive Europa. «El futuro es de quienes lo construyen. Quedémonos con lo positivo», recalcó para agregar acto seguido que el continente «se juega mucho en esta década» y que todos los agentes del sector deben ser conscientes de ello. Erquicia avanzó que desde el clúster navarro trabajarán para «facilitar alianzas y tender puentes» que impulsen la cooperación entre empresas e instituciones: «Nuestra obligación es defender, no llorar. Nos jugamos la autonomía y, por eso, debemos centrarnos en las oportunidades y mantener una actitud positiva».
En la clausura, el consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo, lanzó un nuevo llamamiento a la Unión Europea para reclamar medidas urgentes que garanticen el futuro del sector eólico y la competitividad de la industria renovable europea. «El sector atraviesa un momento crítico, lleno de incertidumbre, y es más necesario que nunca actuar con rapidez», admitió antes de indicar que el actual marco regulatorio europeo es insuficiente, ya que se centra únicamente en las subastas y deja fuera mecanismos clave como los PPA o las plantas que operan en el mercado mayorista.
Irujo alertó además de que los criterios no económicos y de resiliencia «no se están aplicando de manera efectiva ni aseguran que la fabricación se mantenga en Europa», lo que pone en riesgo a toda la cadena de valor. En este contexto, sostuvo que Navarra seguirá liderando este debate, de la mano de ocho clústeres regionales que representan a más de 800 empresas, para defender políticas que impulsen la competitividad europea frente a otros mercados: «No solo debemos pensar en las grandes compañías, sino también en los proveedores locales que aportan valor al sector, ya que son esenciales para que Navarra continúe siendo una región de referencia en energías renovables».













