La sierra de Codés está repleta de leyendas y personajes enigmáticos: un brujo que era capaz de volar y convertir personas en animales, un bandolero que robaba a los vecinos y se escondía en una cueva o dos hermanas huérfanas a las que echaron una maldición y se quedaron petrificadas en forma de agujas rocosas. Una excursión circular, de siete kilómetros y 700 metros de desnivel, se adentra en esta tierra impregnada de misterio y asciende al Yoar, la cima principal de esta cadena montañosa.
La ruta parte del Santuario de la Virgen de Codés, edificio del siglo XVI, construido sobre los restos de una ermita. Esta joya arquitectónica, anclada en las faldas de la imponente sierra, destaca por su torre barroca, la fuente de agua sagrada, la hospedería y los idílicos jardines. Un lugar idóneo para desconectar.
El camino asciende por la izquierda del santuario hasta que se llega a un pequeño aparcamiento, donde se ubican los postes y paneles que nos guiarán a lo largo de la excursión. En concreto, se debe tomar el camino de gran recorrido GR-1 Sendero Histórico dirección Santa Cruz de Campezo, localidad situada en la vertiente alavesa de la sierra. Esta parte inicial de la ruta es bastante empinada y gana altura por un frondoso túnel de robles, algunos de ellos centenarios.

La sierra de Codés de Navarra ofrece unas impresionantes vistas. (Foto: Javier Campos, Turismo de Navarra)
Las marcas rojas y blancas del GR-1 nos llevarán por una senda, cómoda pero con pronunciada pendiente, hasta la planicie del collado de La Llana. El camino pasa por el impresionante torreón calcáreo de la Peña de los Cencerros, se dirige hacia la mítica cumbre de la sierra de Codés, el monte Joar, y, al alcanzar el collado, se debe tomar el sendero que queda a la izquierda. La senda asciende entre matorrales, atraviesa un aislado hayedo situado en la ladera caliza y desemboca en el Yoar (1.417 metros de altitud), el pico más alto de la cadena montañosa.
Desde la cima se puede disfrutar de unas vistas espectaculares. Por ejemplo, al pie del pico, en su vertiente sur, se encuentran las Dos Hermanas: un par de monolitos o agujas rocosas. Según cuenta la leyenda, dos hermanas huérfanas muy pobres vivían en Azuelo, su madrastra se comportaba muy mala con ellas y las esclavizó. Un día, las hermanas huyeron al monte, se refugiaron en la sierra de Codés y la madrastra, como no regresaron a casa, les lanzó una maldición: que se convirtieran en piedras. A la mañana siguiente, los vecinos de Azuelo salieron a buscarlas, nunca las encontraron y lo único que hallaron fueron dos rocas grandes que no existían hasta entonces: las hermanas petrificadas.
La ruta regresa por el mismo camino, desciende de nuevo por el hayedo y, si aún se tienen fuerzas, se puede atacar la segunda cima de la jornada: el pico La Plana. El sendero, que en el collado queda a mano derecha, es bastante difuso y rompe-piernas porque sube y baja constantemente. Finalmente, el camino asciende progresivamente y en la cumbre espera un curioso buzón montañero adornado con un árbol, un senderista, flores, setas y animales. El camino continúa por la planicie de la cumbre hacia el este hasta un hito en el extremo oriental de la meseta.

La sierra de Codés de Navarra ofrece unas impresionantes vistas. (Foto: Javier Campos, Turismo de Navarra)
En este lugar, la ruta cambia de rumbo, inicia el descenso hacia el sur por la loma del monte y se llega a la Cueva del Moro: guarida de un personaje enigmático, Juan Lobo. Fue un bandolero real, de carne y hueso, que operó en el siglo XVI en las inmediaciones de la sierra. Sus robos se hicieron tan notorios que los vecinos de Torralba del Río, municipio de la zona, organizaron su búsqueda, lo capturaron y lo ajusticiaron. El camino prosigue bajando hasta regresar al santuario.
EL BRUJO DE BARGOTA
Al finalizar la ruta, y reponer fuerzas, se puede visitar Bargota, localidad situada a dieciséis kilómetros del santuario. En este pueblo, a finales del siglo XV y principios del siglo XVI, vivió Johannes. Este vecino se fue a Salamanca a estudiar para ser sacerdote, regresó para ser cura de Bargota y se convirtió en el brujo más famoso de Navarra.
El Brujo de Bargota, Johannes, poseía poderes como volar, quitarse y ponerse la cabeza, convertir personas en animales (bandidos en gatos) y usaba una capa mágica para teletransportarse o traer nieve en verano. Además, poseía una biblioteca y un laboratorio donde practicaba la nigromancia (magia negra e invocación a los muertos), tenía duendecillos y se le vinculaba con aquelarres y la aparición de espíritus de la noche.













