La castaña asada, cuyo aroma ya impregna las calles, es uno de los manjares gastronómicos del otoño. También es fuente de diversión para centenares de familias y los más pequeños de la casa que, el fin de semana, se adentran en los frondosos bosques de Navarra en busca de este codiciado fruto seco. El norte de la Comunidad foral, debido a su climatología atlántica, está salpicado por castañares en Irañeta, Xorroxin, Eugi, Quinto Real, Artesiaga, Alkotz o el Señorío de Bertiz. De este enclave único, declarado primer Parque Natural de Navarra en 1984, parte una sabrosa ruta, denominada la senda de Irretarazu, perfecta para recoger castañas en esta época del año y desconectar rodeado de castaños, hayedos, robledales y regatas que vierten sus aguas al río Bidasoa.
La ruta circular, de once kilómetros y apenas 250 metros de desnivel, comienza en el aparcamiento del Señorío de Bertiz, ubicado en la localidad de Oieregi. En concreto, se debe tomar la pista principal del Parque, situada a la altura de la caseta de acogida e información. Tras recorrer medio kilómetro, el camino llega a un cruce en el que se pueden observar una recreación de dos carboneras y una antigua calera donde se obtenía cal a partir de piedra caliza. En esta localización, se debe abandonar el camino principal, girar a la izquierda y empezar propiamente el Sendero de Irretaratzu.
A continuación, la ruta pica para arriba, en este tramo se acumula gran parte de la subida y el bosque ya envuelve al excursionista. Una vez salvado el desnivel, el itinerario se remonta en el tiempo porque, en medio de majestuosos hayedos, sobresalen vestigios de la actividad humana como antiguas chabolas que se destinaban a la actividad pastoril o pequeñas construcciones donde se almacenaban castañas. Desde entonces, el camino llanea y los puentes permiten salvar los arroyes que discurren por las laderas.

Los bosques de Parque Natural del Señorío de Bertiz. (Foto: Marta Vidal)
Después de andar una hora, se alcanza el cruce con el Sendero de Iturburua, que asciende a la cima del Aizkolegi. Este desvío se debe obviar y hay que proseguir por el Sendero de Irretaratzu, que llanea a media ladera. A las dos horas, tras haber recorrido cinco kilómetros, aparece otro cruce. Esta vez, la ruta se topa con el Sendero del Suspiro, que tampoco hay que tomar.
La excursión continúa por un trazado relativamente cómodo, aunque con ciertos tramos de subida y bajada debido a las barranqueras que el agua ha formado con el paso del tiempo. Tras atravesar varios arroyos, por los puentes de madera, el Sendero de Irretaratzu desemboca en la pista de Aizkolegi, por el que se desciende hasta alcanzar, de nuevo, el aparcamiento del Señorío de Bertiz.
Una estupenda opción, después de realizar la caminata, es visitar el Jardín Histórico Artístico de Bertiz, que alberga más de 120 especies de árboles, arbustos y flores. Con más de 100 años de antigüedad, el jardín está conformado por un bello entramado de caminos sinuosos rodeados de árboles majestuosos (tejos, hibas, ciprés de los pantanos, cefalotejo, secuoyas, cedros, gynckos o limoneros) setos, arbustos, flores de especies autóctonas y plantas exóticas: liquidámbares, camelias, azaleas, hortensias, glicinas… El Jardín Histórico Artístico de Bertiz también destaca por sus estanques, puentes, el mirador, la capilla y joyas del Art Nouveau.













