La historia de Xepta, startup navarra especializada en sales y equipos para acuarios, comenzó en un pequeño trastero de 35 metros cuadrados ubicado en Pamplona. Allí, entre corales, peces payaso, lábridos y gobios, Mikel Marco, natural de Irún y apasionado de la acuariofilia desde niño, empezó a formular sus propios productos. ¿El objetivo? Replicar de la mejor manera posible las condiciones naturales del medio marino.
Después de estudiar una ingeniería en Madrid y comenzar su vida laboral en la capital navarra, decidió cursar otra ingeniería y un máster mientras emprendía su primer proyecto. «En esa época, me tocó realizar numerosos proyectos para la Confederación Hidrográfica del Ebro, por lo que tuve que aprender mucho sobre cultivos, sistemas de riego y otros aspectos relacionados con el agua», indica Mikel.
De esta manera, perfeccionó su técnica. Y lo que inicialmente parecía un experimento personal pronto se transformó en un proyecto empresarial. «Muchos aficionados del sector me pedían muestras gratuitas de los productos que compartía en foros especializados de internet. Algunos reunían a más de 600 personas. Al principio, no me importaba enviar esos pedidos gratis. Pero, a medida que crecían, les puse un precio», relata a Navarra Capital.
En 2014, este guipuzcoano constituyó la empresa en Francia debido a las ayudas que existían para el emprendimiento en el país vecino. Cuatro años después, ya con una red consolidada de clientes, estableció Xepta en Navarra. Fue entonces cuando acometió una ampliación de capital tras unirse a la sociedad Aitor Fernández de Landa, también ingeniero y nacido en Vitoria pero pamplonés de adopción, que aportó el apoyo tecnológico que la empresa necesitaba.
Poco después estalló la pandemia y, aunque fue una época difícil para muchos sectores, supuso un impulso inesperado para la startup navarra. «Muchos padres compraron acuarios para evitar el aburrimiento de sus hijos al pasar tantas horas en casa. Otros, directamente, decidieron que había llegado el momento de mejorar el que ya tenían«, constata Aitor.
EL APOYO DE CEIN
Ese mismo año, Xepta entró en el Vivero de Empresas de CEIN, donde los dos emprendedores están recibiendo un importante apoyo para consolidar su negocio, y lanzó al mercado uno de sus productos estrella: autoBalance, un sistema automático que mide y dosifica diferentes elementos químicos, como calcio, carbonato y magnesio, para mantener estable la alcalinidad o KH del agua. En paralelo, los distribuidores comenzaron a demandar no solo la máquina, sino también sales y aditivos específicos. Por este motivo, Xepta adquirió su primera mezcladora con una capacidad de 100 kilogramos. En la actualidad, la startup navarra ha multiplicado por ocho su producción gracias a una maquinaria industrial de mayor tamaño.

La ‘startup’ navarra, fundada en 2014, ingresó en el Vivero de Empresas de CEIN hace ya cinco años.
La facturación se ha multiplicado por cuatro en los últimos años. Y entre sus clientes figuran varios de los acuarios más importantes de España, como Grupo Loro Parque (Tenerife), el Acuario de Gijón, el Bioparc de Fuengirola, el Grupo Aspro o el Acuario de Lanzarote. También se encuentra en negociaciones con el Oceanogràfic de Valencia.
RETOS DE FUTURO
Pionera a nivel nacional, Xepta estuvo presente este mes en la feria Reef A Palooza de Los Ángeles (EEUU), donde dio a conocer un modelo de segunda generación de su autoBalance y del aBex, este último capaz de medir parámetros químicos mediante electrodos selectivos de iones. En 2026, participará en nuevas ediciones de la feria Reef A Palooza en Orlando, Nueva York y California, así como en la Interzoo de Núremberg.
Precisamente, la empresa navarra ha puesto sus ojos en Estados Unidos, aunque por ahora delega su expansión internacional en una red de distribuidores. «El mercado americano es muy atractivo, y tenemos intención de aterrizar allí a corto plazo», destacan los propietarios de la firma.

Las sales para acuarios son uno de los principales desarrollos de la compañía navarra.
La startup trabaja también en nuevas líneas de producto, como aditivos y suplementos para acuarios de agua dulce, y alimento vivo para larvas de especies marinas, con aplicaciones en piscifactorías y especies complejas como el pulpo. «El mercado nos exige estar encima y renovar ideas continuamente», subraya Mikel.
Lo cierto es que Xepta ha llegado incluso a sectores insospechados. Por ejemplo, ha colaborado con un criador de langostinos en el sur de España y estuvo a punto de hacerlo con un fabricante de pelotas de golf, que quería diseñar bolas biodegradables con comida para peces y corales en su interior. Su objetivo era que los golfistas pudieran jugar desde yates de recreo sin afectar al ecosistema marino. «Es un mercado global en el que hay que competir con empresas de todo el mundo. Además, los usuarios están muy presentes en las redes y ávidos de novedades constantes», reflexiona Aitor.













