Frente al espejo de su habitación, una niña se pinta los labios con absoluta concentración. No salirse del lienzo es una habilidad que ya domina a su corta edad. Un estuche de sombras de colores, un peine y varias brochas se esparcen por la mesa como si de un camerino de estrella de cine se tratase. Sin embargo, por un pequeño ventanal se pueden entrever las callejuelas tranquilas de Beruete, el pueblo de apenas 150 habitantes que vio crecer a Laura Garro.
Aquella niña fue cumpliendo años, pero nunca abandonó su pasión por la estética y el cuidado personal. Esta navarra de 41 años convirtió su afición en vocación, se formó como peluquera y manicurista en Pamplona, ciudad donde pasó la mayor parte de su vida, y más tarde amplió su especialización en Madrid y San Sebastián, dominando técnicas como la micropigmentación de cejas, labios y ojos. «Toda la vida me ha gustado el mundo de la estética. Me apasiona el maquillaje y todo lo que te hace sentir», cuenta con una sonrisa que todavía guarda algo de aquella ilusión infantil.
PRIMER CENTRO DE URDANIZ
Hace apenas un año, Laura se instaló en Urdániz, una localidad del valle de Esteribar, movida por el amor y un estilo de vida más tranquilo. «Siempre he sido de pueblo y me ha gustado la vida rural. Mi pareja es de esta zona y trabaja como taxista en el valle de Erro, por lo que este nuevo paso nos encajaba a los dos», explica. En abril, después de varios meses de trámites y esperas administrativas, inauguró su propio salón de estética en casa. «Me hubiera gustado poder empezar en noviembre, pero el proceso es complejo. Creo que es una gran apuesta, ya que en la zona apenas hay centros dedicados a la estética, solo una peluquería en Zubiri, y es algo que también hace falta», recuerda.
En este espacio, Laura ofrece servicios de manicura y pedicura, depilación y diseño de cejas. Aunque tiene formación avanzada en micropigmentación, por ahora no está en su catálogo debido a los exigentes requisitos sanitarios. «Para poder hacer las micropigmentaciones tendría que pasar muchos más trámites, bastante más severos», señala para asegurar a continuación que no descarta lanzarse a ello en el futuro. En concreto, Laura está especializada en manicura rusa, una técnica que se centra en tratar las cutículas y no tanto en decorar o esmaltar las uñas.
Así, Garro afirma que «la acogida en el valle ha sido muy positiva»: «Las vecinas valoran especialmente la comodidad de no tener que desplazarse hasta Pamplona para cuidar sus manos y pies. Aquí aparcan fácil y lo tienen de camino. Por ahora están encantadas», apunta con satisfacción.
Del mismo modo, la navarra busca demostrar que el hecho de trabajar desde un pueblo no quiere decir «que no sea una manicura de calidad»: «No realizo un trabajo básico, cada manicura me lleva hora y media y utilizo productos de alta gama. El resultado es superduradero, de muy buena calidad y sin maltratar la uña. Las clientas lo están notando y lo valoran».













