«Seguimos esperando para las economías de Navarra y de España un crecimiento positivo este 2026 en el PIB y el empleo, dentro de un entorno menos favorable para la industria y con una inflación todavía persistente». Con este análisis, del director de Estudios de Laboral Kutxa, Joseba Madariaga, finalizó este jueves la presentación del ‘Informe de Economía Navarra 2025’, elaborado por la entidad financiera. Un documento que descarta una posible recesión, aunque augura «un crecimiento más exigente, con menos viento de cola europeo, más presión de costes y más riesgo industrial».
A su juicio, el sector manufacturero y exterior de la Comunidad foral se enfrenta a un escenario de tensión «especialmente relevante». «La debilidad de la Eurozona, la menor tracción de Alemania y Francia, la incertidumbre comercial y la transición en automoción pueden afectar a pedidos, exportaciones y planes de inversión», argumentó. Por el contrario, destacó cómo «los servicios y el turismo siguen siendo un soporte importante de actividad y empleo», y valoró la señal favorable que mantiene el mercado laboral, «aunque con un menor margen de mejora que en años anteriores».
Trasladadas todas esas percepciones al cuadro macroeconómico, estimó que la economía navarra finalizará este ejercicio con un crecimiento del 1,9 % (una décima más que el pasado diciembre, cuando su previsión fue del 1,8 %) y del 1,7 % en 2027. Al mismo tiempo, el empleo aumentará en 1,2 puntos, lo que situará la tasa de paro en el 8,3 % a finales de este ejercicio y en el 8,1 el próximo (tras un incremento en el empleo de nueve décimas). «Por tanto, la Comunidad foral seguirá creciendo, aunque por debajo del conjunto del Estado. Este menor crecimiento relativo es coherente con su mayor sensibilidad al ciclo industrial europeo y por su mayor exposición a la industria, la automoción, los bienes de equipo y el sector exterior de bienes», explicó Madariaga.
Por su parte, la previsión para la economía nacional es que el repunte del PIB llegue este diciembre al 2,3 % (dos décimas más que en su pronóstico de hace seis meses) y, en 2027, al 1,9 %. Esa diferencia a favor de España se producirá igualmente en el empleo con una subida de 2,2 puntos en 2026 y de 1,7 puntos en 2027, lo que dejará la tasa de paro nacional en el 10 % y el 9,6 % respectivamente. Según Madariaga, dichos avances se apoyan «en mayor medida en los servicios, el turismo y la demanda interna». «España presenta una posición más equilibrada, por lo que mantiene las condiciones que explican su crecimiento cada vez más moderado y con un menor margen de seguridad», señaló.
A todo lo anterior hay que sumar el impacto que puede tener la evolución de los precios en Navarra y en el conjunto del Estado. En ese sentido, la entidad dibujó una evolución similar con un IPC del 3,1 % para la Comunidad foral este año y del 3,5 % a nivel estatal que, poco a poco, irá descendiendo hasta situarse en el 2,4 % y el 2,6 % respectivamente a finales de 2027. A la hora de explicar esta curva, el director de Estudios de Laboral Kutxa resaltó que «la normalización parcial de Ormuz reduce el riesgo de un shock energético extremo». Este hecho, sin embargo, no elimina el riesgo que una inflación «elevada» como la actual, unida a unos tipos que ofrecen «menos alivio del que se esperaba hace unos meses», puede tener sobre el crecimiento. Porque la combinación de ambos factores «condiciona la renta real de los hogares, la capacidad de financiación y las decisiones de inversión empresarial».
En línea con este último argumento, el director de Desarrollo de Negocios de Laboral Kutxa, Ibon Urgoiti apuntó que «el pasado 2025 confirmó la capacidad de resistencia de la economía navarra, que deberá ratificar con vistas a los próximos ejercicios de 2026 y 2027». «Sin duda, fue un año positivo para la Comunidad foral en cuanto a actividad y generación de empleo. Además, la inflación seguía mostrando una cierta moderación. Por ello, aunque confiamos en que la situación de crecimiento se mantenga, nuestra previsión es prudente teniendo en cuenta que el entorno será mucho más exigente», añadió.
ANÁLISIS PORMENORIZADO
El informe recoge la evolución seguida por los principales indicadores macroeconómicos de Navarra y España a lo largo del último lustro. Así, ambas economías cerraron 2025 con tasas de crecimiento positivas y superiores a las de la Eurozona: un 2,3 % en el caso navarro y un 2,8 % en el conjunto del Estado, «si bien con una cierta desaceleración respecto a los registros de 2024», matizó el director de Estudios de Laboral Kutxa.
El mercado laboral también mostró un comportamiento favorable, aunque con intensidades bien distintas. Mientras el empleo en la Comunidad foral avanzó un 1 %, en España el crecimiento duplicó ampliamente ese porcentaje hasta el 2,6 %. Esta diferencia se trasladó igualmente a la tasa de paro, que en Navarra se situó en el 7,7 % (una décima por encima del año anterior, aunque todavía en niveles bajos si se compara con el inicio del periodo analizado). Mientras, a nivel nacional bajó hasta el 10,5 %.
Respecto a los precios, Madariaga apuntó que «2025 mantuvo todavía registros por encima del objetivo del 2 %, pero muy alejados de los máximos alcanzados en 2021 y 2022», con un IPC de diciembre del 2,6 % en la Comunidad foral y del 2,9 % a nivel estatal.
Al desglosar el crecimiento por sectores, subrayó que la economía navarra se apoyó fundamentalmente en los servicios, que subieron un 3,0 %, y en la construcción, que avanzó un 2,3 %. La industria, en cambio, evolucionó de forma mucho más contenida: creció apenas un 0,3 %, frente al 2,5 % registrado un año antes. Un dato que calificó de «positivo, pero débil, especialmente si tenemos en cuenta el peso de la actividad industrial en la economía de la región». El sector primario, por su parte, cerró el ejercicio con un alza del 1,5 %. Y en España, entre tanto, el comportamiento sectorial fue más homogéneo, con una construcción especialmente dinámica, unos servicios que crecieron un 3,2 %, una industria que repuntó un 2,3 % y un sector primario que aumentó un 1,2 %.
Precisamente, la industria navarra sumó 6.600 personas ocupadas más que en 2024, lo que se tradujo en un crecimiento del 7,9 %. Un repunte que Madariaga definió como «significativo y coherente con el peso que tiene el sector en la estructura productiva navarra». No ocurrió lo mismo en el resto de sectores, donde se registraron ligeras correcciones: el primario perdió 100 empleos (-1,0 %), la construcción otro centenar (-0,6 %) y los servicios 3.300 (-1,6 %).
En el conjunto de España, por el contrario, todos los sectores sumaron empleo, liderados por los servicios, con 370.800 ocupados más, y la industria, con 118.700 adicionales, a los que se unieron la construcción (66.200) y el sector primario (11.600). A la vista de estos números, «en Navarra destaca claramente el impulso industrial, mientras que en España el crecimiento del empleo es más generalizado», resumió Madariaga.
ESCENARIO INCIERTO
Previamente a este diagnóstico más cercano, el autor del informe repasó un contexto internacional que definió como «muy desigual». Por ejemplo, Estados Unidos sigue creciendo por encima de la media de la OCDE, aunque con una desaceleración notable respecto a 2024, al pasar del 2,8 % al 2,1 %. La Eurozona, en cambio, mejora su registro (del 0,9 % al 1,4 %) sin abandonar por ello un crecimiento moderado debido, en gran medida, al pobre desempeño de sus principales economías. Son los casos de Alemania, que apenas avanza un 0,3 % tras dos años en tasas negativas; Francia, que crece un 0,9 %; e Italia, que repunta un 0,5 %. «2025 confirma un cierto desacople entre áreas», afirmó el director de Estudios de Laboral Kutxa. Desde su punto de vista, mientras Washington modera el paso sin perder capacidad de avance, Europa mejora «sin recuperar todavía un dinamismo intenso».
Con este telón de fondo, el actual escenario geopolítico se presenta «algo menos tensionado». No obstante, «no elimina la presión sobre los precios energéticos ni la incertidumbre de fondo». A esa cautela se sumó su diagnóstico sobre la propia Eurozona, cuya pérdida de tracción quedó reflejada en los indicadores más recientes: el PMI compuesto cayó por debajo de los 50 puntos en abril y mayo, con una señal especialmente débil en los servicios, que pasaron de sostener la actividad a instalarse en zona de contracción. La manufactura mejoró ligeramente y se mantuvo por encima de ese umbral, aunque sin compensar la debilidad del conjunto. Por ello, «la economía evita una recesión intensa, pero crece poco», sentenció Madariaga.













