Las aguas turquesas y cristalinas del mar Caribe abrazan con mimo la silueta de la isla Antigua, en las Antillas Menores. Con solo 218 kilómetros cuadrados de superficie, su capital, St. John’s, acoge a unos 21.000 habitantes. Sus coloridas fachadas conforman un cuadro en medio de un paisaje deslumbrante. Y es precisamente en una de sus calles donde dos navarras y una venezolana están desarrollando uno de sus múltiples proyectos de arquitectura.
Las pamplonesas Charuca Pla y Mercedes Elizalde, amigas desde el colegio, estudiaron Arquitectura juntas en la Universidad de Navarra. Tras graduarse en 2014, se mudaron a Madrid, donde emprendieron su carrera profesional en diferentes estudios de la capital. La primera apostó por especializarse en el ámbito residencial, mientras que la segunda se decantó por el interiorismo. Fue allí donde Mercedes conoció a Sofía Pinto, una venezolana graduada en Ingeniería por la Universidad Metropolitana de Caracas. «Cada una comenzó a recibir nuevas propuestas incompatibles con nuestros trabajos. Así que, de manera superorgánica, empezamos a trabajar juntas hace cinco años», explica Pla, de 37 años, a Navarra Capital.
En un primer momento, la empresa se bautizó como CMS en honor a sus iniciales, pero a medida que el proyecto se consolidaba, apostaron por un rebranding y pasaron a denominarse Nuc, «rincón» en inglés. Durante sus primeros pasos, el trabajo online fue su mejor aliado, pero hace unos cuatro años decidieron alquilar una oficina en la calle Manuel González Longoria, reformarla y convertirla en su sede definitiva.
Aunque se definen como un estudio de arquitectura, Pla considera que su dominio del interiorismo es uno de sus principales valores diferenciales: «Nos permite abordar los proyectos desde un enfoque integral, en el que el interiorismo se convierte en una extensión natural de la arquitectura y no en algo que se deja para el final. Intentamos ofrecer un servicio muy completo al cliente, acompañándolo desde la compra de la vivienda hasta el proceso arquitectónico, el interiorismo e incluso la colocación de las sábanas».

La mayor parte de los clientes del estudio son personas de origen latinoamericano, principalmente mexicanos y guatemaltecos.
En concreto, las tres se encargan de la dirección de obra, la distribución del espacio en función de la experiencia que buscan generar, la iluminación, la selección de materiales y el mobiliario. «Siempre tratamos de trabajar con materiales naturales para que aporten sus cualidades y texturas a la vivencia de la casa. En cuanto al mobiliario, gestionamos toda la selección, apostando por diseñadores contemporáneos y piezas de autor. Además, también diseñamos nuestras propias piezas en función de cada proyecto», añade.
La mayoría de sus clientes son extranjeros, principalmente mexicanos y guatemaltecos con «gran poder adquisitivo y dispuestos a invertir en este tipo de servicios». Por eso, la estrategia de Nuc pasa por ofrecer una atención personalizada, cercana y de calidad: «Funcionamos gracias a las recomendaciones de nuestros propios clientes, nos conocen por el boca a boca. En ese sentido, tenemos un nivel de implicación muy alto en cada proyecto y dedicamos muchísima exigencia al detalle y a la profundidad de cada trabajo».
NUEVO ESTUDIO EN MIAMI
Esta metodología les ha permitido trabajar en Madrid, Miami, Burdeos, Marbella o Antigua y Barbuda. «Creo que nos diferencia la identidad de cada proyecto, nos gusta integrarnos en la arquitectura local y respetar siempre el patrimonio cultural del lugar en el que trabajamos. Y eso es algo que nuestros clientes valoran muchísimo, especialmente en Madrid. Porque, al final, son extranjeros que vienen a España buscando ese aire europeo, esa herencia. También ha supuesto un reto porque venimos de una escuela de arquitectura muy contemporánea y moderna, pero hemos logrado encontrar el equilibrio entre ambas corrientes», detalla la navarra.
Dentro de su experiencia internacional, Pla recuerda especialmente el proyecto de rehabilitación de un château en Burdeos, un reto «muy bonito, pero complejo de sacar adelante por las diferencias a la hora de trabajar con profesionales locales». Miami es otro de sus destinos estrella. De hecho, aspiran a abrir un estudio en la ciudad estadounidense.
«Es un proyecto que nos hace especial ilusión. Está siendo complicado por el tema de los visados, pero existe un nicho de mercado enorme, ya que a nivel empresarial las cosas se mueven muchísimo más rápido que aquí. Para nosotras, que ofrecemos un servicio completo pero caro, encontrar al cliente adecuado es más complicado. Por otro lado, allí valoran muchísimo el savoir-faire europeo, es un mundo por explorar y nos apetece mucho», reconoce con una sonrisa.

Nuc está presente desde la compra de la vivienda hasta el proceso arquitectónico, el interiorismo y el diseño de piezas de mobiliario.
Del mismo modo, la isla de Antigua, donde tienen un proyecto actualmente, también se ha convertido en un punto estratégico en el mapa de Nuc. Según su experiencia, aún hay mucho recorrido en la zona, ya que las infraestructuras «están muy poco desarrolladas» y «hay muchísima inversión extranjera»: «Estamos colaborando con un estudio de arquitectura local, lo que está siendo muy enriquecedor y estimulante. Si surgieran nuevos proyectos, estaríamos encantadas incluso de mudarnos».
Sofía, con su carácter extrovertido, asume de forma natural el papel de relaciones públicas, mientras que las navarras aportan ese rigor y seriedad tan típicos de su tierra natal. «Aprendemos mucho las unas de las otras, Sofía nos ha ayudado a mejorar el trato con el cliente y nuestra profesionalidad genera la confianza que buscan. Es superenriquecedor», concluye Pla.













