La Cátedra de Empresa Familiar de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), promovida por ADEFAN y en la que colaboran Sonagar, Sociedad de Garantía Recíproca, y ARPA Abogados Consultores, presentó este martes el informe ‘Influencia de las empresas familiares en la economía navarra’. El documento, realizado por los investigadores Lucía Garcés, María Carmen García y Martín Larraza, señala que este tipo de compañías genera dos de cada tres empleos en la Comunidad foral (un 66,3 %). Además, aportan más de la mitad de la riqueza de la región puesto que concentran el 58,2 % del valor añadido bruto (VAB), el 53,3 % de la facturación y el 56,9 % de los activos empresariales de los que dispone el territorio.
A la vista de estas conclusiones, Lucía Garcés, también directora de la Cátedra, señaló que «los datos ponen de manifiesto la relevancia estructural de las empresas familiares en la economía navarra no solo por su peso cuantitativo en términos de empleo y riqueza, sino también por su solidez, su capacidad para generar valor añadido y su compromiso con el territorio». «Este estudio confirma, en definitiva, que estamos ante un modelo de empresa con un comportamiento diferencial, resiliente y cada vez más competitivo», añadió.
Iñaki Ecay, presidente de ADEFAN, atestiguó por su parte que los números del estudio reflejan «el día a día» de las familias empresarias. «Nuestro objetivo es que esos datos se conozcan para que la sociedad navarra en su conjunto pueda dar a la empresa familiar el valor que se merece como agente de desarrollo económico y de creación de valor social», expuso.
Lucía Garcés: «La empresa familiar es un modelo con un comportamiento diferencial, resiliente y cada vez más competitivo»
Por otro lado, el documento muestra cómo este tipo de compañías están presentes en distintos estratos. Por ejemplo, el 92,3 % de las microempresas son familiares. Pero eso no impide al mismo tiempo que el 47 % de las grandes compañías establecidas en Navarra también lo sean.
En cuanto a su actividad, las sociedades gestionadas por familias en la región se dedican principalmente al comercio (24,5 %), la industria manufacturera (18,4 %) y la construcción (16,5 %). En conjunto, estos tres sectores agrupan a casi al 60 % de este tipo de compañías.
MAYOR RENTABILIDAD, MENOR INTERNACIONALIZACIÓN
El estudio incluye datos muy llamativos. Y es que las empresas familiares navarras destacan por su rentabilidad económica media. En concreto, registran un 6 % de media, casi el doble del 3,7 % que logran las no familiares. Asimismo, presentan un coste laboral medio por empleado superior (43.100 euros frente a los 39.200 euros del resto del sector privado).
Iñaki Ecay: «Nuestro objetivo es que esos datos se conozcan para que la sociedad navarra en su conjunto pueda dar a la empresa familiar el valor que se merece»
Por otro lado, el 37 % de las sociedades familiares de la Comunidad foral tiene más de veinticinco años de antigüedad. En este punto, su tasa de supervivencia es de las más elevadas a nivel nacional con un 82,2 %, frente al 74, 3% de las no familiares. Por cierto, ambas cifras se sitúan por encima de la media española.
No obstante, la participación de las familias empresarias navarras a nivel internacional es más reducida: solo el 11,7 % exporta habitualmente frente al 19,8 % de las que no pertenecen a este grupo. Una diferencia que los autores del informe atribuyeron al menor tamaño de esas compañías, así como al tipo de sectores en los que operan, menos orientados a la internacionalización.
A modo de conclusión, Lucía Garcés recomendó a las empresas familiares buscar en la colaboración con las universidades, los centros tecnológicos, empresas y otros agentes económicos y sociales «el tamaño que les permita dotarse de los recursos para poder invertir o, en su caso, para abordar proyectos que les hagan incrementar sus niveles de eficiencia y competitividad frente a otros competidores».
ANÁLISIS CON EL INFORME DE 2020
El informe presentado este martes supone, en gran medida, una continuación del presentado en 2020 por la Cátedra bajo el título ‘Estudio del análisis de la empresa familiar en la economía navarra’. Por ello, si se comparan ambos estudios, el resultado final revela una evolución positiva y sostenida en los principales indicadores.
Si la representatividad de la empresa familiar navarra en 2020 era del 86,1 %, un lustro después se ha incrementado en medio punto hasta el 86,6 %. Lo mismo sucede con el empleo generado (del 65, 3 % al 66,3 %, lo que supone una subida de un punto). Al mismo tiempo, su valor añadido bruto ha pasado del 56,8 % al 58,3 %, con una revalorización de 1,5 puntos.

De izda. a dcha. Martín Larraza, María Carmen García y Lucía Garcés, en la presentación del estudio.
Por otro lado, su facturación con respecto al total de los ingresos del tejido empresarial navarro ha repuntado seis décimas (del 52,7 % al 53,3 %). Y en materia de activos empresariales, el alza ha sido de 2,8 puntos al aumentar del 54,1 % al 56,9 %. En esa misma línea hay que situar la rentabilidad media, que ha variado del 4,1 % al 6 %, lo que supone 1,9 puntos más.
Finalmente, el coste laboral es 1.600 euros superior al de 2020 (43.200 euros frente a 41.500). Incluso en internacionalización, se ha producido un avance de 1,3 puntos (del 10,4 % al 11, 7 %).













