domingo, 4 diciembre 2022

Los colores de una voz migrante

Migrar es tan natural al ser humano como respirar. Desde la Antigüedad hasta la actualidad, muchas son las razones que han obligado a millones de personas a trasladarse de un país a otro en busca de nuevas oportunidades. No obstante, quien migra no solo sufre profundos cambios en el carácter, sino que también los provoca en el pueblo que lo acoge. Por eso, Navarra de Colores y Editorial Graviola impulsan el I Ciclo de Narrativas Migrantes con el fin de indagar cómo se ha construido históricamente el relato migratorio en obras mediáticas y de literatura. De esta forma, sus asistentes podrán identificar el imaginario que rodea su proceso de migración y el de otros, así como tender puentes a través de la palabra.

Irene Guerrero
Pamplona - 23 abril, 2022

El Espacio Creativo Ana Pagola acogerá el I Ciclo de Narrativas Migrantes. (Fotos: cedidas)

El ser humano ha estado en constante tránsito desde la Antigüedad por las razones más dispares. Algunas personas buscan trabajo o nuevas oportunidades económicas, reunirse con sus familiares o estudiar. Otros se van para escapar de conflictos, persecuciones, del terrorismo o de violaciones o abusos de los derechos humanos. Por eso, el proceso de migrar implica mucho más que el mero hecho del traslado. Trae consigo profundos cambios en el carácter de una persona y en el entorno que le acoge como su nuevo hogar.

Esa es la razón por la que Navarra de Colores, la marca impulsada por el Gobierno de Navarra para poner en valor la aportación migrante en la Comunidad foral, y la editorial Graviola, una firma pamplonesa especializada en la publicación de trabajos de la migración latinoamericana, impulsan el I Ciclo de Narrativas Migrantes. Un proyecto constituido por tres talleres que se impartirán este Día del Libro (23 de abril), así como los próximos 7 y 21 de mayo.

El objetivo del ciclo es indagar cómo se ha construido históricamente el relato migratorio en los medios y la literatura, detectar los elementos culturales que cargan las personas exiliadas y el acto de nombrar los sentimientos desde la identidad fragmentada propia del proceso migratorio. Los talleres serán impartidos por Virgilio González y Daniel Franco, dos escritores que comparten la condición de expatriados y que han decidido apoyar a las voces migrantes a través de su editorial. Estas jornadas tendrán lugar en el Espacio Creativo Ana Pagola, en la calle San Fermín, 61, con un horario de 11:00 a 13:30.

La sesión inaugural buscará aportar nuevos referentes al imaginario de los asistentes al taller, a la vez que se les dotará de las herramientas necesarias para poder construir su historia a partir de su experiencia particular. El taller del 7 de mayo tomará como punto de partida la experiencia migratoria en carne propia con el objetivo de ser contada desde la intimidad, el imaginario personal y cultural del migrante, sin que todo ello quede reducido a una caricatura.

Por último, en la jornada de clausura, el próximo 21 de mayo, la sesión será dedicada a la poesía para profundizar en la idea de cómo varios poetas de diferentes entornos y culturas han reflexionado y sentido los procesos migratorios, con la intención de generar un acercamiento emocional positivo a dicho proceso. La entrada es gratuita hasta completar el aforo y las reservas se pueden realizar a través de la página web de Editorial Graviola.

MIGRANTES DE ANTAÑO

Precisamente, esta editorial publicó recientemente una nueva colección de obras clásicas de la literatura latinoamericana. Bajo el sello ‘Migrantes de antaño’, la editorial rescata dos textos para “hacer una relectura bajo el foco biográfico de quienes las escribieron en medio de sus propios procesos de migración”. Los libros han sido prologados por Juan Pablo Rodríguez, periodista bogotano y doctor en Artes y Humanidades por la Universidad de Navarra.

Poemas en prosa traza un itinerario con poemas póstumos del escritor peruano César Vallejo. Su obra se apoya en la ­muerte y el dolor como fuentes de inspiración durante los primeros años en Europa, durante los que sufrió grandes carencias económicas mientras se empapaba de la teoría marxista y los grandes movimientos comunistas. No obstante, sus creaciones bosquejan por primera vez la esperanza y la solidaridad humana que destaca en el resto de su producción literaria posterior.

Así mismo, Las memorias de Mamá Blanca descubre el espacio rural venezolano desde la mirada de seis jóvenes niñas. Su autora, la caraqueña Teresa de la Parra, se basó en sus propia infancia en la hacienda de caña El Tazón, cercana a Caracas, a la que mira con nostalgia desde el París de 1927. Su obra le llevó a ser una de las voces narrativas más importantes de América Latina junto a otras grandes figuras como Gabriela Mistral.

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