La cervecería La Internacional de Pamplona, ubicada en la avenida Bayona, llevaba décadas viendo pasar el tiempo desde su barra. Una caña por aquí, otra por allá… «Cumplía con su cometido, pero le faltaba algo», apuntan sus propietarios, Ángel Zhou y Zaira Ye, mirando al pasado. Así que, cuando decidieron adquirir el local, se hicieron cargo de su destino. Pero no para romper con su historia, sino para acompañarlo hacia otra etapa.
La reapertura llegó en 2022, justo una semana antes de los Sanfermines. Pamplona estaba a punto de cambiar de ritmo y La Internacional también. Con la ciudad preparándose para el bullicio, estos dos jóvenes abrieron las puertas de su proyecto común. «Somos chinos y en nuestra cultura es habitual emprender en pareja. No queríamos que la clientela pudiera pensar ‘otros chinos más en un bar más’. La Inter no es un establecimiento cualquiera, tiene esencia propia», inciden.
Para Ángel, era importante aclarar esto desde la cercanía. Se ha criado en Pamplona y conoce bien la ciudad. Por su parte, Zaira, llegada desde Madrid, aporta otra mirada, igual de atenta pero quizá más abierta al contraste. Juntos anhelaban que la cervecería se percibiera como un lugar familiar y vivo, donde cualquiera pudiera entrar sin etiquetas, quedarse sin prisa y reconocer en el ambiente algo auténtico.
UN NUEVO PUNTO DE ENCUENTRO
Desde entonces, La Internacional respira de otra manera. «Ofrecemos hasta quince bocadillos, raciones y pintxos muy variados, y contamos con nueve grifos de cerveza. Ángel tenía bastante experiencia en hostelería y, aunque es un sector duro, nos apasiona y enseguida supimos arrancar bien», declara Zaira. A raíz de esa buena acogida, el proyecto empezó a pedir una nueva aventura. Por eso, próximamente, abrirán un segundo local…
«Nos hemos decantado por fundar una vermutería. Es un tipo de negocio distinto a lo que estamos acostumbrados y nos hace especial ilusión», anuncia la pareja segundos antes de remarcar que, ubicado en el número 36 de la avenida Sancho el Fuerte, el establecimiento estaba ocupado anteriormente al Bar Escocia.
La nueva propuesta llevará el nombre de Gildamut, un guiño divertido que mezcla el sabor de las gildas con la tradición del vermú y que promete convertirse en «un punto de encuentro distinto pero igual de acogedor que La Inter». Para ello, ficharán a unos cuatro empleados. «Es un espacio más pequeño que la cervecería, cuya plantilla está conformada por diez personas, y la carta no será tan extensa», concreta la pareja.
A sus 30 y 32 años respectivamente, Zaira y Ángel imaginan la nueva vermutería como un lugar donde el tiempo se sienta un poco más lento, donde los clientes que ya conocen se crucen con otros que acaban de llegar, y todos se reconozcan en pequeñas costumbres: un saludo, una risa compartida, el gesto de pedir siempre lo mismo… «Queremos que la gente vea Gildamut desde la rotonda y piense: ‘¡Qué sitio más chulo, hay que entrar!'», concluyen entre risas.













