El Segundo Ensanche de Pamplona contará a principios de febrero con un nuevo establecimiento hostelero: el bar Caradura. «El nombre define muy bien el objetivo del local: disfrutar del vermú, nuestro actor principal, que se toma con amigos a una hora bastante canalla. Además, el icono de la marca será una silueta en la que se entreverá la figura de Caravinagre. Ambos conceptos hilan muy bien con nuestra identidad y filosofía», destaca a este medio el pamplonés Ignacio Coscolín,
Caradura, que se ubicará en el número 7 de la calle Emilio Arrieta, releva a La Caja Gastronómica, negocio abierto en 2020 y especializado en embutidos extremeños. Además, se convierte en el segundo negocio hostelero de Ignacio, que regenta el bar Botánico de la calle Estafeta junto a su hermano Pablo a través del Grupo Cosgón. «Va a ser un proyecto muy bonito, que me permitirá desarrollar todo lo que llevo dentro. Confío en que va a ser mi salto en el mundo hostelero», resalta el primero.
El local contará con una gran variedad de vermús, se apoyará en bodegas navarras y será un escaparate de productores locales. «Queremos hacer un guiño a nuestra tierra», avanza Ignacio. Además, el establecimiento elaborará su propio vermú: «Nos gustaría tenerlo listo para la apertura. Lo vamos a intentar, ojalá lo podamos conseguir. Vamos por buen camino». En el establecimiento, los vermús se podrán acompañar de gildas, tablas de ibéricos y conservas.
Por la tarde-noche, Caradura sufrirá una metamorfosis y se convertirá en un establecimiento «idóneo» para disfrutar de una «copa tranquila». «El vermú es el actor principal, pero también habrá secundarios. No nos cerramos a nada», matiza. Así, las bebidas se podrán disfrutar con «platos informales para compartir» como el tartar de atún. «Esta oferta gastronómica requiere de más elaboración, pero continuará siendo cocina en frío, sin humos», detalla.
El local dispone de una superficie que ronda los 200 metros cuadrados y aspira a convertirse en un negocio con «personalidad». Para cumplir con este propósito, predominarán los colores «representativos» del vermú (rojos, granates, marrones y naranjas); se inspirará en los «locales parisinos de la década de los 80», a través de maderas oscuras y piedras naturales; y creará «un ambiente informal» con su barra, mesas altas y taburetes. «El 80 % del local serán mesas altas para estar de pie. Y reservaremos mesas bajas con sillas para la gente que se quiera sentar», concreta. La plantilla estará compuesta por cuatro o cinco personas.
MÁS ‘CARADURAS’
Ignacio no está solo en esta aventura. Le acompañan su hermano Pablo (propietario del club de pádel Set Pádel Ludio en Álava), Aritz Saldias y Gonzalo Eza (fundador y responsable de Nutri2, una clínica de nutrición con varios años de trayectoria en el barrio de Iturrama). Los cuatro han fundado la sociedad Cossaleza. «Si quieres llegar lejos, debes ir acompañado», reflexiona Ignacio, quien adelanta que la aspiración de Cossaleza es abrir más establecimientos Caradura. «Queremos testar y consolidar la marca en Pamplona; crecer poco a poco en los próximos años; y, en el futuro, montar más Caraduras por el norte de España y quién sabe si por el resto del país», anhela.
Esta apertura reforzará la oferta gastronómica de la zona, que cuenta con establecimientos históricos como el restaurante Rodero en el número 3, abierto hace unas cinco décadas, y otros locales en la misma calle como el Don Mérito, situado en el número 9 y ocupado anteriormente por el Asador Arrieta, o El Burladero.













