Exigentes travesías de esquí, largas excursiones con raquetas, ascensiones a cimas emblemáticas con grandes desniveles o, simplemente, una mañana de diversión con el trineo. En invierno, tras una intensa jornada en la nieve, la recuperación de energía se vuelve esencial. En este contexto, los establecimientos hosteleros que apuestan por una cocina tradicional y contundente adquieren una relevancia especial ya que con sus guisos, sopas o generosas raciones de carne ayudan a combatir el frío y reponer fuerzas. A continuación, una selección de los mejores restaurantes del Pirineo navarro para poner el broche de oro a un día invernal en la montaña.
1. EL FERIAL
El bar-restaurante del Centro de Esquí Nórdico Larra-Belagua, ubicado en el edificio de El Ferial, es una opción idónea para reponer fuerzas después de una jornada de esquí de fondo, raquetas o una travesía a cimas míticas como el Anie, Añelarra o Arlas. Este bar-restaurante, el más elevado de Navarra al estar situado a 1.600 metros sobre el nivel del mar, cuenta con una carta repleta de platos contundentes para entrar en calor: gallina en pepitoria, cabeza de cordero asada, estofado de jabalí, revuelto de morcilla y piquillos.. En la cocina del establecimiento, dirigido por el vecino de Isaba Pedro Manuel Anaut, también se preparan pinchos, raciones, pizzas para dos personas, bocadillos… Y no podía falta el menú roncalés: migas, costillas de cordero y queso de Roncal. El negocio dispone de un aforo para más de 50 comensales y terraza panorámica para contemplar el paisaje.
2. VENTA DE JUAN PITO
Es uno de los negocios hosteleros del Pirineo más emblemáticos. La Venta de Juan Pito, anclada en el serpenteante puerto de Belagua, es lugar de encuentro de montañeros, esquiadores y escaladores que reponen fuerzas tras una exigente jornada por la naturaleza. Los comensales se ponen las botas con un buen plato de migas de pastor o alubias rojas, se chupan los dedos con las costillas y chuletillas de cordero y se les hace la boca agua con la cuajada, las natillas o la tarta de queso.
Este recóndito restaurante con estética de refugio de montaña, ubicado en las faldas del monte Lakora (1.877 metros de altitud), está abierto de viernes a domingo de 12:45 a 17:30 horas. La venta, regentada por la familia Martínez Zamarain de Isaba durante generaciones, no admite reservas y se comparte mesa con el resto de clientes.
3. HOSTAL LOLA
Si se opta por descender hasta Isaba, se debe recargar energía en el Hotel Lola. Dirigido por Paula Bescos, elabora una cocina actual «inspirada en el sabor más tradicional» de la gastronomía navarra. «Descubre los productos más típicos de nuestra tierra, reinterpretados para que la experiencia culinaria esté a la altura de las expectativas», resalta en su página web.
El establecimiento, ubicado en la calle Mendigatxa, ofrece ensaladas y entrantes tradicionales con un toque vanguardista, platos de cuchara cocinados en puchero a fuego lento, carnes y «pequeños caprichos» dulces para chuparse los dedos. Además, si después no hay que conducir, el hotel propone terminar la experiencia saboreando su selección de ginebras premium. «El final del día, después de un largo paseo por el bosque, merece un momento de relax y paladearlo con una ginebra premium», animan.
4. HOTEL AUÑAMENDI
Ochagavía, puerta de entrada a la Selva de Irati, es uno de los pueblos más pintorescos del Pirineo navarro: casas de piedra y madera con eguzkilores, tejados a dos aguas, calles empedradas, el río Arduña, el antiguo puente… Y el Hotel Auñamendi.
Este establecimiento, dirigido por Asun Carlonsena, es perfecto para reponer fuerzas después de una travesía de montaña, unas bajadas en trineo o un paseo en raquetas. El bar-restaurante ofrece cinco menús distintos (del día, fin de semana y festivos, degustación, para grupos e infantil), ensaladas, raciones, platos combinados y bocadillos.
5. HOTEL CASA SARIO
Jaurrieta se encuentra en el corazón del Valle de Salazar. De este enclave privilegiado del Pirineo, rodeado por hayedos y robledales, parten muchas excursiones para descubrir la frondosa Selva de Irati o ascender a cimas míticas como el Ori.
Tras una jornada de excursión, reponer fuerzas en Casa Sario es obligatorio. Este hostal, regentado por Ainhoa, Susana y Eukene; cuenta con un menú gastronómico en el que predomina la gastronomía tradicional.
Esta propuesta está compuesta por entrantes (pochas, borraja o crepe con lechezuelas y hongo beltza sobre crema de calabaza), segundos (morro de ternera, chuleta de potro, rodaballo al horno o bacalao con piperrada dulce de tomate y pimiento) y postres “caseros”: queso con membrillo y nueces, cuajada o pudin de queso con crema de nuez.
6. ASADOR ERROTABERRI
La afamada organización medioambiental, National Geographic, recomienda conocer dos negocios de hostelería ubicados en Garralda, pequeña localidad del Valle de Aézcoa. El primero de ellos es Errotaberri, una combinación de taberna y asador, que dispone de menú chuletón, hamburguesas contundentes o asados a bajos a temperatura: paletilla de cordero, gorrín, costillas de cerdo, pollo de caserío…
7. TABERNA IRATIKO ESKOLA
En la Taberna Iratiko Eskola, según la revista con proyección internacional, también se puede disfrutar de un «festival gastronómico»: garbanzos con hongos y almejas, tallarines carbonara con verduras y toque de curry, callos con salsa de tomate y chorizo, estofado De ciervo al vino tinto y laurel, lubina a la brasa con ajilimojili, pastel vasco relleno de crema pastelera y almendra, torta de txantxingorri templada con vainilla y canela…
8. TABERNA IBARRETXEA
El Mirador de Zamariain es un impresionante balcón natural en el Valle de Aézcoa, que atrae a miles de turistas debido a su roca en voladizo. Las vistas son simplemente espectaculares. Esta excursión, de seis kilómetros, parte de Garayoa, donde se encuentra la Taberna Ibarraetxea. «Cocinamos a fuego lento, los mejores productos de Navarra. Menú diarios cien por cien caseros», destacan en su Instagram. Sus platos estrellas son las pochas, alubias, manitas de cerdo, menudicos de cordero, carnes y pescados.
9. RESTAURANTE BERATZE
El restaurante Beratze se sitúa junto a las instalaciones del Camping Urrobi, ubicado en la carretera N-135 que conecta las localidades de Burguete y Espinal. El establecimiento ofrece tres menús (del día, fin de semana y para grupos o celebraciones) que permiten disfrutar de la gastronomía tradicional navarra. “Nuestra cocina está basada en el producto local procedente de nuestros montes, prados y huertas”, destacan en su página web. Además, Beratze cuenta con servicio de bar en el que preparan platos combinados, raciones, pinchos, bocadillos, fritos y cazuelicas.
10. ASADOR ARITZA
El asador Aritza de Burguete es uno de los templos gastronómicos para comer carnes a la brasa o a la parrilla. «El fuego y con él, el asado, es una de las formas milenarias de cocinar, en la que se respeta el sabor natural de los alimentos. Por eso creemos en lo natural», defienden Juanjo y Aurora, que dirigen el negocio. Aquí también se puede degustar de productos de caza (especialmente paloma), verduras, setas y hongos, alubias rojas, y postres caseros.













