Madrid, epicentro alternativo en el corazón de la capital
En la iglesia de San Fermín de los Navarros, situada en el centro de Madrid, se congregan decenas de navarros y simpatizantes el 6 de julio para celebrar su propio chupinazo. Con pañuelos rojos, cánticos y emoción compartida, el templo se convierte en una pequeña Iruña, donde el fervor por las tradiciones sanfermineras permanece intacto.
Bilbao, en el mítico Café Iruña
El emblemático Café Iruña de Bilbao, cargado de historia y estética navarra, se suma también a la celebración. A sus puertas, se lanza un simbólico chupinazo que reúne a locales y visitantes. La cita es breve pero intensa: un guiño festivo que conecta a Bilbao con la capital navarra a través de una celebración compartida.
Benidorm: tradición en la arena
En la playa de Levante, Benidorm también tiene su particular homenaje a San Fermín. Allí, un grupo de navarros y navarras que veranean en la costa alicantina desde hace años organiza su propio chupinazo. No faltan los pañuelos rojos, los cánticos y el vermú al sol, demostrando que la esencia festiva no entiende de latitudes.
Estados Unidos: de bocadillos a encierros simbólicos
Durante varios años, un establecimiento de bocadillos en Miami fue sede de una versión reducida pero entrañable de San Fermín, organizada por expatriados y curiosos seguidores de la fiesta.
Mucho más consolidada está la celebración de San Fermín en Nueva Orleans, conocida como Running of the Bulls. Allí, la tradición se reinventa: en lugar de toros, son las “Big Easy Rollergirls” —mujeres en patines— quienes persiguen a los participantes vestidos de blanco. El evento, respaldado por Experience New Orleans, se celebra a principios de julio y se ha convertido en una cita esperada en el calendario festivo de la ciudad, combinando humor, tradición y seguridad.
Centros navarros: la fiesta continúa fuera de casa
Una de las claves de esta internacionalización de San Fermín está en los hogares y casas navarras repartidos por España y América Latina. Año tras año, programan actos coincidiendo con las fiestas de Pamplona, siendo el chupinazo el punto de partida común.
Este domingo 6 de julio, a las 12:00 horas, buena parte de ellos lanzan su propio cohete, en sincronía con el original, uniendo simbólicamente sus comunidades con la capital navarra.
En España, participan:
Hogar Navarro de Logroño
Hogar Navarro de Barakaldo
Casa Navarra en Zaragoza
Casa de Cultura y Hogar Navarro de Valladolid
Hogar Navarro de Cantabria
Hogar Navarro de Vitoria-Gasteiz “San Francisco Javier”
Casa de los Navarros de Barcelona
Centro Vasco-Navarro de Valencia
Hogar Navarro de Sevilla
Hogar Navarro de Bilbao
Asociación Cultural Navarra en Madrid
En el extranjero, celebran:
Centro Navarro de Buenos Aires
Centro Navarro de Bolívar
Centro Navarro de Rosario
Asociación Vasco Navarra de Cuba
Centro Navarro de Mendoza
Asociación Navarra Siempre de París
Colectividad Navarra de Chile
Un fenómeno cultural que trasciende fronteras
Lejos de diluirse, la fiesta de San Fermín se expande y se adapta, manteniendo su identidad festiva y comunitaria allá donde haya un pañuelo rojo dispuesto a agitarse. Los otros chupinazos son, en realidad, parte del mismo corazón que late con fuerza cada mes de julio, desde Pamplona hasta el último rincón del planeta donde haya un navarro… o alguien que sueñe con serlo, al menos por unos días.













