sábado, 21 julio 2018

Los otros Sanfermines

En medio del jolgorio y del desenfreno, existen pequeños rincones de calma y quietud, donde saborear las fiestas de San Fermín a otro ritmo, con un toque distinto.

Belén Armendáriz
Pamplona - 30 junio, 2018

Los días de San Fermín se llenan de eventos y citas fuera y dentro de programa.

Los días de San Fermín se llenan de eventos y citas fuera y dentro de programa.

Con el lanzamiento del Chupinazo a las doce en punto del día 6, arrancan nueve días en los que la fiesta toma las calles. Las charangas y orquestas confieren a Pamplona una melodía constante. Los encierros y toros se convierten en protagonistas. Y la ciudad apenas guarda un resquicio de silencio. Pero, aun así, en ese enloquecido y alegre ambiente, es posible disfrutar de unos Sanfermines distintos, tranquilos, con sabor a tradición.

Porque, al margen de programas oficiales, al margen del ambiente de las calles, en San Fermín hay muchas más cosas que hacer, que ver y que disfrutar. Para los taurinos, las corridas son la cita ineludible. La zona de sombra, contrapunto de sol, da cobijo a quienes se deleitan con cada pase y cada banderilla. Pero, no queda ahí la experiencia en torno al toro.

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El apartado es, desde hace años, punto de encuentro de políticos, ganadores, toreros y personalidades del ámbito de la cultura y el arte. “Se ha convertido en un acto social”, confiesan desde la Casa de Misericordia, propietaria de la plaza. El apartado es el nombre que recibe una pequeña zona del coso pamplonés, a la que se accede por el patio de caballos y que se sitúa encima de los chiqueros, donde están los toros que van a ser liados esa tarde, tras correr el encierro. En el apartado se sortea el lote y el orden de lidia, se presentan los toros, con su peso y sus características.

Sin embargo, más allá de un mero trámite, este acto se ha convertido en todo un evento social. Cada día, a la una del mediodía esa pequeña zona, de normal tranquila y silenciosa, se llena de un barullo respetuoso, de un coloquio a media voz, para no alterar al ganado. Con un aforo de 500 personas, el apartado agota día a día, y son diez, las entradas, que se ponen a la venta en taquilla por diez euros.

LA TRADICIÓN DE LA ALPARGATA

También limitado es el acceso a los múltiples actos que ofrece el Nuevo Casino, en pleno centro neurálgico de la fiesta, en la Plaza del Castillo. Sólo los socios, alrededor de 950, y personas con invitación pueden acceder. Este lugar emblemático, parada obligatoria para Ernest Hemingway, habla por sí solo y es un atractivo fundamental de los Sanfermines. En su espléndido salón con balconada a la plaza, se celebra cada mañana el Baile de la Alpargata. Es uno de los actos con más tradición. Allí se dan cita los socios y personas del mundo de la empresa, el toro y el espectáculo para desayunar un chocolate con churros tras el encierro. De 8.30 a 9.45, aproximadamente, los asistentes disfrutan de música ambiente y de una buena charla, por lo general, con el encierro como protagonista.

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Los actos organizados por el Nuevo Casino no quedan ahí. A la una del mediodía, se ofrece un vermú con actuaciones en directo, de jotas u orquestas; y a las cinco de la tarde hay tertulias taurinas de la mano de ganaderos, toreros, corredores del encierro y con la retransmisión de la corrida en pantalla gigante. Para guinda del día la ponen lo bailes nocturnos, con música en directo.

Algunos hoteles también apuestan por ampliar su oferta de servicios y eventos estos días. Así, por ejemplo, el Tres Reyes organiza entre los días 7 y 14, vermú con mariachis en su bar inglés, entre la una y las dos y media de la tarde. La velada, que se celebró por primera vez hace cuatro años, tiene el lleno asegurado, ya que cada vez más pamploneses y foráneos quieren disfrutar de este tipo de actuaciones. Como novedad, en esta edición, el hotel ha apostado por ofrecer músicas populares al piano, también en el bar inglés, pero en horario de tarde, del 9 al 13 de julio. Tanto una como otra cita son completamente gratuitas. Y, además, el domingo día 8, la banda municipal de Azagra ofrecerá un concierto a las puertas del hotel, a la una y media de la tarde.

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El Hotel Maisonnave, por su parte, sigue organizando, por vigésimo cuarta vez, el concurso de música en la calle, para fanfarres y charangas, con lo cual, todos los días de San Fermín, de doce a tres de la tarde, habrá música y ambiente festivo a las puertas del establecimiento. Quienes prefieran decantarse por citas menos bulliciosas, en el interior del hotel se podrá disfrutar de la exposición de pintura del artista expresionistas argentino Andrés Echeveste, con el toro como protagonista. El día ocho, a la una de la tarde, la sorpresa cobrará protagonismo en forma de homenaje a una persona “entrañable, vinculada al mundo de la música desde hace más de cincuenta años y, por supuesto, a los Sanfermines”, apuntan desde el hotel. “Desvelaremos su identidad en ese momento”, aclaran, para mantener así la expectación y abriendo la invitación a todo aquel que quiera participar.

FIN DE FIESTA

Unos Sanfermines no son tal sin hacer una parada obligatoria para refrescar la garganta y hacerlo, eso sí, con sorbete. Seña de identidad de la sociedad gastronómica Gazteluleku, las puertas de su sede en la calle San Francisco se abren de par en par para recibir a locales y foráneos que buscan un vaso o una jarra de ese sorbete de limón ya mítico.

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Cuando cae el sol, la cita está frente a las murallas de la Ciudadela. Desde allí, iluminan el cielo los fuegos artificiales, una sorpresa diaria que encandila a niños y mayores. Los jardines de la Vuelta del Castillo se convierten así en improvisados sofás, para acoger a los cientos sino miles de personas que acuden a verlos. Pero, para quienes deseen unas vistas más despejadas, el Palacio de Congresos Baluarte ofrece la posibilidad de contemplar el espectáculo de artificio desde su terraza. Bautizada como ‘Noches de fuego y música’, la propuesta incluye un pase para ver los fuegos artificiales con una copa y un pincho por 18 euros. No obstante, la fiesta en Baluarte no termina con la traca final. La terraza permanece abierta de diez de la noche a una de la madrugada, amenizada con música y con una barra de tapas y bebidas, todo en un entorno inmejorable, con unas vistas envidiables de la Ciudadela y de la ciudad.

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