El proyecto para poner en marcha en la Ribera el mayor centro europeo de I+D+i y producción de microalgas podría construirse finalmente en Aragón. De hecho, la empresa Microalgas Future ya ha dado algunos pasos en esa dirección, aunque aún no ha tomado la decisión final. Según explican a este medio fuentes conocedoras de la iniciativa, la compañía habilitará el año que viene una primera hectárea de cultivo en una zona de la región vecina, muy próxima a la Comunidad foral, «para no demorar la entrada en producción».
Dichas fuentes agregan que la firma planeaba construirlo en la localidad de Buñuel, pero lo ha «descartado completamente» por «razones administrativas, de exigencias normativas y de calendario». En este sentido, la empresa ha apostado por empezar a cultivar en Aragón porque cuenta con «las condiciones climatológicas y de irradiación solar necesarias para el crecimiento de las microalgas». Además, «los terrenos tienen acceso a las aguas del canal de Lodosa y el canal Imperial y disponen de las infraestructuras viarias requeridas».
No obstante, la ubicación final de las instalaciones principales (laboratorios, biorrefinería, oficinas y nuevas hectáreas de cultivo) todavía no se ha cerrado y se encuentra en «fase de planificación», de modo que podrían situarse «en Navarra o en Aragón». Si la empresa opta por la Comunidad foral, los municipios que «más opciones» tienen se encuentran en la Ribera. Según las fuentes consultadas, la decisión se adoptará siguiendo «criterios técnicos, de certeza regulatoria, agilidad administrativa, apoyo autonómico y calendarios de ejecución».
LA INVERSIÓN
La presentación del proyecto tuvo lugar en abril de 2024. En aquel entonces, la compañía preveía implantar el centro en una parcela de unas diez hectáreas, situada en la capital ribera o en algún municipio de los alrededores. Junto a los laboratorios de investigación, la idea pasaba por poner en marcha unas zonas de cultivo de cinco hectáreas, donde se plantarían tres cepas de microalgas diferentes y se extraerían sus componentes.
El objetivo final de la iniciativa es crear «un hub biotecnológico de referencia en Europa», que genere patentes y atienda «la creciente demanda de ingredientes de alto valor añadido en la cosmética, la nutrición, el sector farmacéutico y los biofertilizantes». En una primera fase, se estima una inversión aproximada de unos 20 millones de euros y la contratación de entre veinticinco y treinta personas, fundamentalmente biólogos, ingenieros químicos y técnicos de cultivo y fermentación.













