lunes, 8 marzo 2021

¿Más perros que bebés?

En la última década, el número de nacimientos en la Comunidad foral ha descendido un 21,8 %. El escenario, similar en el conjunto de España, obedece a la prolongación de la adolescencia, a la precariedad y a un cambio en los valores y prioridades vitales. Dentro de este escenario, la decisión de incorporar al mejor amigo del hombre en los hogares se ha convertido en una alternativa para paliar la soledad tan propia de estos tiempos frenéticos. No se trata, en todo caso, de una elección que se tome a la ligera. Lejos quedaron los tiempos en que se repartían cachorros como regalos. La tendencia actual, al contrario, insta a que los dueños asuman una mayor carga de responsabilidad a la hora de educar y de garantizar una óptima calidad de vida para sus canes.

Redacción
Pamplona - 30 enero, 2021

Mientras que la natalidad en Navarra desciende, son muchos los que optan por un animal de compañía para paliar la soledad. (Fotos: cedidas)

Cada vez resulta más lejana aquella casita con jardín y cerco blanco, habitada por una decena de críos descalzos, un señor encorbatado y una jovencísima ama de casa. La escena, tantas veces reflejada en películas estadounidenses ambientadas en la década de los cincuenta, supone para los más nostálgicos un sueño imposible. Otros, en cambio, se alegran de que ese modelo familiar se haya vuelto obsoleto.

Lo cierto es que el panorama ha cambiado radicalmente y, con ello, lo han hecho de igual manera nuestras expectativas. Si lo que se pretende es la verosimilitud, los personajes de ficción deberían ser treintañeros mileuristas que comparten piso en una gran metrópoli y que han renunciado a la procreación. Lo que hay detrás de esta fotografía, en todo caso, obedece a múltiples factores: la prolongación de la adolescencia, la precariedad, la incorporación de la mujer al mundo laboral y, por supuesto, un cambio en las prioridades vitales.

Sean cuales sean las razones que conducen a no procrear, los datos acompañan esta tesis. En 2019, se registraron 5.349 nacimientos en la Comunidad foral, un 0,9 % menos con respecto al año anterior. Según indicaron desde el Instituto de Estadística de Navarra, esta cifra da continuidad a la tendencia descendente de la última década, que solo ha sido interrumpida en 2014. En la última década, el número de nacimientos en Navarra ha descendido un 21,8 %. Sin embargo, los navarros han encontrado diferentes maneras de paliar la soledad propia de esta vida frenética. Las alternativas -tachadas como una opción individualista por los más conservadores- pasan en muchas ocasiones por elegir una mascota que sustituya, aunque sea en parte, la ausencia de relaciones humanas.

En mayo de 2019, el veterinario Armando Solís, presidente de la Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC), aseguró en El País que España “tiene más animales de compañía que niños menores de 15 años” y detalló que, de los 13 millones de mascotas registradas en el país hasta esa fecha, un 93 % de ellos estaba compuesto por perros. Estos datos, sin embargo, no están completos: la ley estipula que es necesario implantar un microchip para el registro y control de los canes, pero no siempre se cumple con esta obligación. En la Comunidad foral no hay datos actualizados, pero el Registro Canino del Gobierno de Navarra estima que existen cerca de 200.000 perros vivos en el territorio.

A Itziar González, directora de las tiendas Tumascota (ubicadas en Navarra, País Vasco y Madrid), no le consta que haya habido un aumento de perros en la capital navarra en los últimos años, pero sí nota una mayor “concienciación” sobre el trato que estos deben recibir por parte de sus dueños: “Ahora la gente conoce más sus necesidades y quiere darles la máxima calidad de vida posible”. Esta forma de entender las relaciones entre el mejor amigo del hombre y los seres humanos no hizo sino exacerbarse durante el confinamiento, porque durante el encierro “la gente se dio cuenta de lo beneficioso que es tener un animal de compañía en casa”. De esta manera, las tiendas de mascotas ya no se conciben únicamente como un comercio en el que se pueden adquirir alimentos, muebles, juguetes y demás accesorios. Se han convertido, adicionalmente, en un punto de encuentro que promueve la convivencia y el entrenamiento canino y que asesora a sus clientes sobre cuál es la raza ideal para ellos, dependiendo de las características de su vivienda y de su estilo de vida.

Sin querer entrar en la polémica de si se debe o no considerar a los perros como hijos peludos, González mantiene que estos simpáticos compañeros de cuatro patas adquieren un significado especial y distinto en cada caso. “Allí cabe la libertad y la interpretación de cada uno. Desde un punto de vista antropológico, fue el can quien buscó el cariño del hombre, no al revés. El que tiene un perro sabe que es uno más en casa y que va a sufrir por él lo mismo que por cualquier otro ser querido”.

González tampoco defiende que la compra o la adopción de un cachorro siempre pretenda sustituir a los bebés humanos. Por las puertas de Tumascota, al contrario, entra una gran variedad de perfiles: desde abuelitos “que buscan una compañía dócil”, hasta solteros jóvenes y deportistas o familias con niños pequeños que desean incorporar un animal juguetón a su hogar. El favorito de todos, por los momentos, es el caniche: “Tiene una demanda muy alta porque es un perro con gran capacidad de aprendizaje y que, como no pierde pelo, resulta muy cómodo”.


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