El Gobierno de Navarra, a través de la Dirección General de Medio Ambiente, ha invertido 456.796 euros para reformar la piscifactoría de Oronoz-Mugaire y mejorar los trabajos que se realizan en ella, tales como la producción de huevas y la cría de alevines para repoblar los ríos, tanto de trucha como de salmón. En este último caso, «se está haciendo un especial esfuerzo para su conservación dada la situación crítica que atraviesa la especie a lo largo de toda la cornisa cantábrica».
El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mari Aierdi, y la directora general de Medio Ambiente, Ana Bretaña, visitaron la piscifactoría para conocer la remodelación de la misma, así como el estado de las primeras fases de cultivo de los ejemplares con los que se repoblarán los ríos este 2026. «La gestión del salmón y la trucha tiene que abordarse desde un punto de vista integral y, en ese sentido, en el departamento seguimos trabajando en la mejora de la permeabilidad de la cuenca y la eliminación de barreras. Pero también en la renovación de las infraestructuras como las que hoy estamos viendo y que son necesarias para que el personal técnico del departamento y Orekan puedan seguir trabajando con la gran profesionalidad y delicadeza con la que lo hacen», enfatizó Aierdi.
Entre las principales obras acometidas en la piscifactoría de Oronoz-Mugaire, y que se han ejecutado en el último año y medio, destacan una toma de agua de fuente desde el manantial Oieregi de la regata Zeberia, que permite mantener un flujo de agua de calidad y limpio en las épocas críticas de incubación de la hueva de salmón, evitando la incidencia de la turbidez a la vez que mantiene una temperatura constante para favorecer el desarrollo de alevines y la supervivencia de ejemplares adultos en la época estival; una bomba de peces, tanto para el movimiento de los mismos dentro de las instalaciones como para la carga en los vehículos de los ejemplares para la repoblación, «la cual disminuye el manejo y aumenta el bienestar de los peces al pasar de una zona a otra a otra dentro del agua»; y un cubierto anexo almacén, que mejora de zonas de trabajo de los piscicultores. De igual manera se está probando el efecto de la implantación de un sistema de enfriamiento de alevinaje «para la mejora de aquellos más tardíos y que debido al aumento de la temperatura sufren menores tasas de eclosión».
Además, la reforma incluye un nuevo cubierto, con instalación de placas fotovoltaicas sobre el mismo, con un objetivo doble: producir electricidad para las instalaciones de la propia piscifactoría y otras instalaciones del Gobierno de Navarra en la zona (como el túnel de la N-121 o edificios púbicos en la localidad y Bertiz), así como para proporcionar sombra a los estanques de trucha, de manera que el agua no se caliente tanto y permita la cría «en mejores condiciones». La instalación de este cubierto, con un coste de 171.500 euros, ha sido financiada y ejecutada por la sección de Proyectos Europeos y Economía Circular del Departamento de Industria y Transición Ecológica y Digital Empresarial.
Las obras de mejora se complementaron con la retirada de vegetación exótica, «lo cual permite recuperar bosques riparios autóctonos como las alisedas, que es un hábitat de interés comunitario, a la vez que se reduce la afección de las hojas de platanero que impactan negativamente en la limpieza y adecuación del agua que utiliza la piscifactoría».
DOS NUEVAS LÍNEAS DE CULTIVO DE TRUCHA AUTÓCTONA
El plan de repoblaciones para este 2026 en las piscifactorías de Oronoz-Mugaire, Roncal y Anotz contempla una previsión de producción de 50.000 alevines de salmón, así como 15.300 truchas.
Por primera vez desde que existen registros hace cuarenta años, todas las truchas con las que se van a repoblar los ríos navarros van a ser autóctonas. En concreto, proceden de dos nuevas líneas de cultivo autóctonas diseñadas a partir de reproductores salvajes: una línea pirenaica, obtenida a partir de reproductores procedentes de los ríos Eska y Salazar, y otra línea oriental, constituida por reproductores rescatados anualmente del canal de derivación del embalse de Yesa, en el río Aragón.
Previamente, estos ejemplares fueron sometidos a análisis genéticos con el fin de descartar la presencia de hibridación e introgresión genética, «garantizando así su pureza». Asimismo, de ambas líneas se emplearán, en los tramos objeto de repoblación, individuos que alcancen la talla legal de captura, es decir, aquellos que han sido cultivados durante más de un año hasta superar la talla mínima vigente de veinte centímetros.
«Esta repoblación, que va a servir para el refuerzo de las poblaciones objeto de pesca, es el resultado de seis años de trabajo y de los cambios en la forma de cultivo introducidos en esta piscifactoría para eliminar progresivamente la genética alóctona y sustituirla por una propia de nuestros ríos. Cabe señalar que, en los últimos años, la repoblación de trucha ha caído como consecuencia de los malos cultivos de años precedentes debido al calor y por el citado cambio en el modelo de cultivo, ya que en 2025 se repoblaron las últimas truchas triploides y las primeras autóctonas. En 2026 está previsto que se repueblen 15.300 truchas, ya todas ellas autóctonas, y en los próximos años se irá aumentando progresivamente esta cantidad en la medida en la que se afiancen los parámetros y el conocimiento para una producción cada vez más estable», avanzó el Ejecutivo foral.













