sábado, 2 marzo 2024

Metamorfosis: biología sintética e innovación social

El autor analiza cómo la innovación social y la biología sintética pueden contribuir a lograr una sociedad más resiliente, unida y solidaria en una nueva economía más conectada y humana.


Pamplona - 7 mayo, 2020 - 09:57

Juanjo Rubio. (Foto: Unai Beroiz)

Juanjo Rubio. (Foto: Unai Beroiz)

Hace cien años se creó Instituto Cajal, el centro de investigación neurobiológica que Santiago Ramón y Cajal concibió para impulsar el conocimiento en biología, psicología y antropología. Generaciones de investigadores se han subido a los hombros de este gigante, contribuyendo a desvelar el universo de conocimiento del que han brotado la moderna neurociencia y las redes neuronales de la inteligencia artificial.

Nacido en Navarra el 1 de mayo, con su Premio Moscú en 1900 y el Nobel de Medicina en 1906, D. Santiago sigue siendo el científico español con mayor reputación internacional. Montañero amante de la naturaleza, observador infinitamente curioso y prodigioso artista creador de dibujos, metáforas e ideas, continúa retándonos para ser mejores con su legado científico y artístico, y con sus mensajes: podemos llegar a ser lo que nos propongamos, esculpiendo nuestro propio cerebro.

Durante la epidemia de cólera en Europa y África, y en la gran pandemia viral de 1918, fue el máximo responsable de epidemiología e ingeniería sanitaria en España, porque también era el mejor bacteriólogo del país y dirigía el Instituto Nacional de Higiene Alfonso XIII, antecesor del actual Instituto de Salud Carlos III.

Para doctorarse, preparó un discurso sobre Patogenia de la inflamación, especialmente relevante para tratar hoy a los pacientes con coronavirus. Sus fotografías retratan audazmente la sociedad con la que convivió, y sus dibujos muestran la teoría de la neurona con suficiente claridad para convencer a la comunidad científica y con la magia necesaria para deslumbrar e inspirar a otros genios coetáneos como Lorca y Dalí.

«Las políticas públicas deben apostar por la biología, con el fin de proteger nuestra salud y reactivar la economía garantizando la sostenibilidad del planeta, y por la innovación social, para humanizar nuestra convivencia».

Este siglo ha despegado con una nueva oportunidad para desarrollar equilibradamente tecnología e innovación social al servicio de las personas y la comunidad. La nueva carrera espacial va a convertirnos en una especie multiplanetaria explorando el universo exterior; con las iniciativas públicas BRAIN y HBP queremos conocer, simular y conectar nuestro cerebro navegando por bosques de neuronas hasta comprender las mariposas del alma que descubrió y dibujó Cajal; y la biología sintética nos permite colaborar con la naturaleza fabricando bioestructuras, con tecnologías que permitirán simular, leer y escribir genomas con total precisión y coste cero.

La pandemia nos desafía a innovar organizativa y tecnológicamente, y nos brinda una nueva oportunidad de demostrar nuestro compromiso con el planeta y el ser humano. Con talento, generosidad y cooperación, equipos de innovación han reimaginado las organizaciones sanitarias, fabricado elementos de protección, rediseñado equipos médicos de soporte vital y escalado la capacidad de hacer test masivamente, utilizando robots diseñados por la comunidad iGEM. Desde los primeros días conocemos con exactitud cada una de las 30k bases del ARN del nuevo coronavirus y sus diferentes mutaciones. Y, además, con herramientas de biología digital se están diseñando moléculas útiles para detectar la presencia del virus, sus componentes y su rastro, así como fármacos y vacunas que necesitamos desarrollar en tiempo récord.

Los bioecosistemas industriales son uno de los pilares de la nueva bioeconomía, capaces de  fabricar con precisión atómica y escala continental biomoléculas para salud, alimentación, industria y energía. Navarra ha sido pionera desarrollando energías sostenibles y fabricando proteínas, y sería capaz de liderar la fabricación de ARN y ADN en nuestra euroregión si se apostara por construir una biofoundry y un ecosistema de bioinnovación en el marco del futuro polo de innovación digital.

Para renacer después de esta pandemia, las políticas públicas deben apostar por la biología, con el fin de proteger nuestra salud y reactivar la economía garantizando la sostenibilidad del planeta, y por la innovación social, para humanizar nuestra convivencia impulsando la creación colectiva de riqueza con más ética y su redistribución con más justicia.

En junio se aprobará el plan Reactivar Navarra con un nuevo modelo económico y social, fomentando fórmulas de prosperidad que impulsen la calidad democrática y la participación ciudadana; los sectores público y privado serán invitados a imaginar, diseñar y desarrollar esta metamorfosis para salir de la crisis con pujanza sin dejar a nadie atrás. La innovación social y la biología sintética pueden contribuir a lograr una sociedad más resiliente, unida y solidaria en una nueva economía más conectada y humana.  Navarra puede alinearse con las regiones más avanzadas del mundo, apostando por desarrollar una bioestrategia regional, y con las comunidades más compasivas, creativas y humanas, impulsando la innovación social. El maravilloso pensador, humanista y filósofo moral que nos precedió hace un siglo puede seguir guiándonos con su ejemplo.

Juanjo Rubio

Ingeniero biomédico e impulsor de iGEM, GPwrite y biología sintética en Navarra 

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