Parece que el sol aún bosteza tras las nubes. En silencio y despacito, como si no quisiera despertar todavía al mundo, David Marco se enfunda su traje blanco. Antes de cubrir su rostro con el velo, respira hondo. Fuera le esperan miles de zumbidos que laten en una danza dorada. Son las seis en punto de la mañana. Se ajusta las botas y sonríe. Comienza su jornada.
Camina entre los surcos húmedos con paso firme, como quien conoce el pulso secreto de la tierra. A lo lejos, las colmenas se alinean como cofres antiguos. Dentro de ellas, los paneles brillan en un dorado meloso, y las abejas trabajan con la dedicación de una sinfonía. No hay caos. Todo es coreografía. «Este era el hobby de mi abuelo Gregorio. Mi padre Carmelo y mi madre Lourdes heredaron esa afición, y después lo hice yo. Y así nació nuestra empresa, Miel Baigorri. Ya es casi como una tradición familiar», relata con ilusión a Navarra Capital.
De niño, solía subirse a una pequeña banqueta para hacer girar la manivela de los extractores y, de esta manera, obtener la miel. «Ahora poseen motores eléctricos. Todo ha cambiado tanto desde entonces…», suspira segundos antes de recalcar que, aunque en la actualidad se encuentra al mando de la compañía, ha dedicado gran parte de su vida a un sector muy diferente.
DE LA INGENIERÍA A LA APICULTURA
Estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y, después, trabajó en varias compañías. Pero la jubilación de sus padres hizo que se replanteara su futuro. «Había solamente dos opciones: perder la empresa o continuar yo mismo con ella. Me decanté por la segunda», apunta a Navarra Capital.

Miel Baigorri posee unas 450 colmenas repartidas por Navarra y produce unos doce kilos de miel por cada una de ellas.
Mientras serpentea entre las colmenas, David hace hincapié en las propiedades de la miel. Además de tener un gran valor energético, es un «regulador natural» del aparato digestivo y tiene efectos inmunológicos, antipiréticos y antiinflamatorios. En este sentido, su padre comenzó a usar el veneno de las abejas para tratar algunas enfermedades. «Las apitoxinas sirven para realizar apiterapia. Es un tipo de medicina complementaria y alternativa para tratar a personas que padecen, por ejemplo, esclerosis múltiple, artrosis o reuma. Lo realizamos sobre todo con conocidos y vecinos de la zona, y suelen venir una vez a la semana», explica tras detallar que el primer paso consiste en realizar una prueba para comprobar que la persona interesada no es alérgica al veneno. Después, se sujeta a la abeja con una pinza para clavar su aguijón en la zona afectada.
Miel Baigorri también elabora cosméticos, como crema hidratante o limpiador facial. «En nuestra explotación apícola aprovechamos todo. La cera, el polen y la miel tienen propiedades muy buenas. Protegen, regeneran, aumentan la elasticidad y la firmeza de la piel… Por eso se me ocurrió proporcionar la materia prima a un laboratorio y elaborar cosméticos», apostilla el representante de la tercera generación de la empresa.
450 COLMENAS REPARTIDAS POR NAVARRA
Actualmente, la firma posee unas 450 colmenas repartidas por toda la Comunidad foral. «Vamos rotando en función de la época del año. Cubrimos desde la Ribera hasta el Pirineo«, apunta para acto seguido mencionar que cada colmena puede producir unos doce kilogramos de miel.

Durante la apiterapia, se sujeta a la abeja con una pinza para clavar su aguijón en la zona afectada.
Miel de brezo, de romero, de encina, de tomillo, caramelos de propóleo… Los productos creados por David son muchos y muy variados, y se venden, sobre todo, en mercadillos y ferias de Navarra, aunque también tiene clientes en Madrid y Barcelona: «Nuestro género es puro, no usamos aditivos ni ningún tipo de mezcla. Mantiene todas sus propiedades completamente intactas. Llevo al mando de la empresa desde 2019 y, a mis 42 años, siempre digo que tomé la mejor decisión. Para mí es un orgullo mantener vivo el legado de Miel Baigorri».













