Mujer y Cambio Social | Navarra Capital

martes, 21 agosto 2018

Mujer y Cambio Social

Con vistas al Día de la Mujer Trabajadora, la autora plantea una unión de las mujeres pero no para usarlo como contrapoder frente al del hombre sino para propiciar un cambio "poderoso" en beneficio común de toda la Humanidad.

Redacción
Pamplona - 5 marzo, 2018

Marta Martínez Arellano.En este planeta en el que la mayor parte de las cosas femeninas tienden a tildarse de suaves, dulces, cursis o indefensas… cuando no terminan en palabrota o en algo sucio y a ocultar, es interesante observar cómo se vive la femineidad y sus desafíos en lugares tan dispares como Siria o Suecia, Italia o Uganda, Egipto o Reino Unido, Costa Rica o Estados Unidos.

Dicen las estadísticas que el peor país para ser mujer es Egipto, y eso porque hay países donde las estadísticas no llegan… Sin embargo, el Dalai Lama en la conferencia de paz de 2010 afirmó que “el planeta será salvado por la mujer occidental”.

Desde todos los rincones de la tierra, la actual situación socio-económica no sólo apunta a una necesidad de salvación o cambio, sino que señala con claridad a la esencia femenina como elemento diferenciador. Y a mí, como Emperatriz, me lleva siempre a preguntarme qué papel tengo yo en ese cambio.

No nos cansamos de citar a Einstein a la hora de decir que, para esperar resultados diferentes, es imprescindible cambiar la forma en la que hacemos las cosas. Es indudable que las mujeres hacemos por lo general las cosas de forma diferente a los hombres. Es indudable también que se nos ha enseñado a “no fiarnos” de esa diferencia… En el entorno en el que yo me he movido, muchas mujeres han sacrificado su “lado femenino” domándolo bajo procesos, protocolos y actitudes de aroma varonil.

No se trata de entablar una guerra hombres vs. mujeres como han pretendido algunos feminismos de corte “hembrista”.

A lo largo de las últimas las mujeres hemos ido conquistando territorios formales: la legislación, los derechos a voto o a estudiar… dentro de paradigmas y modelos masculinos, sencillamente porque son los que imperan. Ambos enfoques, el masculino y el femenino, son necesarios para impulsar el crecimiento, como ambos son necesarios a la hora de crear y preservar la vida. No se trata de entablar una guerra hombres vs. mujeres como han pretendido algunos feminismos de corte “hembrista”.

Cada vez con más frecuencia se reconoce que las iniciativas impulsadas por mujeres crean mayor riqueza con menor riesgo y en entornos más cercanos. Entre las claves del elemento femenino cabe destacar: nosotras creamos tribu a través del contacto, de la puesta en común, de las conversaciones poderosas que buscan resolver problemas concretos y reales, el mero placer del conocimiento propio y de los demás, el puro intercambio para cambiar juntas… con una especial atención al aspecto emocional a “sentirse bien”.

FUERZA EN POSITIVO

En mi experiencia como mentora y consultora, he podido comprobar que en los últimos tiempos hemos empezado a crear modelos esencialmente femeninos de escuela, de dirección de empresas, de gestión del financiamiento, de comunicación poderosa…  Modelos menos atentos a la ISO de turno, al resultado como rey, más respetuosos con los delicados equilibrios del sistema, más atentos a la inteligencia emocional, más inclusivos y cohesivos… Aún son minoría… de momento.

Si un día las mujeres del mundo se unieran pura y simplemente en beneficio de la humanidad, constituirían una fuerza como el mundo jamás ha conocido

A pesar de las grandes diferencias culturales, de las enormes distinciones en la forma en la que hemos crecido y hemos sido educadas, existen elementos que nos unen a todas las mujeres del mundo: nuestra capacidad de anclar la vida allí donde nosotras estamos y de crear entornos de seguridad y reto en el que pueden desarrollarse otras personas, otros grupos, otras sociedades, otros negocios… y el haber sido educadas bajo el signo de “sólo eres mujer”. Muchas vamos necesitando afirmar con claridad y contundencia el gozo de serlo.

Hay una cita atribuida al poeta británico Matthew Arnold (1822-1888) que me encanta: “If ever there comes a time when women of the World come together purely and simply for the Benefit of [hu]mankind, It will be a Force such as the World has never know!”

(Si un día las mujeres del mundo se unieran pura y simplemente en beneficio de la humanidad, constituirían una fuerza como el mundo jamás ha conocido)

Impulsar una realidad que acepte, ame, valore y pelee por lo suyo y por los suyos… celebrando el hecho de ser MUJER.

Una celebración tan común a todas nosotras, que cuando nos unamos, realmente será una fuerza como el mundo jamás habrá conocido. Una fuerza que cambiará el mundo.

Marta Martínez Arellano
Experta en Desarrollo Personal y Ejecutivo
Miembro de la red internacional BVC® de gestión por valores

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