El Gobierno de Navarra aprobó este miércoles el proyecto de Ley Foral de Industria y Fomento Empresarial y lo remite al Parlamento para su debate y tramitación. En este sentido, «se trata de una iniciativa estratégica que aspira a dotar a Navarra de un marco normativo moderno, ambicioso y adaptado a los desafíos económicos, industriales, tecnológicos y ambientales de las próximas décadas».
Así lo explicó el consejero de Industria y de Transición Ecológica y Digital Empresarial, Mikel Irujo. «Estamos ante una ley construida desde la participación. Quiero agradecer a todo el equipo y las más de 300 personas que han contribuido a su elaboración mediante alrededor de 850 propuestas. Estamos, sin duda, ante uno de los procesos de participación más amplios realizados en una iniciativa legislativa de estas características. Ese trabajo colectivo ha permitido configurar una norma que responde a las necesidades reales de nuestro tejido industrial y empresarial», defendió el consejero. En este sentido, por ejemplo, el texto recibió en su momento más de 300 alegaciones de AIN, Cámara Navarra, CEN, ADEFAN, Institución Futuro e iCONS.
Irujo recordó que la ley nace en un contexto internacional «marcado por profundos cambios económicos, geopolíticos y tecnológicos» y que se enfoca sobre todo en las pymes: «En toda Europa se están redefiniendo las políticas industriales para reforzar la competitividad, la productividad y la resiliencia de los territorios. Navarra no puede permanecer al margen de esa transformación y quiere situarse entre las regiones que lideren este nuevo ciclo industrial. La UE lo tiene claro. A pesar de su continua importancia económica, la participación del sector de la manufactura industrial en el PIB de la UE ha disminuido en las últimas décadas, pasando del 17,4 % en 2000 a su nivel actual del 14,3 %. Este retroceso no es solo una realidad económica, sino también una señal de alerta estratégica con posibles repercusiones estructurales para la prosperidad y la cohesión social de la UE».
Por este motivo, el pasado 4 de marzo la Comisión publicó la propuesta de reglamento por el que se establece un marco de medidas para la aceleración de la capacidad industrial y la descarbonización en sectores estratégicos. La clave, a juicio del consejero, es «acelerar los procedimientos». A este respecto, el artículo 4 menciona que «los Estados miembros establecerán una ventanilla única y un procedimiento único de concesión de permisos, basado en una única solicitud que abarque todos los permisos necesarios para los proyectos de fabricación industrial».
EJES DE LA LEY
Precisamente, uno de los pilares fundamentales del nuevo marco normativo de la Comunidad foral es «la agilización administrativa». Y es que las empresas, especialmente las pymes, «necesitan instituciones ágiles y procedimientos eficientes». «Por ello, la ley impulsa la Ventanilla Única Empresarial, la carpeta digital para las empresas, incorpora mecanismos de coordinación administrativa y contempla la posibilidad de tramitar determinados proyectos mediante un procedimiento único, denominados Proyectos de Interés Foral Estratégicos, que reducen tiempos y facilitan la implantación de nuevas iniciativas empresariales o inversiones», detalló Irujo.
La norma también apuesta «por la colaboración público-privada y por una gobernanza participativa». A este respecto, se crean instrumentos como la Mesa del Ecosistema Industrial Navarro y el Observatorio Empresarial de Navarra, «concebidos para mejorar el conocimiento de la realidad económica y fortalecer la cooperación entre administraciones, empresas y agentes sociales».
Por otro lado, establece como objetivos estratégicos impulsar la transición digital y ecológica de la industria, «favorecer la generación de empleo de calidad, atraer talento e inversiones y reforzar la capacidad de nuestras empresas para competir en un entorno cada vez más exigente». Así, la ley «profundiza en las políticas de descarbonización industrial, impulsa la economía circular y crea nuevas herramientas para avanzar hacia modelos productivos más sostenibles y competitivos, incluyendo el desarrollo de áreas industriales de emisiones netas cero».
La innovación «ocupa igualmente un lugar central». Para ello, la ley «refuerza el apoyo a la I+D+i y promueve un entorno favorable para la realización de pruebas piloto, proyectos innovadores y nuevas iniciativas empresariales».
Junto a ello, la norma incorpora valores que «deben seguir definiendo el modelo industrial navarro»: la responsabilidad social empresarial; la empresa familiar; la Economía Social; los criterios ambientales, sociales y de gobernanza; la igualdad de oportunidades; la reducción de las brechas de género; la conciliación corresponsable; el arraigo al territorio; la cohesión territorial; y el impulso al relevo generacional mediante la formación y la cualificación profesional.
Por último, incorpora mecanismos para responder a «procesos de reactivación industrial». Es decir, a aquellos casos donde se produce una pérdida significativa de capacidad industrial o reducción de empleo. «Establece procedimientos de reactivación industrial que permitirán movilizar recursos, coordinar actuaciones y favorecer nuevas oportunidades de actividad y empleo. Entre otras, durante un plazo mínimo de nueve meses, la empresa deberá garantizar el funcionamiento normal de su actividad, mientras se da inicio a un proceso de reactivación industrial. En este periodo se constituirá una Mesa de Reactivación Industrial y se realizará un análisis y diagnóstico de la empresa, de las posibles alternativas y de la búsqueda de nuevas inversiones o proyectos, así como de instrumentos de financiación tanto públicos como privados para el mantenimiento de las capacidades industriales, el tejido productivo y el empleo».













