En el marco de la XX edición de la feria Navartur, Pamplona acogió este jueves el I Congreso Internacional de Turismo Enogastronómico, organizado por el Gobierno de Navarra y que reunió en Baluarte y en la Bodega Señorío de Otazu a expertos nacionales e internacionales, gestores de destinos, operadores turísticos, productores, restauradores y responsables institucionales.
El Congreso puso el foco en una idea clara: la sostenibilidad «ya no es solo un relato, sino una herramienta comercial que permite vender más y mejor el turismo enogastronómico«. En la inauguración institucional, la consejera de Cultura, Deporte y Turismo, Rebeca Esnaola, subrayó «el compromiso» del Ejecutivo foral con la profesionalización del sector y el posicionamiento de Navarra «como destino enogastronómico con identidad propia».
«La enogastronomía identifica profundamente a Navarra. No se entiende nuestra comunidad sin su huerta, sus vinos, su ganadería, sus quesos ni sin la creatividad de nuestros chefs y restauradores. Este congreso, junto con las iniciativas que desarrollamos en colaboración con el sector y con proyectos financiados con fondos Next Generation, busca tejer una estrategia común que abarque toda la cadena de valor, desde el sector primario hasta la comercialización de experiencias turísticas. Queremos posicionar a Navarra como un destino donde manda la tierra, donde la calidad, el kilómetro cero, la sostenibilidad y el respeto por los tiempos marcan el relato y la propuesta turística».
DEL DISCURSO A LA ACCIÓN
Con el fin de convertir la sostenibilidad en una palanca real de crecimiento comercial, el congreso abordó la cadena de valor completa del turismo enogastronómico, conectando a productores locales, restauración y chefs, operadores turísticos, destinos y entidades de promoción. Las distintas ponencias y mesas redondas evidenciaron que los modelos colaborativos, la trazabilidad del producto, la autenticidad territorial y la digitalización aplicada a la comercialización son factores clave para acceder a mercados de mayor valor y atraer a un viajero cada vez más informado y exigente.

Roberta Garibaldi, durante su intervención en la sesión matinal del congreso.
En este sentido, la experta internacional Roberta Garibaldi, una de las voces más influyentes de Europa en la materia, aportó una visión global basada en datos y tendencias internacionales: «La gastronomía es ya uno de los principales motivos de viaje en Europa y a nivel internacional. En los últimos diez años, hemos pasado de que un 1 7% de los viajeros considerara memorable la experiencia gastronómica a más del 90 %. Es un cambio estructural. Pero el verdadero crecimiento no está solo en degustar platos, sino en visitar productores, conocer el origen y vivir experiencias auténticas en el territorio. El viajero actual busca conexión real, autenticidad y contacto con la comunidad local», aseguró.
Por eso, hizo hincapié en que «la sostenibilidad no es un coste», sino una inversión que «genera reputación, diferenciación y acceso a segmentos de mayor valor». Sin embargo, «debe demostrarse con hechos y certificaciones, no solo con relato». «El gran reto ahora es la digitalización. La Inteligencia Artificial va a transformar profundamente el proceso de decisión y reserva. Si los pequeños productores no están preparados digitalmente, corren el riesgo de quedarse fuera del nuevo ecosistema turístico. Por eso es fundamental acompañar al sector en su profesionalización, formación y adaptación tecnológica».
DEL CAMPO A LA MESA
La iniciativa ‘Del campo a la mesa’, impulsado por Turismo de Navarra en colaboración con INTIA y financiado con fondos Next Generation, ocupó un lugar destacado como ejemplo práctico de cómo convertir la sostenibilidad en una estructura operativa real. Se trata de un proyecto piloto y pionero en España que conecta a 50 productores y productoras navarras con 50 establecimientos hosteleros a través de una plataforma común de comercialización y logística, integrando pedidos, distribución, control de calidad y facturación bajo una misma organización.
Desde la coordinación logística de la iniciativa, Íñigo Zeganda explicó que ‘Del campo a la mesa’ no es solo una declaración de intenciones, «sino una herramienta concreta para resolver ineficiencias históricas del sector». «Este proyecto viene a solucionar problemas estructurales tanto del sector productor como del hostelero. Permite que pequeños agricultores y ganaderos trabajen como una sola unidad logística, reduciendo desplazamientos, costes y emisiones. Es eficiencia real, no discurso», incidió.
Desde la perspectiva del productor, Eduardo Lezán resaltó el valor estratégico del modelo como vía para situar el producto local en el centro de la experiencia gastronómica navarra: «Para el productor es una oportunidad clara. Es poner el producto local en el lugar que merece, en los mejores restaurantes de Navarra. Hay que dejar de predicar y empezar a practicar. La sostenibilidad debe traducirse en herramientas reales», remarcó.
Por su parte, el restaurador Enrique Burón puso el foco en el último eslabón de la cadena: la experiencia del cliente y la puesta en valor del origen. «Poder poner en la carta el nombre del productor aporta autenticidad y valor. El cliente lo percibe cuando el producto tiene identidad. La sostenibilidad razonable es la que tiene nombre y apellidos. Si sabemos comunicarla bien, el cliente la valora», defendió.
La mesa coincidió en que el principal reto es consolidar el proyecto más allá de la fase piloto, garantizando su continuidad y crecimiento como modelo estructural para el territorio. ‘Del campo a la mesa’ representa así «un paso decisivo hacia un modelo de turismo enogastronómico estructurado, profesionalizado y alineado con la estrategia territorial de Navarra».

‘Del campo a la mesa’ ha conectado a cincuenta productores navarros con otros tantos negocios hosteleros.
«En el turismo enogastronómico, las conexiones actúan como el pegamento que transforma un producto en una vivencia trascendental, pues al vincular directamente al viajero con el productor y su origen, se humaniza la cadena de valor y se preservan las tradiciones . Esta red de colaboración entre chefs, bodegas, artesanos y operadores no solo potencia la identidad del territorio, sino que genera una sinergia económica capaz de aumentar el gasto y la estancia media del turista, consolidando al destino como un ente auténtico y competitivo. Al integrar la comunicación digital para proyectar este relato, las conexiones dejan de ser meros contactos comerciales para convertirse en vínculos emocionales que garantizan la fidelidad del turista y la sostenibilidad a largo plazo de las comunidades locales», recalcó Luis Cortés, director de Navartur.
‘LUNCH’ LOCAL Y VISITA A UNA BODEGA
El congreso incluyó también un espacio de networking durante el mediodía con un lunch ofrecido por Reyno Gourmet, que permitió a los asistentes seguir compartiendo experiencias en un entorno distendido y coherente con la temática del encuentro. Y, ya por la tarde, prosiguió en la Bodega Otazu, donde los asistentes conocieron proyectos de I+D vinculados al sector, participaron en una visita técnica y en una cata de vinos, consolidando el networking profesional en un entorno real de enoturismo.
El I Congreso Internacional de Turismo Enogastronómico 2026 dio por tanto el pistoletazo de salida a la agenda profesional de Navartur 2026, que continúa con el workshop Meet Navartur B2B y la feria abierta al público durante el fin de semana en Baluarte.













