jueves, 28 enero 2021

Navarra tiene ya veinte instalaciones de autoconsumo energético colectivo

Esta modalidad se perfila como una nueva revolución para el sector energético, gracias en gran medida a la bajada que se obtiene en las facturas de la luz. Y, en este sentido, la empresa navarra Solartia está abanderando su implantación en la Comunidad foral con varios proyectos. Los últimos cambios normativos están dando "un impulso definitivo" a este fenómeno, según detalla el director de Operaciones de la firma, Alberto Aragón, a NavarraCapital.es.

Irene Guerrero
Pamplona - 9 diciembre, 2020

El precio de las placas solares han bajado un 89 % entre 2007 y 2019. (Foto: cedida)

Electricidad “gratis” durante el día y reducciones en la factura de luz por la noche. Estos son algunos de los beneficios del autoconsumo colectivo, que abre las puertas del sector energético al ciudadano de a pie. La “revolución” que supone, según afirman quienes la defienden, es tan relevante como la propiciada por los smartphones en el sector de la comunicación: “precios bajos y autogestión”. Dos máximas de la “democratización” de la tecnología. Así lo defiende Alberto Aragón, director de operaciones en Solartia, empresa navarra especializada en la energía solar fotovoltaica.

Aragón subraya que el autoconsumo se perfila como una “solución” para que “cualquier persona pueda ser productora de la energía que consume”. Cuando una instalación suma diferentes puntos de consumo o contadores, entonces se habla de autoconsumo colectivo: “Si un vecino tiene contratados 3 kilovatios (kW), otro 3 y otro 5, se puede hacer una instalación única que reduce el consumo de la energía que compran”

“El autoconsumo se perfila como una solución para que cualquier persona pueda ser productora de la energía que consume”.

La energía generada puede ser consumida por los usuarios de forma total o parcial, en cuyo caso el excedente puede ser inyectado al mercado mayoristapool -su denominación según la jerga del sector energético-. Eso sí, según cómo se registre un sistema de autoconsumo colectivo, la energía que se produzca de más se puede compensar de dos maneras distintas: “La más sencilla es que la energía (sobrante) reduzca el precio de la factura de la luz que se compra a la compañía eléctrica, por ejemplo cuando el usuario consume electricidad de noche”. Entonces se le pueden retribuir varios céntimos por cada kW que inyecte a la red: “La forma más compleja supone que el propio consumidor busque, con sus medios, vender ese excedente, lo que se le devolvería como ingresos y no como compensación en la factura”.

Además, el precio de una instalación y su potencia en kW no son proporcionales, siendo “notablemente más barato el precio por kW instalado en las instalaciones mayores a 20 kW”, incide Aragón. Los sistemas se dimensionan de acuerdo al perfil de consumo que tenga cada comunidad o entidad. Por ejemplo, en un grupo de siete viviendas, con una potencia contratada de consumo media de 3kW cada una, podría proyectarse una instalación de autoconsumo de 20 kW, que tendría un coste para cada participante en la instalación de autoconsumo colectivo de unos 2.200 euros. En ese sentido, “se optimizan mucho los costes de una instalación cuando se agrupan varios consumidores para realizar una instalación autoconsumo común, es decir, un autoconsumo colectivo”.

A este respecto, el precio del panel fotovoltaico cayó un 89 % entre 2007 y 2019, según datos de Asociación Nacional de Productores de Energía Voltaica (Anpier), y la eficiencia de las placas -el porcentaje de luz solar que se convierte en electricidad- pasó del 6 % de los primeros modelos a cerca del 20 %. Así explica el directivo que la inversión pueda ser amortizada en un período de entre cuatro a ocho años, “dependiendo del perfil de consumo, radiación de la ubicación y subvenciones o deducciones disponibles”.

Las modificaciones en la reglamentación sobre energía fotovoltaica dieron ese “impulso definitivo” a la transformación del sector en pequeñas superficies.

“Sobre todo, a efectos de ahorro depende mucho de la radiación solar de la zona”, indica el directivo. España es, por lo general, un país soleado, y lo demuestra el hecho de que incluso Bilbao, la ciudad más oscura, disfruta de hasta 1.500 horas de sol al año. Quizá esto ha llevado a la Administración a impulsar un nuevo ‘boom’ de la energía fotovoltaica, pero no solo en lo que refiere a grandes parques: “Las reglamentaciones específicas sobre facturas de autoconsumo con compañías eléctricas y las guías para su articulación salieron este año, hace apenas tres meses. Estamos pendientes de modificaciones en la regulación para finiquitar algún proyecto que tenemos entre manos. Porque el autoconsumo es lo que más trabajo diario nos da por el momento”

Precisamente, los cambios en la reglamentación sobre energía fotovoltaica dieron ese “impulso definitivo” a la transformación del sector en pequeñas superficies. En 2018 se derogó el impuesto al sol, que gravaba a los propietarios de instalaciones fotovoltaicas. En 2019 se aprobó un decreto que regula la figura del “autoconsumidor” individual y colectivo, y con un régimen de compensación económica por verter excedentes a la red eléctrica. Y, como colofón, se promulgó un decreto el pasado agosto, por el que el Gobierno flexibilizó los criterios para colocar estructuras de hasta 100 kW sobre suelo urbano.

“Hemos tenido un crecimiento notable en solicitudes de instalación, de estudios y clientes interesados. Sobre todo, empresas agroalimentarias”.

Así, descentralizar el sistema energético a través de instalaciones de autoconsumo y las “comunidades energéticas” es una de las “palancas clave” en la transición energética, con la que se quiere lograr “un país 100 % sostenible en esta materia para 2050”. España es, actualmente, el octavo país del mundo que más energía genera por vía solar. Y desde Solartia, que gestiona actualmente cuatro proyectos en la Comunidad foral, se percibe una subida en la demanda de este tipo de proyectos: “Hemos tenido un crecimiento notable en solicitudes de instalación, de estudios y clientes interesados. Sobre todo, empresas agroalimentarias”.

POTENCIAL EN NAVARRA

Según el registro de sistemas de autoconsumo de energía eléctrica que posee el Gobierno navarro, actualizado a 25 de noviembre, hay un total 661 instalaciones en la región, de las cuales veinte son de uso colectivo. Y algunas de estas han sido gestionadas por Solartia. Debido a su experiencia, Aragón valora que la región es un lugar “privilegiado” para este tipo de apuestas energéticas: “Navarra siempre ha sido pionera en energías renovables, y todos los años el Ejecutivo saca líneas de ayudas para instalaciones”.

Por el momento, se ofrecen deducciones fiscales del 25 % para todos los titulares, afincados en la región, que inviertan en una estación de autoconsumo. Pero existen otros factores que también acompañan a los incentivos administrativos. “La población conoce mucho este tipo de tecnologías por la historia que tenemos con la energía eólica y hay mucho interés”. En este sentido, Pamplona, y sobre todo la Zona Media y la Ribera de Navarra son “zonas con buena radiación para el aprovechamiento de la generación eléctrica fotovoltaica”.

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