‘La Modelo. Lavado. Engrase’. Esas palabras llevan décadas pintadas en la pared del número 10 de la calle Aoiz de Pamplona, un local que albergó un taller y que ahora, manteniendo buena parte del interior tal y como era cuando allí se lavaban y engrasaban coches, acoge un singular establecimiento en el que se sirve cerveza de garaje.
Al frente se encuentra Rubén Fernández, un joven que conoce muy bien la materia prima con la que trabaja, la cerveza. Hace 10 años su padre, Luis Fernández Olaverri, fundó el Club Bier en su Vinoteca de la calle Esquíroz, del que Rubén pasó a ser el responsable. Eso le dio la oportunidad de conocer a cerveceros y plantas embotelladoras de Europa y América, y a producir sus propias cervezas en casa.
Rubén Fernández oferta 14 tipos diferentes de cerveza en La Modelo
“En esos viajes sentía envidia al ver las cervecerías y empecé a pensar en montar alguna”. La idea fue tomando fuerza y un día, hace más o menos un año, mientras paseaba con su pareja, se fijó en el antiguo garaje La Modelo: “Queríamos hacer algo distinto de lo que había en Pamplona y el local podía encajar. Me gustaba esta estética industrial, con los azulejos, techos altos, espacios amplios… Además en este mundillo decir cerveza de garaje tiene su significado”. El pasado 17 de marzo, fiesta de San Patricio, se celebró la inauguración y desde entonces es un lugar de obligada visita para los amantes de la cerveza, que han respondido a la iniciativa con gran entusiasmo.

Con las manos en la masa: La Repostería
Teresa Roig Estrada estudió Turismo y un máster de dirección de empresas, pero siempre tuvo muy claro que “quería hacer algo por mi cuenta y relacionado con la hostelería, porque me gusta cocinar y atender al público”. Descartó un bar o un restaurante porque “sin experiencia me venía grande”, y tras valorar la oferta existente se decidió por un local en el que pudieran degustarse bizcochos, tartas y pastas que ella misma elaboraría con productos naturales.
Teresa Roig prepara sus tartas y bizcochos a la vista de los clientes de La Repostería
Aún pasarían dos años hasta que su idea se hiciera realidad. Durante ese tiempo se preparó a fondo, hizo cursos de emprendimiento en el CEIN, terminó el plan de negocio e hizo un recetario y “muchas pruebas en la cocina y mi familia y amigos me decían que les parecía”. Mientras tanto buscaba el local adecuado y lo encontró en el número 20 de la calle Zapatería, donde desde 1820 hasta el pasado verano estuvo un establecimiento emblemático, Casa Manterola. Una amiga arquitecta y diseñadora de interiores le ayudó a dar “un lavado de cara, sin obras”. La pintura blanca, la iluminación y una barra nueva lograron dar una imagen luminosa, alegre y acogedora al local que el 26 diciembre de 2016 abrió finalmente sus puertas la tienda y cafetería La Repostería.

Coffing, café de autor
El 13 de diciembre de 2016 Manuel Spucches abrió Coffing en el número 48 de la calle Castillo de Maya, y la respuesta del público no ha podido ser mejor. Mientras hablamos con él le saludan los numerosos clientes que entran o salen de su cafetería, y les responde citándoles por su nombre. “Llevaba 15 años al frente de franquicias de Panasa y me iba muy bien, pero quería hacer algo por mi cuenta, pasar del volumen al detalle, ofrecer un producto más específico y de calidad, con excelencia en el servicio”.
Manuel Spucches dispone en Coffing de ‘cafés de especialidad’
Con esas premisas nació Coffing, un local que sirve cafés de especialidad, que son aquellos “en los que se cuida el origen de manera expresa, que se trabajan en microlotes que proceden de microfincas y pasan por microtostadores en España”, explica Manuel. “Yo elijo el café que quiero traer, sin tener un compromiso con nadie, siempre café fresco, recién tostado y respetando su temporalidad, siguiendo un proceso que garantiza una alta calidad”. “Conozco el café porque soy barista”, un término que, aclara, “no tiene que ver con el bar, el barista es el profesional especializado en el café de alta calidad, con el que crea bebidas usando varios tipos de leches, esencias o licores. Su trabajo incluye la presentación de las bebidas y puede complementarlo con el arte del latte, los dibujos en la espuma”.

A todo eso Manuel suma su “pasión al hacer las cosas y las ganas de hacerlas bien y de forma diferente”. Y un trato exquisito al cliente, por supuesto.













