Hoy toca hacer la compra. Te acercas a la sección de frutería del supermercado y, primero, analizas las opciones con la mirada. Después pasas al tacto. Te pones un guante y tanteas con la mano alguna que otra manzana. Si está demasiado dura o blanda, enseguida la descartas. Intentas adivinar si la fruta elegida madurará mañana, en dos días o ya ha comenzado su despedida. El ritual suele ser el mismo: ojos, dedos, duda. Sin embargo, siempre hay un margen para el error. Los alimentos no hablan, no pueden indicar si están en su punto o se han rendido ya. Pero, ¿y si pudieran? En este sentido, la navarra Nulab ha desarrollado un dispositivo tecnológico capaz de determinar la vida útil de productos frescos. De esta manera, la precisión se antepone a la intuición.
«Tenemos tres sistemas diferentes, todos ellos basados en Inteligencia Artificial. Uno portátil dirigido al trabajo de campo; otro para cadenas de distribución, como supermercados; y un último destinado a líneas de producción, que puede implantarse en fábricas agroalimentarias», apunta Iván Nieto, CEO de la firma. Actualmente, Nulab tiene puesto el foco en el mercado del aguacate. ¿Por qué? Lo cierto es que se trata de un producto estrechamente ligado a la estrategia de internacionalización de la compañía. Durante ocho años, Nieto ejerció como director de Desarrollo Internacional en el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), del que precisamente nació esta spin off: «Durante mi andadura allí, me encargué de instalar una filial en Perú. Latinoamérica es la cuna del aguacate y tenemos ese mercado bien estudiado. Por eso, aunque nuestra tecnología funcione para todos las frutas, ahora estamos más centrados en este producto, que hoy en día está en auge con un aumento exponencial del consumo».

El equipo de la firma navarra sugiere el plazo máximo para consumir una fruta en condiciones óptimas.
Las labores de investigación se desarrollan en los Viveros de Innovación de CEIN (Centro Europeo de Empresas e Innovación de Navarra), sociedad pública dependiente del Gobierno foral. «Llevamos unos cinco años en funcionamiento y CEIN ha estado con nosotros desde el principio. Nos acompaña para tener una propuesta de negocio sólida y nos ofrece un espacio donde convivimos en un ecosistema muy positivo, rodeados de otras startups tecnológicas», expresa Nieto mientras pone rumbo al laboratorio.
«CEIN nos ofrece un espacio donde convivimos en un ecosistema muy positivo, rodeados de otras startups tecnológicas»
Allí le espera María José Bengoechea, directora técnica de Nulab, con una manzana y una naranja en las manos. Juntos prueban el dispositivo que próximamente se instalará en diferentes cadenas de distribución. «Normalmente, para comprobar si un producto cumple con ciertas especificaciones de seguridad y calidad, se realizan unos análisis en laboratorios que pueden tardar días en dar resultados. Con esto aceleramos el proceso. Basta con poner la fruta sobre el sensor y la pantalla te dice en cuántos días deberías consumir el producto. Mide la textura, la composición nutricional, la maduración… Interpreta parámetros en función de cómo la luz rebota en el alimento«, detalla para acto seguido recalcar que el objetivo es llevarlo a diferentes supermercados a lo largo del último trimestre de este año.
CAMPO E INDUSTRIA
Tras comprobar el funcionamiento del dispositivo, Bengoechea y Nieto analizan la segunda versión de este: un «mando» portátil que puede convertirse en una herramienta muy útil, por ejemplo, para los agricultores. Ya se encuentra en el mercado y está funcionando en Colombia y Perú. «De cara a 2026, proyectamos una implantación masiva en México. La idea es que te puedas llevar esta máquina al campo y, sin necesidad de recolectarla del árbol, puedas ver en qué condiciones está la fruta», aclara el CEO segundos antes de subrayar que, para saber con exactitud cuándo un fruto debe recolectarse del árbol, hay que medir su materia seca. «Una vez conocemos ese índice, es cuestión de saber si tiene el porcentaje mínimo para su recolección«, apostilla.
Además, Nulab cuenta con una planta piloto en la que desarrolla ensayos con un equipo de mayor tamaño. ¿El objetivo? Llevar su tecnología a escala industrial. A diferencia de los otros dos, no se enfoca solamente en frutas, sino que abarca una gama más amplia de productos, como vegetales, carne o platos preparados: «Tradicionalmente, en las líneas de producción se utiliza la visión artificial o los rayos X para detectar materias extrañas, como huesos o piedras. Nuestro sistema puede identificar materias extrañas de baja densidad, como esquirlas de hueso, malas hierbas o insectos».
En este sentido, la firma navarra trabaja con una multinacional que fabrica barritas de cereales. Sus técnicas ayudan a controlar la humedad cuando los productos salen del horno. «Actualmente estamos conversando con una empresa cárnica para llevar este dispositivo a su línea de procesado de producto porcino», resalta.
Satisfecho por el recorrido de Nulab, el CEO de la empresa puntualiza que la compañía cerró 2024 con una facturación de 640.000 euros. De cara a los próximos tres años, el objetivo es superar los 2 millones: «Para lograrlo, estamos empezando a incorporar nuevos proyectos. Hasta ahora, los métodos tradicionales para detectar patógenos en alimentos pueden tardar varias horas o incluso días. Nosotros lo hemos conseguido en un tiempo inferior a 60 minutos».

Fundada hace cinco años, la navarra Nulab desarrolla tecnología de vanguardia para el sector agroalimentario.
Para seguir innovando y desarrollando proyectos, la firma incorporará próximamente una nueva persona al equipo, que en la actualidad está conformado por cuatro profesionales. Junto a Nieto y Bengoechea, trabajan los ingenieros Mikel Ucero y Xabier Buey: «Creamos modelos matemáticos basados en IA que transforman datos en decisiones concretas para reducir pérdidas. Trabajamos juntos para optimizar la calidad y seguridad, la eficiencia de los procesos y el desperdicio alimentario. Esa es nuestra principal misión».













