¿Qué podemos aprender del Coronavirus?

sábado, 4 abril 2020

¿Qué podemos aprender del coronavirus?

El autor hace una reflexión sobre la actual situación que el mundo está viviendo con el coronavirus y hace un llamamiento a la población mundial para unirse, de una vez por todas, con el fin de luchar de forma organizada contra cualquier tipo de pandemia.

Redacción
Pamplona - 25 marzo, 2020

Carlos Medrano.

Carlos Medrano.

Esta crisis del coronavirus nos ha pillado desprevenidos. Hoy no es momento de reproches, pero sí de reflexionar si podríamos haber hecho algo más para evitarla o reducir sus consecuencias.

Hace apenas seis años, el ébola alertó de los peligros de una pandemia global. Murieron 11.323 personas (según Wikipedia). Cuando escribo estas líneas han muerto 5.429 en la actual epidemia de coronavirus, pero la cifra sigue creciendo. El ébola descubrió que no tenemos un sistema global para este tipo de crisis mundiales. Fue una oportunidad perdida para crear un equipo médico y no médico de intervención rápida para la curación y contención.

Organizaciones como Médicos sin fronteras hicieron y hacen un gran trabajo, pero no es suficiente. Una gran epidemia requiere cientos de miles de personas preparadas para pararla. No es que el sistema mundial no haya funcionado, es que no existe. No hay una institución operativa y preparada para estas emergencias. El ébola evidenció un fallo global. Pero, ¿por qué no se aprendió de aquellos errores? Puede que fuera por el tipo de virus, en ese caso. Estuvo concentrado en Liberia, Sierra Leona y Guinea. Y no afectó tanto a las áreas urbanas como a las zonas rurales, donde hay menos gente y está más dispersa. En esta ocasión, la naturaleza del coronavirus ha atacado a grandes ciudades y la bendita globalización ha servido como fuente de infecciones mundial. El coronavirus tarda en generar síntomas y, mientras tanto, el portador lo transmite durante días sin ser consciente de ello.

Todo eso ha generado la situación actual. Ha quedado de manifiesto la inutilidad de los organismos internacionales como la ONU, que no han pasado más allá de hacer grandes discursos. Retiro dorado para políticos jubilados. Unas instituciones que no pasan de ser grandes ideas potencialmente hablando, pero que no trascienden de esa fase potencial. ¿Se dará cuenta el mundo ya de que hay que unirse para estar preparados contra estas catástrofes?

Yo no sé cuánto costaría tener una institución mundial para luchar contra las pandemias, pero creo que podríamos asumirla gustosamente si vemos las consecuencias de no hacerlo. Los estados han mirado a China y a Wuhan de medio lado esperando, como el avestruz, que el león pasara de largo metiendo la cabeza bajo tierra. Es como aquel paciente al que le detectan colesterol y dice que a él no le afectará. Por no hablar de los políticos inconscientes o malintencionados (porque ellos tienen toda la información) que no han tomado las medidas urgentes desde el primer día, por un puñado de votos. La historia los juzgará. En tiempos de la democracia griega, a los populistas se le condenaba al exilio, quizás fuera también una buena práctica a aplicar hoy en día.

¿Y si fuera un ataque de bioterrorismo? Me temo que no es descabellado pensar en la posibilidad de que, un día, nos despertemos con la noticia de que un grupo de fanáticos ha conseguido lanzar la viruela, o vete tú a saber qué otro virus, contra una población desamparada. ¿Estamos preparados para afrontarlo?

El ser humano ha ido creando instituciones que facilitan su vida en sociedad. Desde el derecho romano ha ido buscando soluciones. Pero tenemos uniones económicas y sociales como la UE, que no han sabido gestionar el problema. La falta de liderazgo es vergonzosa. Hay que dar un paso adelante y ahora es la ocasión.

La peste negra asoló el mundo. Llegó de Asia, y aquellos hombres veían cómo se iba acercando a Europa. Y claro que llegó. Para evitarlo solo tenían la religión y rezaban plegarias para detener su avance. Cuando llegó a Europa, los ingleses rezaban también para pedir que la peste no cruzara el canal de la Mancha. Pero lo saltó. Me temo que hoy todavía hay países que creen que a ellos no les tocará, como si fuera una lotería inversa. Nos vamos a contagiar todos, pero que sea cuanto más tarde mejor y desde luego no todos a la vez, porque saturaremos los sistemas sanitarios y entonces sí que se dispararán las consecuencias. Si el mundo no hace nada (y no podemos ser muy optimistas, hoy por hoy), la próxima vez será peor porque, además del daño recibido, tendremos el remordimiento de no haber hecho lo suficiente para evitarlo.

Carlos Medrano Sola

Director de Eximia Consultores.

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